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Trump nombra al director de inteligencia nacional Jay Clayton como nuevo "zar" de la superinteligencia artificial

🕒 Publicado en Zendoric: 6 de octubre de 2026 · 07:39

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El presidente Donald Trump anunció el domingo, a través de Truth Social, que Jay Clayton, actual director de inteligencia nacional, encabezará una nueva "Super Intelligence Force" de la Casa Blanca, un organismo destinado a coordinar la relación del Gobierno federal con consumidores, grupos de interés público,…

El presidente Donald Trump anunció el domingo, a través de Truth Social, que Jay Clayton, actual director de inteligencia nacional, encabezará una nueva "Super Intelligence Force" de la Casa Blanca, un organismo destinado a coordinar la relación del Gobierno federal con consumidores, grupos de interés público, organizaciones religiosas, proveedores de infraestructuras críticas y empresas de inteligencia artificial. Según el propio Trump, el objetivo de esta fuerza es "asegurar que Estados Unidos siga liderando el mundo en superinteligencia", término que el mandatario prefiere emplear en lugar de "inteligencia artificial".

Clayton llega a este nuevo encargo tras haber sido confirmado a principios de este año como director de inteligencia nacional. Previamente fue fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York y presidió la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), un perfil marcado por la experiencia legal y regulatoria financiera más que por la trayectoria tecnológica pura, lo que resulta llamativo para un puesto orientado a supervisar el desarrollo de la IA.

El nombramiento se produce en un contexto de creciente inquietud entre los propios líderes de la industria tecnológica, que han advertido reiteradamente sobre los riesgos del desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, incluida la posibilidad de que estos sistemas se vuelvan incontrolables. Trump, sin embargo, ha minimizado sistemáticamente estas advertencias y ha optado por reformular el debate en sus propios términos, sustituyendo la cautela por una narrativa de liderazgo y competencia global.

En esa misma línea, el martes anterior al anuncio, Trump se reunió en la Casa Blanca con ejecutivos de empresas de inteligencia artificial y afirmó que varios de ellos habían firmado un acuerdo voluntario que contempla revisiones internas y externas de su trabajo. Esa misma semana, la Casa Blanca lanzó además un sitio web gubernamental renovado, America.gov, que según se indica recopila contenido mediante inteligencia artificial a partir de "fuentes oficiales del Gobierno". Ambos movimientos sugieren una estrategia de legitimación de la inteligencia artificial dentro del propio aparato estatal, en paralelo a la creación de este nuevo organismo de coordinación.

Junto a Clayton, Trump nombró a otros integrantes de la "Super Intelligence Force": el presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC), Andrew Ferguson; el director de la Oficina de Gestión de Personal (OPM), Scott Kupor; y el subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería, Emil Michael. La combinación de carteras —comercio, personal federal y defensa— apunta a un enfoque que abarca tanto la regulación económica como las aplicaciones de seguridad nacional de la tecnología.

Resulta significativo que, de momento, no está claro qué implicará en la práctica este nombramiento para la industria de la IA, dado que la regulación federal estadounidense sobre la materia sigue siendo muy limitada: el Congreso no ha aprobado ninguna ley que regule de forma amplia el desarrollo o uso de estos sistemas. Solo algunos estados, como California, han aprobado medidas puntuales, entre ellas la obligación de transparencia cuando se utiliza IA. En ese vacío normativo federal es donde se inserta la nueva estructura anunciada por Trump, más orientada por ahora a la coordinación institucional que a la creación de reglas vinculantes.

Las propias declaraciones recientes de Clayton anticipan la orientación que podría dar a su nuevo rol. En una entrevista con CNBC el mes pasado, calificó la superinteligencia como "una cuestión de seguridad nacional" y rechazó explícitamente las peticiones de "pausar" el desarrollo de la tecnología, argumentando que otros países continúan avanzando en este terreno y que ningún estadounidense debería considerar una pausa como una buena estrategia. Esta postura contrasta con las advertencias de figuras como Sam Altman o Dario Amodei, que han planteado la conveniencia de ralentizar el desarrollo de la IA.

El artículo recuerda, además, un antecedente directo: en diciembre de 2024, el entonces presidente electo Trump había designado al inversor de Silicon Valley David Sacks como zar de IA y criptomonedas, con el encargo de asesorar a la Administración en políticas sobre inteligencia artificial. Sacks dejó ese cargo este año para convertirse en copresidente del Consejo Asesor de Ciencia y Tecnología del Presidente (PCAST), y desde esa posición ha respaldado las advertencias de Altman y Amodei, llegando a escribir el mes pasado en redes sociales que los líderes tecnológicos deberían "dejar de fingir que necesitan el permiso de alguien más" para actuar. El relevo de Sacks por Clayton al frente de la agenda de IA de la Casa Blanca marca así un cambio de perfil: de un inversor tecnológico próximo a las grandes empresas del sector a un funcionario con trayectoria en inteligencia nacional y regulación financiera, y con un discurso más centrado en la seguridad nacional y la competencia geopolítica que en la cautela ante los riesgos técnicos de la propia tecnología.

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Fuentes y referencias