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Besxar quiere fabricar semiconductores en órbita reutilizando cohetes Falcon 9 de SpaceX

🕒 Publicado en Zendoric: 11 de septiembre de 2026 · 03:15

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Besxar, una startup fundada por Ashley Pilipiszyn, exempleada de OpenAI, está desarrollando lo que describe como una fábrica orbital de semiconductores, aprovechando el vacío del espacio como sustituto de las salas limpias que hoy exigen las plantas de fabricación de chips en la Tierra.

Besxar, una startup fundada por Ashley Pilipiszyn, exempleada de OpenAI, está desarrollando lo que describe como una fábrica orbital de semiconductores, aprovechando el vacío del espacio como sustituto de las salas limpias que hoy exigen las plantas de fabricación de chips en la Tierra. La idea de fondo es sencilla: gran parte de la complejidad y el coste de un fab terrestre viene de tener que crear entornos presurizados que mantengan fuera hasta el polvo microscópico que podría arruinar un chip durante la producción. Pilipiszyn sostiene que, en cambio, conviene "ir a donde la física ya funciona" en lugar de "pelear contra la física" en la Tierra.

Para probar el concepto, Besxar ha logrado que SpaceX le permita usar los propulsores del cohete Falcon 9 como plataforma de pruebas: en teoría, prototipar su fábrica orbital a lo largo de una docena de vuelos. El propulsor del Falcon 9 es, según el artículo, el vehículo que más veces va al espacio y regresa a la Tierra: hizo ese viaje de ida y vuelta 163 veces el año pasado y ya ha volado más de 100 veces este año, lo que lo convierte en una plataforma barata y frecuente para experimentar sin depender de misiones dedicadas.

La compañía ha recaudado casi 14 millones de dólares, incluida una ronda semilla de 9 millones liderada por Dauntless Ventures y Overture VC. Pilipiszyn se había acercado a SpaceX hace tres años para negociar vuelos en Starship, el cohete de nueva generación aún en desarrollo, y terminó optando por este acuerdo con los propulsores del Falcon 9 como una forma de reducir el riesgo tecnológico mientras tanto.

En julio, Besxar envió sus dos primeros "fabships" —pequeños contenedores diseñados para transportar y probar materiales semiconductores en órbita— en una misión de Starlink. El objetivo era comprobar que los contenedores podían sobrevivir al lanzamiento, proteger las muestras de obleas de la contaminación y exponerlas al vacío espacial. Pese a un fallo en el sistema de datos de vuelo de uno de los contenedores, que la empresa está investigando, la prueba cumplió sus objetivos: según Pilipiszyn, las muestras que volaron resultaron ser las más limpias, con menos partículas contaminantes que las obleas terrestres no enviadas al espacio, algo que considera muy prometedor de cara a escalar el proceso.

El plan de Besxar para los próximos dos años pasa por seguir iterando: primero calentar las obleas, después depositar un material sobre ellas, luego dos materiales, y así sucesivamente, hasta producir muestras de calificación. El objetivo final es volar fábricas más grandes a bordo de un vehículo como Starship una vez esté operativo. El nombre de la compañía, por cierto, procede de "beskar", el metal ficticio con el que se fabrica la armadura mandaloriana en los cómics de "Star Wars Legends".

Una vez alcance esa fase de muestras de calificación, Besxar aspira a suministrar a fabricantes de chips líderes las obleas empleadas en semiconductores avanzados, del tipo que regula la energía eléctrica en centros de datos, robots y vehículos eléctricos. No es la única que persigue esta idea: el artículo menciona a United Semiconductors y Space Forge como otras empresas que intentan aprovechar el entorno espacial para obtener semiconductores de mayor calidad. Todas comparten, según el texto, la misma limitación de fondo: la dificultad de traer de vuelta a la Tierra un volumen significativo de producto.

Pilipiszyn espera escalar de unas pocas obleas a cientos y después miles por fábrica, pero admite que ese salto depende por completo de que existan cohetes baratos y frecuentes: que SpaceX consiga poner Starship en operación, o que competidores como Rocket Lab o Stoke Space saquen adelante sus propios cohetes de nueva generación. Como resume ella misma, la apuesta de Besxar es que "ya existe una capa de transporte sólida", lo que le permite a la empresa centrarse por completo en "la capa de aplicación": la fabricación y la logística de devolver sus productos a la Tierra y llevarlos al mercado lo más rápido posible.

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Fuentes y referencias