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Colombia entrena a 404 universitarios en IA multiagente para vigilar la órbita baja y el espacio

🕒 Publicado en Zendoric: 30 de septiembre de 2026 · 00:34

✨ Generado con IA · cómo se hace

La Fuerza Aérea colombiana y la Universidad de los Andes convirtieron un hackatón en semillero de talento: 404 estudiantes de 36 universidades compitieron por diseñar un radar de IA multiagente para la seguridad aeroespacial regional. Chile debutó como primera fuerza aérea de la región en competir, no solo observar.

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Por Zendoric · 29 de septiembre de 2026.

La Fuerza Aérea Colombiana y la Universidad de los Andes celebraron una nueva edición de CODEFEST AD ASTRA, un maratón de innovación que reunió a estudiantes universitarios y cadetes de la Escuela Militar de Aviación "Marco Fidel Suárez" en torno a un reto concreto: construir un "Radar Estratégico de Tendencias Aeroespaciales", un sistema de IA multiagente —varios modelos especializados que colaboran entre sí, cada uno con una subtarea— capaz de rastrear fuentes abiertas para detectar riesgos y oportunidades en el uso militar de la IA, la seguridad del entorno espacial, la congestión de objetos en la órbita baja terrestre y las dinámicas territoriales de América Latina y el Caribe, según el comunicado de la propia Fuerza Aérea Colombiana.

La cifra que dimensiona el evento: 101 equipos y 404 participantes de 36 universidades de 17 departamentos colombianos, de los que 20 equipos llegaron a la fase presencial. El ejercicio, que arrancó el 20 de mayo con entrenamientos virtuales y un reto clasificatorio, cerró los días 18 y 19 de septiembre con 24 horas continuas de trabajo en la Universidad de los Andes. Como observadores acudieron las fuerzas aéreas de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Italia y Perú; la de Chile, en cambio, compitió directamente, la primera de la región en hacerlo en este formato.

Conviene leer esta pieza con el filtro correcto: es contenido patrocinado, es decir, un comunicado institucional distribuido como tal, sin declaraciones de terceros ni detalle técnico sobre qué modelos o arquitectura usaron los equipos, ni información sobre el proyecto ganador. No hay aquí un producto operativo que evaluar, sino un ejercicio de formación. Y precisamente ahí está lo interesante.

En general, cuando hemos analizado el impacto de la IA en el empleo por sectores, la conclusión se repite: quien gana no es quien usa la IA de forma pasiva, sino quien aprende a orquestarla para resolver un problema real. Este hackatón es eso en estado puro: estudiantes universitarios aprendiendo a coordinar agentes de IA para un caso de uso que hasta hace poco era terreno exclusivo de analistas de inteligencia con acceso a herramientas clasificadas. Es una vía de formación de talento —y de futura contratación pública— que merece más atención de la que suele recibir frente al ruido de los grandes modelos de frontera.

Hay también un ángulo de gobernanza que ya hemos tocado antes al hablar de la IA como arma estratégica y del uso dual de estas tecnologías: un sistema de OSINT (inteligencia de fuentes abiertas) con IA multiagente aplicado a capacidades militares y seguridad espacial es, por definición, tecnología de doble uso. Que Colombia lo entrene en un hackatón universitario abierto, con observadores internacionales y participación regional creciente, es una forma relativamente sana de abordarlo: transparente, académica, colaborativa. Pero el mismo patrón —agentes de IA rastreando fuentes abiertas para detectar riesgos geopolíticos— es el que en otros contextos hemos visto usarse para vigilancia y desinformación. La diferencia la marca quién controla el sistema y con qué límites, no la tecnología en sí.

El detalle de la órbita baja terrestre tampoco es anecdótico. La congestión de satélites y basura espacial es un problema real y creciente a escala global, y que un ejercicio universitario latinoamericano lo incluya como variable de análisis sugiere que la región empieza a tomarse en serio la vigilancia del espacio, un dominio que hasta ahora monopolizaban las grandes potencias. Que Chile entre a competir, y no solo a observar, es un indicador modesto pero concreto de esa tendencia: la IA está abaratando la entrada de actores medianos a capacidades que antes requerían presupuestos de superpotencia. Es la misma lógica de democratización que celebramos cuando hablamos de modelos abiertos, aplicada aquí a un terreno más sensible.

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Fuentes y referencias