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OpenAI quiere un 'nuevo New Deal' para 2028: una agenda que cuida a los votantes y, de paso, el negocio

🕒 Publicado en Zendoric: 5 de noviembre de 2026 · 00:16

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Chris Lehane, jefe de asuntos globales de OpenAI, propone en un ensayo un nuevo contrato social para la IA de cara a 2028. Hay ideas útiles, pero casi todas dependen de que la IA ya haya cumplido su promesa. Esa condición es la que hay que vigilar.

Por TechCrunch · 4 de noviembre de 2026.

Chris Lehane, director de asuntos globales de OpenAI, ha publicado un ensayo en el que sostiene que las presidenciales de 2028 en EE.UU. pueden ser un momento decisivo para la IA. Pide a los políticos que diseñen políticas que respondan a las preocupaciones reales de los estadounidenses, en lugar de limitarse a gestos retóricos ante el rechazo a la IA y a los centros de datos.

Lehane compara el potencial de transformación de la IA con el New Deal de Roosevelt, el conjunto de programas y reformas federales de los años treinta. Defiende una «tercera vía convincente» para que la gente comparta los beneficios de la IA. Según TechCrunch, plantea cinco prioridades que van de la protección de los trabajadores y la educación a la seguridad de la IA y la construcción de centros de datos.

El texto llega tras la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato, en las que el partido recuperó el control del Congreso en un contexto de frustración por el coste de la vida. Según el artículo, la IA no fue un tema dominante, pero la oposición a los centros de datos sí fue una preocupación bipartidista en varias carreras.

Las propuestas, según TechCrunch, incluyen incentivos fiscales para que los trabajadores aprendan IA, mejor acceso al capital para emprendedores y nuevas fórmulas de propiedad de los empleados y reparto de beneficios. También plantea estándares de seguridad exigibles, evaluaciones independientes, supervisión pública y la capacidad de restringir sistemas de IA o apagarlos con un «interruptor de emergencia». Defiende además salvaguardas para menores en los acompañantes de IA y advierte contra mantener la IA fuera de las aulas.

Las críticas no faltan. Kate Brennan, responsable de política de IA y poder corporativo en el AI Now Institute, dice que el tono marca un cambio respecto a la agenda de OpenAI del año pasado, centrada en acelerar el desarrollo, reducir barreras regulatorias y ampliar infraestructura. Brennan califica el uso de la metáfora del New Deal de «ahistórico en el mejor de los casos y dañino en el peor»: invocar el New Deal es invocar la capacidad del Estado para beneficiar al público, y este texto lo firma una empresa privada que defiende políticas en su propio beneficio. También señala que casi todo se basa en que la sociedad ya se beneficie de la IA, algo que, dice, aún no hemos visto.

Hay matices que conviene recordar. OpenAI se opuso en 2024 al proyecto californiano SB 1047, que habría exigido evaluaciones de riesgos catastróficos y capacidad de apagado, y el año pasado intentó limitar la regulación estatal. Según el artículo, ha cambiado parte de esas posturas: respalda varias leyes estatales de seguridad y se declara abierta a evaluadores independientes dentro de la empresa. TechCrunch pidió a OpenAI más detalles y no obtuvo respuesta antes de publicar.

**Nuestra lectura.** Que una de las empresas más influyentes del sector admita que la ansiedad económica es legítima es una buena noticia: el corto plazo será duro y negarlo solo alimenta el rechazo. También tiene razón en que un veto generalizado a la IA en las aulas o a los centros de datos tiene costes reales. Pero una propuesta escrita por quien se beneficia de ella debe leerse con una pregunta simple: ¿qué obligaciones asume el autor?

Aquí está el punto débil. Los incentivos para formarse y el acceso al capital son voluntarios y baratos para las empresas. Lo que cambiaría el reparto, como obligaciones vinculantes de compartir la riqueza, que las empresas paguen los costes del desplazamiento laboral o límites a la concentración de mercado, no aparece. Y la propuesta de que las personas mantengan el control de las decisiones importantes pierde fuerza si el uso de IA se vuelve obligatorio en el trabajo, la sanidad o la administración.

En general, el debate sobre la IA entrará en 2028 por la puerta de la asequibilidad: facturas eléctricas, empleo y quién captura los beneficios. Ahí OpenAI intenta fijar el marco antes que sus críticos. Nuestra tesis es que el horizonte de abundancia es plausible, con enfermedades curadas y trabajo elegido, pero no llega solo. Requiere instituciones que repartan el excedente durante la transición, y esas instituciones las debe diseñar el público, no las empresas que más ganan. Lo útil del ensayo no es su contenido, sino que fuerza la conversación. Lo que juzgaremos serán los compromisos concretos y exigibles que OpenAI esté dispuesta a aceptar.

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Fuentes y referencias