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Mendoza forma a 67.000 estudiantes en IA: la escala ya está, falta demostrar que mejora lo que aprenden

🕒 Publicado en Zendoric: 23 de octubre de 2026 · 00:20

✨ Generado con IA · cómo se hace

La provincia argentina de Mendoza ha llevado un programa de IA a 67.000 alumnos de secundaria, empezando por las escuelas más remotas. La cifra de cobertura impresiona; la prueba real será medir si se aprende más.

Por 617 News · 22 de octubre de 2026.

Mendoza (Argentina) ha incorporado a 67.000 estudiantes de secundaria a Mendoza Aumentada, un programa de formación en inteligencia artificial. Según la responsable, Romina Méndez, arrancó en 2025 con unos 47.000 alumnos de primero a tercer año y después se extendió a los cursos superiores y al sexto año de las escuelas técnicas.

El programa forma parte de EduTech, la línea de innovación educativa de la Dirección General de Escuelas (DGE) de la provincia. Incluye 210 contenidos adaptados a las distintas modalidades de secundaria (técnica, química y otras). Al terminar, los alumnos podrían obtener una certificación como «operadores junior de inteligencia artificial», según explicó Méndez.

El enfoque no se limita a enseñar una herramienta. Según la entrevista, trabajan la formulación de instrucciones (los «prompts»), el pensamiento crítico y la necesidad de comprobar lo que responde la IA. Entre los usos citados hay un video o un folleto para el negocio de un familiar y canciones para los actos de egreso.

Hay un dato de diseño que merece atención: se empezó por las escuelas rurales y de frontera, no por las grandes ciudades. Allí la provincia recurrió a antenas Starlink (internet por satélite) cuando hacía falta conectividad. La primera escuela en completar el curso fue la de Jaime Prats, en San Rafael, con solo 16 estudiantes de secundaria.

La expansión ya mira más allá del aula. Según Méndez, hay 20 sedes para jóvenes de 18 a 25 años fuera de las escuelas, y el ministro Tadeo García Zalazar firmó convenios con municipios para ofrecer licencias de la plataforma a personal municipal y vecinos. El programa recibió además un reconocimiento en los premios Sadosky, en la categoría de formación de talento.

**Nuestra lectura.** Contar alumnos incorporados mide la escala de una política; no mide si se aprende más. La propia fuente lo reconoce: la DGE hizo una medición interna y encargó a la Universidad Austral una evaluación externa del primer año, que se repetirá para comparar. También se siguen indicadores de fluidez, comprensión y matemática. Ese es el punto decisivo. La afirmación de que alumnos con dificultades avanzan con estas herramientas es, por ahora, una apreciación de la responsable del programa, no un resultado comparativo publicado. No hemos visto cifras de esas evaluaciones en el material disponible.

Dicho esto, hay decisiones acertadas. Priorizar a los más alejados invierte la lógica habitual, en la que la tecnología llega primero a quien ya tiene conectividad. Y mantener al docente en el centro, como orientador que contextualiza las respuestas, es la apuesta más sensata. En general, la evidencia disponible sobre tecnología educativa sugiere que el efecto depende de cómo se integra en la enseñanza, no de la herramienta en sí.

El riesgo a corto plazo es doble: que la «certificación» se convierta en un sello de poco valor en el mercado laboral y que se confunda familiaridad con la herramienta con competencia real. Una titulación de «operador junior» solo vale si se asocia a habilidades verificables. A largo plazo, en cambio, el argumento es sólido. Si la IA va a cambiar qué trabajo importa, enseñar a miles de adolescentes a dirigirla, dudar de ella y revisarla es una inversión en agencia, no en dependencia. Mendoza tiene ahora la oportunidad de convertir un buen despliegue en un caso de referencia, pero solo si publica los resultados de las evaluaciones, sean cuales sean.

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Fuentes y referencias