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El Papa León XIV advierte en la UNESCO sobre los riesgos éticos de la inteligencia artificial

🕒 Publicado en Zendoric: 29 de septiembre de 2026 · 08:25

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El primer día de su viaje apostólico a Francia (del 25 al 28 de septiembre de 2026, que además de París incluye Lourdes y Metz), el Papa León XIV pronunció un discurso en la sede de la UNESCO en París, 46 años después de que Juan Pablo II se convirtiera en el primer pontífice en hablar ante ese organismo, el 2 de…

El primer día de su viaje apostólico a Francia (del 25 al 28 de septiembre de 2026, que además de París incluye Lourdes y Metz), el Papa León XIV pronunció un discurso en la sede de la UNESCO en París, 46 años después de que Juan Pablo II se convirtiera en el primer pontífice en hablar ante ese organismo, el 2 de junio de 1980. La Santa Sede mantiene una Misión Permanente de Observador ante la UNESCO desde 1952, un vínculo que el próximo año cumplirá 75 años, y que León XIV describió como una relación de "socio privilegiado" al servicio del bien común.

El eje del discurso fue una pregunta que, según el Papa, toda cultura y toda generación deben afrontar: "¿qué significa ser humano?". A partir de ahí sostuvo que ninguna educación puede considerarse completa si no aborda el sentido de la vida, y no puede reducirse a la adquisición de destrezas o al progreso material. Recordó que todo ser humano nace vulnerable, dependiente de otros desde el nacimiento —"nacemos desnudos y necesitados", dijo, dependientes de "pan y palabras, de cuidado y afecto"— y advirtió de que olvidar esa experiencia común arriesga convertir la vida humana en una mercancía en lugar de reconocerla como un don y una responsabilidad.

El pasaje más directamente relacionado con la inteligencia artificial señaló una paradoja de la sociedad contemporánea: mientras a sistemas computacionales cada vez más sofisticados se les atribuye "inteligencia", a los propios seres humanos se les juzga cada vez más por su eficiencia y productividad. "Mientras se atribuye 'inteligencia' a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas humanas", afirmó. Según el Papa, la IA puede procesar y correlacionar enormes cantidades de información, pero no puede responder a las preguntas sobre el sentido de la vida humana, que están arraigadas en la experiencia vivida: "el sentido es el oxígeno de la mente", dijo. En esa misma línea, elogió la iniciativa de Alfabetización Mediática e Informacional de la UNESCO, que promueve un uso responsable de los medios y las tecnologías digitales, y pidió una atención especial a niños y jóvenes: "en la era digital, su vulnerabilidad nunca debe convertirse en una oportunidad de explotación", reclamando que la tecnología esté al servicio de su educación, sus relaciones y su libertad para pensar y discernir.

El discurso se apoyó también en la Constitución fundacional de la UNESCO de 1945 ("puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz") para advertir que el progreso científico separado de la sabiduría puede convertirse en arma, que la cultura sometida a la ideología puede derivar en propaganda, y que la educación desligada de la verdad puede convertirse en un instrumento de manipulación de las conciencias. De ahí su afirmación central: "la paz no puede construirse solo con tratados", sino que exige justicia y una "voluntad recta" capaz de reconocer al otro como "un hermano o una hermana, una persona como uno mismo". Para ilustrar dos modelos opuestos de convivencia recurrió a las imágenes bíblicas de Babel —una unidad impuesta por dominación— y Pentecostés —una unidad que no borra la diversidad, sino que permite que esta florezca "en la armonía de voces y rostros".

Sobre la era de la comunicación instantánea, el Papa constató que la posibilidad de comunicarse al instante entre continentes no ha hecho necesariamente más veraz la comunicación: "la información es abundante, pero no es sinónimo de sabiduría", advirtió, señalando que sin un fundamento ético compartido las tecnologías de la comunicación pueden multiplicar la información falsa y dificultar en lugar de favorecer el diálogo. En ese contexto situó la confianza como la virtud que, dijo, es "tan deseada como escasamente hallada" en las instituciones internacionales, hoy exigidas a responder a problemas que ningún Estado puede resolver por sí solo mientras se cuestiona su eficacia: confianza en que las diferencias no constituyen necesariamente una amenaza, y en que el diálogo honesto puede producir un bien mayor que el que los individuos lograrían por sí mismos.

El discurso se enmarca en una preocupación que la Santa Sede viene expresando de forma pública en los últimos años sobre la necesidad de someter el desarrollo de la inteligencia artificial a criterios éticos, aunque este texto en concreto no entra en propuestas regulatorias concretas ni cita casos, empresas o normativas específicas: se mantiene en el plano de los principios sobre dignidad humana, sentido y verdad. El Papa cerró su intervención vinculando explícitamente educación, ciencia y cultura con la construcción de la paz, describiendo cada niño que nace como un signo de esperanza y cada persona dedicada a la búsqueda de la verdad como alguien que realiza "un acto de esperanza": "si todos estamos firmemente comprometidos con la grandeza de nuestra humanidad común, la paz podrá finalmente florecer", concluyó.

Para un público interesado en la actualidad de la IA, el valor de esta intervención está menos en aportar novedades técnicas o normativas —el texto no las contiene— que en el hecho de que una de las voces morales de mayor alcance global vuelva a poner el foco en un punto que recorre buena parte del debate ético sobre la IA: el riesgo de invertir los términos, atribuyendo "inteligencia" a las máquinas mientras se erosiona el reconocimiento de la dignidad humana, y la advertencia de que ningún sistema capaz de procesar información a gran escala puede sustituir la búsqueda de sentido que, según el discurso, solo brota de la experiencia vivida.

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Fuentes y referencias