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Sony y Warner demandan a Anthropic por presunto robo masivo de música para entrenar a Claude

🕒 Publicado en Zendoric: 2 de septiembre de 2026 · 08:27

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Sony Music y Warner Music, a través de sus filiales editoriales, presentaron el viernes por la noche una demanda contra Anthropic ante un tribunal federal del norte de California. La acusación es contundente: los demandantes hablan de "uno de los mayores y más flagrantes robos de propiedad intelectual de la historia".

Sony Music y Warner Music, a través de sus filiales editoriales, presentaron el viernes por la noche una demanda contra Anthropic ante un tribunal federal del norte de California. La acusación es contundente: los demandantes hablan de "uno de los mayores y más flagrantes robos de propiedad intelectual de la historia". La demanda no se dirige solo contra la empresa como entidad corporativa, sino que nombra explícitamente como demandados al consejero delegado, Dario Amodei, y al cofundador Benjamin Mann, lo que eleva la exposición personal de los máximos responsables de la compañía en este litigio.

Lo que distingue a esta demanda de otras acciones legales previas contra Anthropic es su amplitud. Mientras que BMG había demandado a la compañía por presunta infracción sobre 493 composiciones concretas, Sony y Warner amplían el alcance hasta "decenas de miles" de composiciones con derechos de autor que, según alegan, se usaron sin autorización para entrenar los modelos de la familia Claude. En un escrito de 48 páginas, los demandantes describen una "campaña descarada de torrenting ilegal, scraping y descarga de obras protegidas por derechos de autor a escala masiva" con el fin de desarrollar, operar y "obtener enormes beneficios" de los modelos de Anthropic. La demanda solicita indemnizaciones de cientos de miles de dólares por cada obra infringida, una cifra que, multiplicada por las decenas de miles de composiciones alegadas, podría traducirse en una exposición económica extraordinaria para la compañía.

Un aspecto que conviene entender es por qué la industria musical resulta un terreno especialmente fértil para este tipo de litigios. A diferencia de un libro o un artículo, una sola canción puede llevar aparejados varios derechos de autor distintos y separables: la letra, la grabación sonora y la composición musical en sí, cada uno de los cuales puede pertenecer a titulares diferentes (artistas, editoriales y sellos discográficos). Esta fragmentación de derechos multiplica el número de partes potencialmente legitimadas para demandar por una misma canción, y explica por qué Anthropic ya afronta frentes judiciales distintos —el de BMG y ahora el de Sony y Warner— sobre un mismo tipo de contenido. Además, cuando se trata de canciones publicadas comercialmente con copyrights individuales registrados, los demandantes cuentan con una base sólida para reclamar daños estatutarios, una vía que no exige demostrar ante el tribunal pérdidas económicas concretas, lo que simplifica considerablemente su caso.

Este no es el primer episodio de este tipo para Anthropic. La compañía ya había afrontado acusaciones de piratería para entrenar sus modelos y, en septiembre de 2025, aceptó lo que se describe como el mayor acuerdo por infracción de derechos de autor en la historia de Estados Unidos: un pago de 1.500 millones de dólares a autores y editoriales. Ese precedente sugiere que Anthropic tiene ya experiencia —y un patrón de comportamiento— a la hora de resolver este tipo de disputas mediante acuerdos económicos de gran magnitud, aunque no está claro si optará por la misma vía en este caso.

Conviene además situar esta demanda en el contexto histórico de la industria musical, que tiene fama de ser especialmente litigiosa en materia de propiedad intelectual, como recuerda cualquiera que viviera la época de Napster y LimeWire. Esa tradición de defensa agresiva de los derechos de autor por parte de discográficas y editoriales anticipa que este litigio contra Anthropic probablemente no será un caso aislado ni se resolverá con rapidez, sino que marca el inicio de lo que se perfila como una batalla legal de varios años en torno a la música, la inteligencia artificial y la protección de la propiedad intelectual en la era de estas nuevas tecnologías.

Por su parte, Anthropic ha respondido con un comunicado breve pero firme: "No estamos de acuerdo con las alegaciones de las editoriales y tenemos la intención de defendernos enérgicamente en los tribunales". La compañía no ha ofrecido, según el contenido disponible, más detalles sobre su estrategia de defensa ni sobre si buscará una vía de negociación similar a la alcanzada en el acuerdo de 2025 con autores y editoriales.

Para el sector de la IA generativa en su conjunto, este caso añade presión regulatoria y judicial sobre la práctica —extendida entre varias empresas del sector— de entrenar grandes modelos de lenguaje con material protegido obtenido mediante scraping o descarga masiva sin licencias explícitas. El desenlace de este litigio, y de otros similares que probablemente sigan surgiendo desde distintos titulares de derechos musicales, podría sentar precedentes relevantes sobre qué constituye uso legítimo de contenido protegido en el entrenamiento de IA y cuál es el coste real, en términos de responsabilidad legal, de las prácticas de recopilación de datos que hasta ahora han sido comunes en la industria.

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Fuentes y referencias