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← Volver al día · 5 de septiembre de 2026

Visa recorta 2.600 empleos citando la IA: esta vez el ajuste golpea a los técnicos, no al back-office

🕒 Publicado en Zendoric: 5 de septiembre de 2026 · 10:57

✨ Generado con IA · cómo se hace

Visa elimina el 7% de su plantilla, sobre todo en tecnología y operaciones de producto, y su CEO menciona expresamente la IA en el memo interno. Pero una fuente con conocimiento directo matiza que no fue el único motivo, y ese matiz explica más que el titular.

Visa va a eliminar unos 2.600 puestos, alrededor del 7% de sus 34.100 empleados, según un memo interno del consejero delegado Ryan McInerney confirmado por CNBC y adelantado por Bloomberg. El recorte se concentra, sobre todo, en tecnología y operaciones de producto. Los afectados empezaron a ser contactados el mismo martes. En el memo, McInerney escribe que «la IA también está ayudando a acelerar esta evolución y a dar forma a cómo se trabaja en Visa».

El matiz llega inmediatamente después, y es el dato más informativo de toda la noticia: una persona con conocimiento directo dijo a CNBC que la IA fue un factor significativo, pero no el único, de los despidos. Visa quiere reinvertir en lo que considera áreas de crecimiento —clientes de alto poder adquisitivo, pagos transfronterizos, pagos entre empresas, stablecoins y expansión geográfica—. Y no es una empresa en apuros: el propio memo invoca buenos resultados financieros y satisfacción de clientes, y la compañía presentaba resultados trimestrales el cierre de ese mismo día. Un anuncio de eficiencia horas antes de los números no es casualidad de calendario.

Lo que rompe el guion es dónde cae el hacha. En nuestra serie sobre IA y empleo hemos sostenido que lo más expuesto es el back-office administrativo, mientras el criterio, la relación y lo presencial resisten. Aquí ocurre lo contrario: el recorte apunta a tecnología y producto, es decir, a los perfiles que se suponían el refugio. Encaja con lo que se ve en todo el sector financiero y tecnológico —automatizar trabajo técnico como el desarrollo de software— y obliga a afinar la tesis: dentro de tecnología, lo que se erosiona es el mantenimiento rutinario de lo que ya existe, no la arquitectura, la seguridad ni la integración.

Conviene, aun así, resistir la lectura fácil. «Factor significativo, pero no el único» hace muchísimo trabajo en esa frase. Tras años de contratación acelerada, la IA es una narrativa cómoda para presentar ante inversores un ajuste de costes que llegaría igual. Y hay precedente: en nuestro seguimiento hemos documentado que más de un tercio de los despidos justificados por IA terminan en recontrataciones —Ford revirtió unos 300 puestos por caída de calidad, el Commonwealth Bank of Australia alrededor de 45 en atención al cliente, Klarna dio marcha atrás—. Cuando una empresa dice «IA» en un memo de despidos, la afirmación verificable no es que las máquinas hagan ese trabajo, sino que la dirección ha decidido apostar a que lo harán.

Nuestra lectura: esto es sobre todo reasignación de capital, no sustitución tecnológica probada. Visa no está encogiendo; está moviendo manos desde sostener la infraestructura existente hacia stablecoins, transfronterizo y pagos B2B. La IA es el argumento que hace esa reasignación defendible en una llamada de resultados. Si dentro de un año la plantilla técnica ha vuelto a crecer en esas áreas nuevas, sabremos que fue rotación; si no vuelve, entonces sí habrá sido sustitución.

Y el horizonte, sin edulcorar el presente: que la IA absorba la parte repetitiva del software es, a largo plazo, una buena noticia —libera talento escaso hacia diseño de sistemas, seguridad y producto, que es donde está el valor—. Pero esa transición no la paga una abstracción: la pagan 2.600 personas concretas, ahora, en una de las compañías más rentables del planeta. La prueba de madurez de esta ola no será cuánto se recorta, sino cuánto se reentrena. Visa tiene margen de sobra para demostrarlo.

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Fuentes y referencias