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Alphabet valora su participación en Anthropic en 124.300 millones; la salida a bolsa a 2 billones la duplicaría solo en el papel

🕒 Publicado en Zendoric: 25 de septiembre de 2026 · 03:17

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Alphabet reveló en julio que sus participaciones privadas valen 124.300 millones de dólares, cifra que Bloomberg atribuye sobre todo a Anthropic. Si la IPO de la firma de Claude llega en noviembre a los 2 billones que se espera, esa cifra podría duplicarse, pero solo en el papel.

Por The Motley Fool · 24 de septiembre de 2026.

El informe trimestral que Alphabet presentó en julio contiene una cifra llamativa: 124.300 millones de dólares en participaciones de empresas privadas, una cantidad que la propia compañía dice que refleja "principalmente" una sola inversión. Alphabet no la nombra, pero Bloomberg identificó esa inversión como Anthropic, la empresa detrás de los modelos Claude. La coincidencia temporal no es casual: según el Wall Street Journal (18 de septiembre), Anthropic retrasó su salida a bolsa de octubre a noviembre, y se espera que busque una valoración cercana a los 2 billones de dólares y capte hasta 100.000 millones. A primera vista parece que la participación de Alphabet está a punto de multiplicarse por 16. No es así: son dos métricas distintas.

La clave está en cómo contabiliza Alphabet este tipo de activos. Al no cotizar en bolsa, Anthropic se registra a coste y solo se revaloriza cuando hay una "transacción observable": una ronda de financiación en la que otros inversores pagan un precio nuevo por acciones similares. Así se explica la progresión: el mismo saldo (que hasta hace poco incluía también la participación de Alphabet en SpaceX, antes de su debut bursátil este año) valía 35.200 millones a finales de 2024, subió a 64.100 millones a finales de 2025 y llegó a 124.300 millones a mitad de 2026, tras la ronda de 65.000 millones que Anthropic cerró a finales de mayo a una valoración de 965.000 millones. El dato que más llama la atención: el coste total de todo lo que hay en esa cesta es de solo 47.600 millones. El resto, casi 77.000 millones, es puro margen generado por lo que otros han estado dispuestos a pagar.

Alphabet nunca ha revelado qué porcentaje de Anthropic posee, y según el análisis de Daniel Sparks en The Motley Fool, eso importa menos de lo que parece: si Anthropic sale a bolsa, el valor de la participación lo fijará el mercado, sea cual sea el porcentaje. Y una valoración de 2 billones duplicaría, grosso modo, los 965.000 millones de la ronda de mayo, así que el paquete que hoy figura en 124.300 millones podría anotarse en el doble. La salida a bolsa también cambiaría el método contable: el activo pasaría a "valores cotizados", revalorizados cada trimestre al precio de mercado, tal como ocurrió con la participación en SpaceX tras su propio debut.

El efecto contable ya se ha visto. En el segundo trimestre, los ingresos de Alphabet crecieron un 24% interanual hasta 119.800 millones de dólares (frente al 14% del año anterior), impulsados por un salto del 82% en Google Cloud, y el beneficio operativo subió un 30%. Pero el beneficio neto se disparó un 298% y el beneficio por acción casi se cuadruplicó, hasta 9,11 dólares, porque la partida de "otros ingresos" registró una ganancia neta de 98.000 millones —frente a 2.700 millones un año antes—, sobre todo por plusvalías no realizadas en participaciones. El negocio no ganó de repente cuatro veces más: fue la revalorización de la cartera. Es dinero sobre el papel, no caja: no aporta un dólar salvo que Alphabet venda acciones, no suma ingresos ni beneficio operativo, y el impuesto asociado queda mayormente diferido. Y funciona en las dos direcciones: si Anthropic tiene un mal trimestre tras cotizar, la caída se registrará como pérdida en la cuenta de resultados de Alphabet.

Lo interesante de este episodio va más allá de una línea contable. Es una muestra de cómo la carrera de la IA se está financiando también dentro de los propios balances de los gigantes tecnológicos. Microsoft tiene su apuesta en OpenAI, Amazon la suya en Anthropic, y ahora Alphabet aparece con una posición propia en la misma compañía con la que compite directamente a través de Gemini. Es una relación con tres caras a la vez: inversor, proveedor de infraestructura en la nube y rival de producto. Que semejante confusión de incentivos se resuelva con normalidad —y no con fricción— dice mucho de cómo de entrelazado está ya el capital de la industria.

¿Justifica algo así una valoración de 2 billones, el doble que hace cuatro meses? La fuente no aporta elementos sobre el rendimiento de los modelos que permitan responder, así que la pregunta queda abierta. Una cifra que dobla la anterior en menos de medio año también refleja escasez de acceso a capital de la frontera de la IA y el impulso del momento, no solo progreso demostrado. Conviene no confundir ambas cosas.

A corto plazo, el riesgo que hay que decir con honestidad es que esta riqueza es de papel y frágil: el mismo mecanismo contable que ha inflado el beneficio de Alphabet un 298% puede revertirse con la misma rapidez si el entusiasmo por la IA se enfría o si Anthropic decepciona tras cotizar. Es un patrón que venimos señalando en el sector: las valoraciones —privadas y públicas— corren por delante del efectivo real que generan los laboratorios de IA, y quien lea los titulares de beneficio sin descontar estas plusvalías se hará una idea equivocada de la salud del negocio subyacente. El propio autor del análisis original lo resume bien: si llegan los titulares de la salida a bolsa, hay que leer ese trimestre de Alphabet quitando la ganancia de Anthropic para ver qué queda del negocio real.

A largo plazo, sin embargo, esta cifra también es un termómetro de convicción. Que el mercado esté dispuesto a poner 2 billones sobre una compañía que hace cuatro meses valía 965.000 millones solo tiene sentido si se cree que asistentes como Claude van camino de una capacidad económica que, hoy, todavía no se refleja en caja. Ese es exactamente el terreno donde se juega la tesis de fondo: si la tecnología cumple, la abundancia de recursos y capacidad que promete no será papel contable, sino resultados reales. La turbulencia de las revalorizaciones trimestrales, la concentración de estas apuestas en un puñado de gigantes y el riesgo de que el entusiasmo se desinfle antes de tiempo son los dolores de un tránsito, no la prueba de que el camino esté equivocado.

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Fuentes y referencias