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La ONU aprueba hablar de IA militar con 171 votos, pero sin negociar normas: el diálogo avanza, el freno aún no

🕒 Publicado en Zendoric: 3 de noviembre de 2026 · 00:06

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La Primera Comisión de la ONU aprobó con 171 votos un diálogo estructurado sobre IA militar en 2027 y 2028. EE. UU., Rusia e Israel votaron en contra. Es un paso útil, pero sin obligaciones ni negociación de tratado.

Por Digital Watch Observatory · 2 de noviembre de 2026.

La Primera Comisión de la Asamblea General de la ONU (Desarme y Seguridad Internacional) aprobó el 30 de octubre de 2026 una resolución sobre inteligencia artificial en el ámbito militar (A/C.1/81/L.34). La presentaron conjuntamente Corea del Sur y los Países Bajos. Obtuvo 171 votos a favor, cuatro en contra y seis abstenciones, según el recuento de Digital Watch.

Votaron en contra Corea del Norte, Israel, Rusia y Estados Unidos. Se abstuvieron Argentina, Bielorrusia, Irán, Nicaragua, Arabia Saudí y Sudán del Sur. La aprobación en comisión no es definitiva: el pleno de la Asamblea General debería examinar el texto en diciembre de 2026.

Lo central es el calendario. Habrá diálogos estructurados en Ginebra en 2027 y 2028, con una reunión de tres días cada año. Participarán Estados miembros y otros actores: organizaciones internacionales, academia, sociedad civil e industria. La Oficina de Asuntos de Desarme de la ONU (UNODA) dará apoyo organizativo y preparará resúmenes factuales para la Primera Comisión.

El proceso se apoya en las resoluciones de 2024 (A/RES/79/239) y 2025 (A/RES/80/58) y en los intercambios informales del 15 al 17 de junio de 2026. Su alcance va más allá de las armas autónomas: incluye análisis de inteligencia, vigilancia, apoyo a la selección de objetivos, planificación militar y toma de decisiones operativas. Entre los riesgos citados figuran el error de cálculo, la escalada involuntaria, la pérdida de control humano y los problemas de rendición de cuentas.

La resolución también da la bienvenida al Centro de Excelencia en IA, Paz y Seguridad del UNIDIR (el instituto de investigación de la ONU sobre desarme), anunciado en junio de 2026. Fomenta además trabajos prácticos como una terminología común y ejercicios basados en escenarios. La agenda detallada de 2027 y 2028 aún no está fijada.

Hay un segundo carril, el de las armas autónomas letales. El 29 de octubre, la misma comisión aprobó otro texto (A/C.1/81/L.37) que pide avanzar hacia negociaciones de un instrumento internacional. Obtuvo 163 votos a favor, cinco en contra y nueve abstenciones; esta vez China se abstuvo, y EE. UU., Rusia e Israel volvieron a votar en contra. Ese asunto llegará a la Séptima Conferencia de Revisión de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW), del 16 al 20 de noviembre en Ginebra. Allí las decisiones requieren consenso, y el resultado es incierto.

**Nuestra lectura.** Mi tesis es que esta resolución es necesaria pero insuficiente, y que su mérito es haber ampliado el foco. Durante años el debate público se ha centrado en el «robot asesino». Sin embargo, el riesgo a corto plazo está en sistemas menos vistosos: algoritmos que priorizan objetivos, resumen inteligencia o recomiendan decisiones a mandos que deben decidir en minutos. Ahí el fallo no es una máquina que dispara sola, sino un humano que valida sin tiempo para dudar. Meter eso en la agenda es lo más valioso del texto.

La limitación es evidente: no hay obligaciones ni negociación de tratado. Y los votos en contra importan más que su número. Que Estados Unidos, Rusia e Israel, tres actores con fuerte integración de IA en operaciones, rechacen incluso un foro de diálogo sugiere que no quieren ni el marco. Un acuerdo sin los principales usuarios militares acabará siendo un ejercicio de normas para quienes menos las necesitan. Es una inferencia nuestra, no una afirmación de la fuente.

Tampoco hay que caer en el catastrofismo. Un diálogo con terminología compartida y ejercicios de escenarios puede parecer burocrático, pero es como se construyeron en su día las medidas de confianza en otros ámbitos de seguridad. Definir qué es «control humano significativo» o cómo se audita un sistema de apoyo a la decisión es trabajo técnico previo a cualquier regla vinculante. En general, la gobernanza basada en evidencia, que defendemos, empieza justo así.

El largo plazo depende de que esta tecnología se encauce bien. La misma IA que acelera la medicina y la abundancia puede, mal gobernada en el terreno militar, generar crisis por error de cálculo. La próxima prueba está a corto plazo: la conferencia de la CCW de noviembre y el voto en pleno de diciembre dirán si el diálogo se queda en foro o se convierte en reglas.

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Fuentes y referencias