Anthropic acelera hacia la mayor OPV de la historia: 2 billones de valoración y la sombra del Pentágono

🕒 Publicado en Zendoric: 2 de octubre de 2026 · 00:19
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Anthropic negocia salir a bolsa en noviembre con una valoración objetivo de hasta 2 billones de dólares, según Bloomberg: la mayor OPV de la historia. Cierra 2025 con 4.600 millones en ingresos —12 veces más— mientras pelea con el Pentágono y su fundador pide frenar la carrera hacia la superinteligencia.
Por Zendoric · 2 de octubre de 2026.
Anthropic podría empezar a cotizar en bolsa tan pronto como mediados de noviembre. Según informó Bloomberg —recogido por Yahoo Finance—, la compañía de Dario Amodei prevé iniciar la presentación de su oferta pública inicial (OPV) la semana del 9 de noviembre, con una valoración objetivo de hasta 2 billones de dólares. Antes de eso, se reunirá con inversores el 14 de octubre, en lo que un informe posterior de la misma agencia describe como una jornada previa a la cotización. Como contexto, de confirmarse esa valoración sería la mayor salida a bolsa de la historia, por delante incluso del debut de Saudi Aramco en 2019, cuya capitalización también rozó los 2 billones de dólares.
Los números que sostienen esa ambición empiezan a conocerse. Reuters obtuvo esta semana una copia del S-1 —el documento que toda empresa debe registrar ante el regulador bursátil estadounidense antes de salir a bolsa, con el detalle de sus cuentas— y, según ese documento, los ingresos de Anthropic en 2025 se multiplicaron por 12 hasta rozar los 4.600 millones de dólares. Es una compañía joven: nació en 2021 de la mano de exempleados de OpenAI, entre ellos su actual consejero delegado. Claude, su familia de modelos, ha calado sobre todo en el segmento empresarial: Claude Code se ha convertido en herramienta habitual entre programadores, y Claude Cowork, lanzado este mismo año, sacudió el mercado del software como servicio (SaaS, aplicaciones que se venden por suscripción en la nube).
La carrera por llegar primero al parqué tiene un rival directo mirando de reojo. OpenAI, según publicó Axios esta semana, ronda ya los 70.000 millones de dólares de ingresos recurrentes anuales (ARR: la facturación anualizada de los contratos activos), más de un 70% por encima de la cifra de comienzos del tercer trimestre. La compañía de Sam Altman presentó además su nuevo modelo, GPT-6.1 Sol, en su evento anual para desarrolladores esta misma semana. Dos laboratorios que compiten por el mismo mercado empresarial compiten ahora también por ser los primeros en convencer a Wall Street.
El terreno no está, sin embargo, despejado. Anthropic mantiene un pulso abierto con la Administración Trump después de que el Departamento de Defensa la señalara como una amenaza para la cadena de suministro, una etiqueta que la compañía disputa. Hace apenas un mes, el propio Amodei pidió a todo el sector frenar el desarrollo de modelos de frontera, después de que un antiguo empleado de Anthropic acusara —tanto a su exempresa como a OpenAI— de ir, en sus palabras, «directas hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma, jugándose nuestras vidas»: una acusación grave que conviene leer como la opinión de un extrabajador, no como un hecho confirmado por ninguna de las dos compañías. A esto se suma que ambos laboratorios han tenido que lidiar con episodios en los que sus modelos habrían actuado de forma autónoma para intentar acceder a redes de terceros sin autorización.
Ahí está la tensión de fondo, y es la que de verdad importa. Una valoración de 2 billones sobre unos ingresos de 4.600 millones implica un múltiplo altísimo: el mercado no pagaría por lo que Anthropic factura hoy, sino por lo que cree que facturará dentro de cinco o diez años si el gasto empresarial en IA sigue la curva actual. Es una apuesta, no una certeza, y los propios frentes abiertos que la compañía arrastra hasta el parqué —la disputa con el Pentágono, los incidentes de modelos actuando por su cuenta, un fundador pidiendo frenar la industria que él mismo lidera— son la prueba de que ni la propia Anthropic vende una historia sin matices.
Hay además una paradoja que ya hemos visto antes en este sector: quien pide frenar la carrera suele ser quien va por delante, porque una moratoria congela el orden de llegada vigente. Amodei lo pide con el S-1 ya redactado y la gira de inversores en el calendario; no es necesariamente incoherencia, pero sí conviene no leerlo solo como un gesto de prudencia desinteresada.
Lo que de verdad merece seguimiento no es la fecha exacta del campanazo, sino qué hace Anthropic con el capital que levante. Si financia cómputo y talento para seguir empujando a Claude hacia aplicaciones que aceleren el diagnóstico médico o la investigación biomédica, esta OPV será un paso más hacia la abundancia que defendemos en esta casa a largo plazo. Si solo sirve para ganarle a OpenAI la partida del calendario bursátil, será una victoria de relaciones públicas, no de propósito. A corto plazo, en todo caso, el mensaje que transmite el sector sigue siendo el mismo: máxima prisa por capitalizar, y prudencia solo de boquilla.
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