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← Volver al día · 30 de septiembre de 2026

Workday despide a 500 personas en plena "SaaSpocalypse": niega el papel de la IA, el mercado no la cree

🕒 Publicado en Zendoric: 30 de septiembre de 2026 · 00:34

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Workday despide a unos 500 empleados —2,5% de su plantilla, sobre todo en producto y tecnología— en su segundo ajuste del año, y recorta la previsión de margen del tercer trimestre. La empresa niega que la IA esté detrás, pero sus acciones caen un 12% en 2026 en plena 'SaaSpocalypse' del software corporativo.

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Por Zendoric · 30 de septiembre de 2026. Workday va a despedir a unos 500 empleados —el 2,5% de su plantilla—, sobre todo en su equipo de producto y tecnología, según reveló la compañía el martes en un comunicado a la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC). Es el segundo ajuste de plantilla del año para el fabricante de software de recursos humanos y finanzas, que a finales de enero contaba con más de 21.000 empleados. Workday también recortó su previsión de margen operativo para el tercer trimestre fiscal y para el conjunto del ejercicio 2027, a causa de los cargos de reestructuración derivados del despido.

La compañía ya había despedido a unas 400 personas en febrero. Apenas una semana después, su entonces consejero delegado, Carl Eschenbach, dejó el cargo; le sucedió Aneel Bhusri, cofundador de Workday y presidente ejecutivo de la compañía, que asumía así por cuarta vez las riendas de la empresa que fundó. Las acciones de Workday acumulan una caída de aproximadamente el 12% en lo que va de año.

El telón de fondo es lo que en el sector se ha bautizado como la "SaaSpocalypse": la venta masiva, a lo largo de 2026, de acciones de proveedores de software empresarial por suscripción (SaaS) ante el temor de los inversores a que la IA permita a las empresas construir sus propias herramientas internas —o comprarlas a startups más baratas— en lugar de pagar licencias a gigantes como Workday. Ese temor, según Business Insider, ha borrado cientos de miles de millones de dólares de valor bursátil del sector en lo que va de año.

Workday, sin embargo, no ha citado a la IA como motivo de ninguno de los dos recortes: la compañía atribuye el ajuste a la necesidad de "alinear mejor la estructura de los equipos con las prioridades estratégicas de crecimiento" de Workday, y asegura que seguirá contratando en áreas y ubicaciones estratégicas durante el ejercicio fiscal 2027. Bhusri, además, se ha mostrado desafiante ante la narrativa de sustitución: en la presentación de resultados de agosto afirmó que no había hablado con "ni un solo cliente" que buscara reemplazar Workday por algo construido internamente o comprado a una startup, y que un trimestre después la situación seguía igual.

Aquí conviene separar el hecho del relato. Lo verificable es esto: una compañía con más de 21.000 empleados prescinde del 2,5% de su plantilla en su segunda ronda de despidos en ocho meses, recorta márgenes y ha perdido a su CEO en pleno proceso. Lo que no está verificado —ni Workday lo confirma— es que la IA sea la causa directa. Achacar cada despido tecnológico de 2026 a la IA sería simplista; pero ignorar que la cotización de la empresa, y la de sus comparables, sí está siendo repreciada por el mercado en función de un relato sobre la IA —sea o no ya cierto— sería igual de ingenuo.

Esa distinción entre lo que la IA hace hoy y lo que los inversores temen que haga mañana es la clave de la "SaaSpocalypse". No hace falta que ninguna empresa haya reemplazado ya sus sistemas de Workday por código generado con IA para que el mercado castigue a los proveedores de software por suscripción: basta con que exista la posibilidad creíble de que ocurra en dos o tres años. Los despidos, en ese sentido, se leen menos como respuesta a una sustitución ya consumada que como disciplina de costes preventiva, adelantándose a una prima de riesgo que los mercados de capitales ya están cobrando hoy.

Esto encaja con lo que venimos observando en nuestra cobertura del empleo tecnológico sector a sector: en tecnología no gana ni pierde la plantilla en bloque; gana quien aporta arquitectura, gobierno de la IA e integración, y pierde lo más redundante dentro de los propios equipos de producto. Que el recorte de Workday se concentre precisamente ahí —y no, por ejemplo, en ventas— sugiere una reorganización hacia estructuras más planas apoyadas en herramientas de desarrollo asistido por IA, aunque la compañía no lo formule en esos términos.

A corto plazo, este es exactamente el tipo de ajuste que no conviene minimizar: son personas con nóminas y carreras concretas, en una segunda ronda en menos de un año, con un liderazgo que se ha tambaleado. Pero a medio plazo, si la presión competitiva de la IA obliga a los proveedores incumbentes de software a volverse más eficientes —y, sobre todo, si de verdad abarata la construcción de software a medida para empresas que hoy no pueden pagar licencias como las de Workday—, el resultado neto es más herramientas disponibles a menor coste para más organizaciones. Esa es la paradoja de esta fase de la IA aplicada a la empresa: golpea primero a quienes venden el software, antes de, potencialmente, abaratarlo para todos los que lo usan.

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Fuentes y referencias