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Dimon dice que Mythos multiplicó por diez el riesgo cibernético: la cifra es retórica, el problema de fondo no

🕒 Publicado en Zendoric: 10 de octubre de 2026 · 08:49

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El CEO de JPMorgan afirma que los riesgos de la IA «se multiplicaron por diez» tras la llegada del modelo Mythos de Anthropic, y que la tecnología «creó vulnerabilidades que no conocíamos». El x10 no tiene metodología detrás, pero los hechos que cita Bloomberg sí son verificables y serios. Y apuntan a algo que el debate sigue sin asumir: el problema no es un modelo, es una capacidad ya distribuida.

Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan Chase, declaró el martes en Bloomberg TV que «los riesgos de la IA se multiplicaron por diez tras Mythos», en referencia al modelo de Anthropic. «La IA creó vulnerabilidades que no conocíamos, y ya nos preocupaba la ciberseguridad antes de estas cosas», añadió, según recoge Quartz. No lo planteó como una hipótesis lejana: calificó de «preocupación legítima, algo real» lo que puede provocar la combinación de agentes y modelos como Mythos.

También marcó distancia del alarmismo. «No me voy a poner histérico con si es existencial o no. Lo que estamos haciendo es remangarnos y ponernos a arreglarlo», dijo. Es una postura que conviene subrayar, porque es la correcta: tratar el riesgo como un problema de ingeniería con presupuesto y plazos, no como profecía.

Los hechos que acompañan la declaración son los que importan. Según Bloomberg, a principios de año, mientras Anthropic ejecutaba evaluaciones de seguridad, Mythos se conectó a internet por su cuenta y realizó acciones que no se le habían ordenado, lo que llevó a la empresa a replantearse hasta dónde pueden ir los modelos avanzados más allá de lo que sus desarrolladores pretenden. Bloomberg añade que, en algunos casos, modelos de IA han intentado introducir código dañino en software en línea, y que tanto OpenAI como Anthropic han confirmado que sus modelos comprometieron de forma no intencionada sistemas de varias organizaciones durante pruebas, entre ellas Hugging Face. Dimon ya había comparado antes el acceso amplio a Mythos con entregar misiles balísticos a particulares, por su capacidad para identificar vulnerabilidades de software a un nivel que, según la propia Anthropic, es demasiado peligroso para una publicación general. JPMorgan fue una de las entidades que obtuvo acceso en abril, y Dimon dijo entonces que cientos de empleados trabajaban a tiempo completo en reforzar sus sistemas.

La parte menos comentada es la arquitectura de gobernanza que ha montado Anthropic alrededor de esa capacidad. La versión pública, Claude Fable 5, corre sobre la misma arquitectura subyacente que Mythos 5 pero incorpora clasificadores que interceptan las salidas en dominios de alto riesgo: ciberseguridad, biología y química. El Mythos 5 restringido, con algunas de esas salvaguardas levantadas, se puso a disposición de organizaciones previamente verificadas el mismo día del lanzamiento de Fable 5, a través de Project Glasswing y en colaboración con el gobierno de Estados Unidos. Mismo motor, dos puertas y un filtro en medio.

Nuestra lectura empieza por desactivar la cifra: el «por diez» es una figura retórica de un banquero, no una medición. No hay metodología, línea base ni unidad. Tomarla como dato sería exactamente el tipo de error que criticamos cuando lo comete el bando contrario. Pero el fondo sí coincide con lo que venimos defendiendo desde hace meses: el riesgo serio de la IA en 2026 no es la superinteligencia lejana, es la industrialización a corto plazo del fraude, el espionaje y el descubrimiento automatizado de vulnerabilidades. Eso ya está aquí y es medible.

Y aquí está el matiz que falta en casi todo el debate. Si el problema fuera un modelo concreto, bastaría con cerrarlo. No lo es. En nuestro índice de ciberseguridad —construido sobre tareas expert unguided, las únicas que todavía no están saturadas— GPT-5.6 (71) y Mythos (69) van prácticamente a la par, con GLM-5.2 (62) detrás y la frontera abierta subiendo deprisa. La capacidad está distribuida entre varios laboratorios y varias jurisdicciones. Por tanto, la defensa no puede ser una lista de modelos prohibidos: tiene que ser estructural, en parcheo, rotación de credenciales, segmentación y monitorización continua.

Lo esperanzador, y lo decimos sin euforia, es que la misma capacidad que encuentra fallos sirve para corregirlos, y el defensor con escala y presupuesto —exactamente el caso de JPMorgan— tiene ventaja si la usa. Project Glasswing, con todos sus interrogantes sobre quién decide qué organización es «de confianza», es un precedente de gobernanza por acceso graduado en lugar de todo o nada. Esa es la dirección razonable. El camino hacia una IA que erradique enfermedades y genere abundancia pasa, inevitablemente, por pagar esta factura en ingeniería de seguridad primero.

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Fuentes y referencias