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Las acusaciones más llamativas de la demanda de Apple contra OpenAI por robo de secretos comerciales

🕒 Publicado en Zendoric: 16 de julio de 2026 · 00:23

Apple ha presentado una demanda de 41 páginas contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales, y el documento está repleto de detalles que van mucho más allá de una disputa legal convencional entre empresas tecnológicas.

Apple ha presentado una demanda de 41 páginas contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales, y el documento está repleto de detalles que van mucho más allá de una disputa legal convencional entre empresas tecnológicas. Según TechCrunch, la demanda describe lo que Apple caracteriza como un esfuerzo coordinado para extraer información confidencial a través de empleados actuales y antiguos, y llama la atención el tono casual con el que se relatan algunas de las presuntas conductas, incluido un mensaje que dice literalmente: "LOL, descubrí que puedo acceder al [almacenamiento de red], qué gracioso".

Uno de los aspectos centrales de la demanda es que Apple no atribuye el problema a empleados aislados que actuaron por su cuenta, sino a lo que describe como una práctica "normalizada y ejemplificada por el liderazgo" de OpenAI. Es decir, Apple sostiene que este tipo de comportamiento forma parte de la cultura de la compañía y que viene impulsado desde arriba. En esa misma línea, la demanda recurre a una imagen especialmente dura al calificar el incipiente negocio de hardware de OpenAI —que según rumores podría incluir un dispositivo para rivalizar con el iPhone— como algo construido sobre "los cimientos más inestables, podrido hasta la médula por su dependencia ilegal de secretos comerciales malversados".

Apple también deja claro que, a su juicio, lo revelado en la demanda es solo "la punta del iceberg". La compañía sugiere que el proceso de discovery (la fase judicial en la que se obtienen documentos corporativos, correos electrónicos y mensajes de texto) sacará a la luz que la presunta malversación de secretos ha ocurrido "a una escala muchas veces mayor" que los casos concretos descritos en la demanda.

Entre los episodios más concretos que recoge el documento está el de Chang Liu, antiguo ingeniero eléctrico de sistemas senior en Apple que después se incorporó a OpenAI. Según la demanda, Liu envió el mensaje sobre el acceso al almacenamiento de red a Yu-Ting "Alyssa" Peng, empleada de Apple que habría actuado como enlace entre Apple y OpenAI (Peng después también se marchó a OpenAI, aunque no figura como demandada). Peng habría respondido con un simple "estoy lista". Apple afirma que Liu logró acceder a sus sistemas explotando un fallo de autenticación, y que lo hizo desde el ordenador de trabajo de Peng, emitido por Apple. Horas después de dejar la empresa, Liu habría enviado otro mensaje —"todavía tengo otro ordenador"— en referencia a un segundo equipo de Apple que planeaba usar para acceder a información confidencial. Apple dice haber descubierto ambos mensajes en el portátil de trabajo de Peng.

Otra de las acusaciones más llamativas involucra a Tang Yew Tan, director de hardware (chief hardware officer) de OpenAI, quien pasó 24 años en Apple, los últimos como vicepresidente de diseño de producto para iPhone y Apple Watch. Según la demanda, Tan habría indicado a candidatos que trabajaban en Apple y estaban siendo entrevistados por OpenAI que llevaran "piezas reales" de Apple a sus entrevistas, para sesiones de tipo "show and tell". Un candidato, según Apple, se sorprendió ante la petición, comentando que ni siquiera sabía que se podían sacar piezas de Apple de la oficina. La demanda añade que también se pidió a empleados que llevaran "artefactos de diseño CAD" y "prototipos".

Apple también acusa a OpenAI de instruir a empleados que se marchaban sobre cómo evitar los procedimientos de seguridad de Apple para reducir las probabilidades de que se detectara el presunto robo de secretos. Según la demanda, OpenAI habría hecho circular entre nuevas contrataciones un documento interno de Apple marcado como "Need to know" (necesidad de saber), con instrucciones sobre cómo evitar el temido "walkout", es decir, la salida inmediata de la empresa tras presentar la renuncia, en lugar del habitual periodo de aviso de dos semanas que permitiría más tiempo para acceder a información confidencial. Además, se habría aconsejado a los empleados salientes que, si Apple les pedía firmar algún documento en la entrevista de salida, avisaran a OpenAI "cuanto antes" y no firmaran nada.

La demanda revela también una cifra que llama la atención por su magnitud: más de 400 antiguos empleados de Apple trabajan actualmente en OpenAI. Apple utiliza este dato para argumentar la escala potencial del problema, señalando que no es sorprendente que cierto personal de OpenAI tenga conocimiento de información confidencial y de propiedad de Apple, que están obligados a mantener en reserva, pero que OpenAI "ha recurrido a explotar esta información confidencial".

Otro punto central de la demanda es io, la empresa fundada por antiguos empleados de Apple, entre ellos Jony Ive, adquirida por OpenAI el año pasado en un acuerdo valorado en 6.500 millones de dólares. io figura como demandada en el caso, ya que Apple alega que la compañía utilizó técnicas secretas de diseño industrial de Apple relacionadas con procesos de acabado metálico, presuntamente haciendo creer a un proveedor de Apple que contaba con permiso de la propia Apple para llevar a cabo una "técnica confidencial de acabado metálico". Apple también acusa a OpenAI de haberse dirigido a un proveedor utilizando información confidencial sobre diseño y componentes relacionados con energía y baterías, empleando incluso "terminología interna" para formular preguntas concretas que "solo alguien de dentro de Apple sabría hacer".

La demanda también deja constancia de que Apple intentó resolver la disputa fuera de los tribunales antes de litigar: la compañía afirma haber contactado por primera vez con OpenAI en febrero para trasladar sus preocupaciones, sin recibir respuesta. Ante esa falta de reacción, Apple sostiene que "no le queda más remedio" que acudir a la vía judicial.

Por su parte, OpenAI únicamente ha respondido de forma pública mediante un comunicado publicado en X el mismo viernes de la presentación de la demanda, en el que asegura: "No tenemos ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas. Seguimos centrados en construir tecnología innovadora que empodere a las personas en todo el mundo".

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Fuentes y referencias