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Hawley lleva al Senado la respuesta a Flock Safety: el 'Stop Flock Abuse Act' quiere poner límites a las cámaras con IA que rastrean matrículas

🕒 Publicado en Zendoric: 5 de octubre de 2026 · 00:06

✨ Generado con IA · cómo se hace

El senador Josh Hawley presentará una ley para regular las cámaras de reconocimiento de matrículas impulsadas por IA de Flock Safety, tras una investigación y una audiencia en el Senado sobre vigilancia masiva sin orden judicial. La propuesta prohíbe vender datos de localización a terceros, exige borrar los registros en diez días y veta el reconocimiento facial en estas redes.

Por Zendoric · 5 de octubre de 2026.

El senador republicano por Misuri Josh Hawley anunció que introducirá el Stop Flock Abuse Act, una ley para regular las cámaras de vigilancia con inteligencia artificial que leen matrículas de vehículos, según informó KQ2. La iniciativa llega después de una investigación de Hawley y de una audiencia del subcomité judicial del Senado centrada en Flock Safety, la empresa que opera buena parte de estas redes de cámaras en Estados Unidos, y en los riesgos que plantean para la privacidad y la seguridad nacional.

Flock Safety declinó testificar en la audiencia, pero respondió por escrito a Hawley pidiendo que sea el Congreso quien cree un marco federal para regular la tecnología; la propia compañía admitió además haber añadido algunas salvaguardas tras el escrutinio público, según recoge el artículo. Es una posición interesante: una empresa de vigilancia pidiendo que la regulen, probablemente porque un marco federal uniforme le resulta más manejable que un mosaico de leyes estatales o la amenaza de prohibiciones locales.

El contenido concreto del proyecto de ley, tal como lo describe Hawley, es bastante específico. Prohibiría vender o compartir datos de localización de vehículos con terceros no gubernamentales, exigiría autorización por escrito y registros de auditoría para cada búsqueda, obligaría a cifrar los datos y almacenarlos solo en territorio estadounidense, forzaría el borrado de los datos de conductores a los diez días, prohibiría el uso de hardware y software de "adversarios extranjeros" (una referencia habitual en Washington a China) y vetaría el reconocimiento facial dentro de estas redes de cámaras. En la audiencia, Hawley resumió su objeción de fondo: "Suena como si estuviera tratando a cada ciudadano de Estados Unidos como si fuéramos criminales, sin ningún proceso debido, sin sospecha razonable, sin sospecha articulable de ningún tipo".

Conviene situar esto en un contexto más amplio. Las cámaras de lectura automática de matrículas llevan años desplegándose en cientos de ciudades de Estados Unidos, vendidas como herramienta contra el robo de vehículos y la delincuencia local, pero generando bases de datos que registran los desplazamientos de prácticamente cualquier conductor, los cometa o no un delito. La IA no inventa este problema —las cámaras de matrículas existen desde hace décadas—, pero sí lo multiplica: el reconocimiento automático y la correlación a escala convierten un registro disperso en un mapa de movimientos consultable en segundos, y eso es lo que ha disparado la alarma tanto de legisladores conservadores preocupados por el Estado como de organizaciones de libertades civiles.

Esta no es una pieza aislada de la ya larga lista de gestos regulatorios sobre IA en Washington: forma parte de un patrón en el que el Congreso, incapaz de aprobar una ley federal integral de IA, avanza por franjas verticales concretas —vigilancia biométrica, reconocimiento facial, datos de localización— donde el consumo político del problema es más fácil de empaquetar que una regulación horizontal. Nuestra lectura es que este tipo de leyes sectoriales, aunque limitadas, son precisamente el terreno donde la gobernanza de la IA tiene más probabilidades de avanzar a corto plazo en Estados Unidos: no una gran ley marco, sino parches específicos sobre usos concretos y verificables, como la retención de datos o el reconocimiento facial, donde es más fácil fijar líneas rojas auditables.

Que sea el propio Flock Safety quien pida regulación federal también es una señal que merece atención: las empresas de vigilancia con IA empiezan a preferir reglas claras —aunque restrictivas— a la incertidumbre de verse arrastradas caso a caso por audiencias, demandas estatales o prohibiciones municipales. Es un patrón que ya hemos visto en otros ámbitos de la IA: cuando la presión pública y política se acumula, la industria tiende a preferir un marco predecible, aunque imponga límites, a seguir operando bajo escrutinio constante sin reglas escritas. Si el Stop Flock Abuse Act avanza, será un caso de estudio sobre cómo domesticar un uso concreto y ya extendido de la IA sin necesidad de legislar sobre la tecnología en abstracto, algo que probablemente veremos repetirse en otras verticales de vigilancia e identificación automatizada en los próximos años.

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Fuentes y referencias