SpaceX lanza al espacio los primeros chips de IA de Google en la prueba orbital inicial del proyecto Suncatcher de Alphabet

🕒 Publicado en Zendoric: 3 de octubre de 2026 · 02:03
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SpaceX puso en órbita el jueves 1 de octubre chips de inteligencia artificial diseñados por Google, a bordo de un cohete Falcon 9 que despegó desde la base Vandenberg, en el condado de Santa Bárbara (California).
SpaceX puso en órbita el jueves 1 de octubre chips de inteligencia artificial diseñados por Google, a bordo de un cohete Falcon 9 que despegó desde la base Vandenberg, en el condado de Santa Bárbara (California). La ventana de lanzamiento se abrió a las 11:15 horas, hora del Pacífico, y la compañía confirmó el despliegue exitoso de toda la carga útil hacia la 1 de la tarde, hora local. La misión, bautizada Transporter-18, transportó varios satélites de Planet Labs, entre ellos un prototipo alimentado por energía solar equipado con unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google.
Este lanzamiento constituye la primera prueba en órbita del proyecto Suncatcher de Alphabet, una iniciativa calificada como 'moonshot' y revelada por primera vez en noviembre de 2025. El objetivo es desarrollar infraestructura de computación de IA fiable y alimentada por energía solar que pueda operar de forma continua en el espacio. Travis Beals, director senior de Project Suncatcher, escribió en una entrada de blog tras el lanzamiento que el equipo había 'confirmado el contacto con el satélite y que está operando como se esperaba', describiendo el hito como el primer paso de un esfuerzo de investigación a largo plazo para explorar si el espacio podría algún día albergar infraestructura de aprendizaje automático a gran escala.
La lógica detrás del proyecto se apoya en una ventaja física: en órbita baja terrestre, los satélites pueden acceder a luz solar casi constante, generando hasta ocho veces más energía solar que en la Tierra, según explicó Alphabet. La compañía prevé, a más largo plazo, enlazar múltiples constelaciones de satélites entre sí para gestionar cargas de trabajo de IA de mayor tamaño directamente en órbita. Google ya había probado sus TPU ejecutando cargas de trabajo de IA en una instalación de la Universidad de California en Davis, pero todavía desconoce cómo se comportarán sus chips en las condiciones adversas de la órbita baja terrestre, que incluyen variaciones extremas de temperatura y exposición a radiación.
El lanzamiento también pone de relieve los estrechos vínculos empresariales entre Alphabet y SpaceX, incluso mientras sus respectivas divisiones de inteligencia artificial compiten entre sí. Alphabet es un inversor significativo en SpaceX, compañía que salió a bolsa en junio en una oferta pública histórica, y su participación en SpaceX está valorada actualmente en más de 82.000 millones de dólares.
SpaceX, por su parte, persigue una estrategia paralela y en cierto modo rival: la compañía liderada por Elon Musk ha anunciado planes propios para construir y lanzar sus propios centros de datos orbitales, formados por enjambres de satélites desarrollados en sus instalaciones de Redmond (Washington), equipados con unidades de procesamiento gráfico (GPU) y paneles solares que planea fabricar junto con Tesla, la automovilística de Musk. A principios de este año, Musk afirmó que los centros de datos en el espacio serían la forma más barata de entrenar IA, y que eso 'será cierto dentro de dos años, quizá tres como máximo'. En esa línea, la directora de operaciones de SpaceX, Gwynne Shotwell, declaró en un evento celebrado en septiembre que la empresa desplegará 'supercomputación en el espacio' en 2027.
No obstante, el propio artículo recoge el escepticismo de expertos del sector, que consideran la idea de los centros de datos espaciales una apuesta todavía muy lejana —si es que llega a resultar viable—, entre otras razones porque los lanzamientos de cohetes siguen estando limitados en capacidad y resultan costosos. A ello se suman los retos técnicos de operar hardware en el espacio: la necesidad de sistemas de refrigeración, chips capaces de soportar temperaturas extremas, protección frente a la radiación, y el riesgo que supone la acumulación de basura y desechos orbitales para la viabilidad de este tipo de infraestructura.
El vuelo de Transporter-18 fue, además, el segundo gran lanzamiento del día para SpaceX, que también inició ese mismo jueves el transporte de astronautas a la Estación Espacial Internacional desde la Costa Espacial de Florida por encargo de la NASA, dando comienzo a una misión de seis meses en órbita. En conjunto, la jornada refleja hasta qué punto SpaceX se ha convertido en una pieza central tanto de los programas espaciales institucionales como de las apuestas más especulativas de las grandes tecnológicas por llevar la computación de IA fuera de la Tierra, en un momento en que el crecimiento de los centros de datos terrestres choca cada vez más con limitaciones de suelo, energía y rechazo social.
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