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← Volver al día · 21 de octubre de 2026

Anthropic pone un 5% de sus acciones en un fondo para trabajadores, pero el control sigue en sus manos

🕒 Publicado en Zendoric: 21 de octubre de 2026 · 00:18

✨ Generado con IA · cómo se hace

Anthropic quiere destinar un 5% de su capital a un fondo que podría hacer pagos directos a trabajadores desplazados por la IA. Es la propuesta más ambiciosa del sector, aunque la estructura elegida no garantiza que se cumpla. Elon Musk ha respondido con una promesa: una acción de SpaceX para cada niño de EE. UU.

Anthropic propone destinar un 5% de sus acciones a un nuevo «Anthropic Public Benefit Fund». Según el anuncio que recoge The Decoder, el fondo podrá donar a organizaciones sin ánimo de lucro tradicionales o estudiar pagos directos a «ciertas poblaciones». Su foco principal será el impacto de la IA en el mercado laboral. Antes de ponerse en marcha, la propuesta tiene que aprobarla la junta de accionistas. La compañía añade un mecanismo de recarga: por cada subida del 50% de su valoración sobre una base fijada, el fondo podría recibir otro 2% de las acciones.

La cifra es relevante. Anthropic prepara una salida a bolsa que podría captar hasta 100.000 millones de dólares y valorarla en unos 2 billones. A esa valoración, un 5% del capital equivaldría a unos 100.000 millones de dólares (es un cálculo nuestro, no una cifra de la empresa). Anthropic ya había comprometido 200 millones para investigar los efectos de la IA en el empleo. Ahora habla de que hacen falta «enfoques más audaces». Suma además el 80% de sus acciones que los cofundadores prometieron donar y el programa de donaciones de la plantilla. Con todo ello, la empresa afirma que alrededor del 20% de su capital va destinado al «bien público».

La letra pequeña rebaja el titular. El fondo no será una fundación sin ánimo de lucro con exención fiscal. Será una sociedad limitada (LLC) propiedad al 100% de Anthropic. La empresa lo justifica por la flexibilidad para repartir dinero y se compromete a no usarlo para lobby ni donaciones políticas. Pero las recargas quedan a discreción del consejo. Tampoco se han publicado los umbrales de valoración ni las reglas de gobierno del fondo, que llegarán «en los próximos meses». Por encima de todo está el Long-Term Benefit Trust, un fideicomiso sin participación económica que nombra a la mayoría del consejo. Y tras la salida a bolsa, los fundadores tendrán el 50,1% de los votos en las decisiones clave gracias a una acción especial.

La comparación natural es la OpenAI Foundation. Tiene el 26% de OpenAI Group (unos 130.000 millones de dólares cuando se reestructuró) y nombra el consejo. Ese poder no se lo dio la propia OpenAI: llegó por la presión de organizaciones civiles y fiscales estatales cuando la dirección intentó quitarle el control. El fondo de Anthropic no tendrá ese tipo de vigilancia externa. Musk respondió primero en X que las acciones deberían entregarse directamente al público. Después prometió para el año que viene una acción de SpaceX, que hoy vale unos 146 dólares, para cada uno de los cerca de 72 millones de niños de EE. UU. Serían unos 10.500 millones de dólares, y no explicó cómo se repartirían. Google, por su parte, se limita a la filantropía clásica, con su AI Opportunity Fund de formación, sin pagos directos.

Nuestra lectura: es la primera vez que un gran laboratorio pone en un documento formal que el capital generado por la IA puede ir directamente a las personas a las que desplaza. Y eso importa. Encaja con nuestra tesis de fondo: la transición laboral será dura a corto plazo, y la abundancia a largo plazo solo será para todos si existen mecanismos para repartirla. Pero un compromiso que depende del consejo de la empresa no es lo mismo que un derecho de los beneficiarios. Llega, además, justo antes de la salida a bolsa, cuando la reputación cotiza. Habrá que vigilar tres cosas: quién gobierna el fondo, qué umbrales activan las recargas y si los pagos directos pasan de opción a programa con cifras. Lo de Musk, mientras siga siendo un mensaje en X sin mecanismo de reparto, es una respuesta pública, no un modelo. Lo positivo es que la conversación ya no gira en torno a si hay que redistribuir los beneficios de la IA, sino a cómo hacerlo. Lo que decidirá su valor es la gobernanza que se publique en los próximos meses.

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Fuentes y referencias