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← Volver al día · 28 de septiembre de 2026

Anthropic asegura siete años de nube con Akamai por hasta $20.000M, y le paga en parte con un 5% de sus acciones

🕒 Publicado en Zendoric: 28 de septiembre de 2026 · 00:22

✨ Generado con IA · cómo se hace

Akamai amplía a $11.600M su contrato de servicios cloud con Anthropic, el mayor de su historia, con margen para llegar a $20.000M. La compañía de Cambridge no espera ingresos por el acuerdo hasta 2027 y ha entregado a Anthropic un warrant equivalente a un 5% de su capital: la relación proveedor-cliente se difumina.

Por The Boston Globe · 27 de septiembre de 2026.

Akamai Technologies anunció el jueves una ampliación de su acuerdo con Anthropic hasta los 11.600 millones de dólares en servicios de nube durante los próximos siete años. Es, según su consejero delegado Tom Leighton, el contrato más grande de la historia de la compañía de Cambridge (Massachusetts), un veterano de la era puntocom que factura ahora su reconversión como proveedor de infraestructura para IA. El acuerdo incluye compromisos adicionales de hasta 9.000 millones de dólares en ingresos que, de materializarse, elevarían el total a unos 20.000 millones, según cifras aportadas por el propio Akamai.

El contrato no nace de cero: en mayo, Akamai ya había disparado su cotización al anunciar un acuerdo de 1.800 millones de dólares con un "proveedor líder de modelos frontera" sin identificar. Ninguna de las dos partes lo confirmó entonces, pero los registros ante la SEC (el regulador bursátil estadounidense) muestran que el contrato se firmó el 5 de mayo y correspondía a Anthropic. Lo de esta semana es, en esencia, la maduración pública de esa relación.

Los términos financieros, detallados por el director financiero Ed McGowan en la conferencia telefónica de la compañía, muestran un calendario largo y con el gasto por delante del ingreso: Akamai invertirá 5.500 millones de dólares en los próximos dos años para sostener el contrato y no espera generar ingresos por él en 2026. Las primeras ganancias, de entre 150 y 300 millones de dólares, llegarían en la segunda mitad de 2027, creciendo hasta 2028; a partir de ahí, la compañía estima unos 1.700 millones de dólares anuales de forma recurrente. Anthropic, por su parte, recibió un warrant (un derecho a comprar acciones a un precio fijado de antemano) sobre 7,7 millones de títulos de Akamai, en torno a un 5% del capital.

El mercado reaccionó con más cautela que en mayo: la acción subió hasta 135 dólares, lejos de los 160 que llegó a tocar en el primer anuncio. Leighton enmarcó el acuerdo como una apuesta por convertir a Akamai en "el proveedor de infraestructura para la próxima generación de aplicaciones potenciadas por IA", citando usos ya en marcha entre sus clientes: agentes de voz para atención al cliente, traducción, reconocimiento de voz para subtítulos, robótica y renderizado de simulaciones.

Hay dos lecturas que van más allá del titular financiero. La primera es estratégica: Anthropic diversifica su cadena de suministro de cómputo apoyándose en un actor de borde de red (edge/CDN) ajeno al trío de hiperescaladores —Amazon, Google, Microsoft— que además son sus inversores. Depender en exclusiva de un proveedor de nube que también es accionista y competidor potencial es precisamente la tensión que ha marcado la relación entre OpenAI y Microsoft; sumar a Akamai da a Anthropic un socio de infraestructura sin ese conflicto de intereses, aunque sea a menor escala que un hiperescalador puro.

La segunda lectura es la que de verdad importa para entender hacia dónde va este tipo de contratos. El warrant del 5% no es un detalle contable: es parte de un patrón que se repite en los grandes acuerdos de infraestructura de IA de este ciclo, donde el proveedor de cómputo recibe capital del cliente al que factura, y ambas cotizaciones quedan entrelazadas con el éxito del mismo contrato. Como contexto del sector, ya se ha visto en configuraciones similares entre fabricantes de chips y laboratorios de IA, y alimenta una pregunta legítima sobre financiación circular: cuánto de la valoración de estas compañías depende de ingresos que aún no existen y de acciones que suben porque el mercado da por hecho que existirán. Que Akamai no calcule ingresos por este contrato hasta 2027 —y que su acción no haya repetido el entusiasmo de mayo— sugiere que parte del mercado ya está aplicando ese descuento.

Nuestra lectura es que este acuerdo retrata bien el momento actual de la industria: los laboratorios de IA están comprando capacidad de cómputo años por adelantado, con contratos que blindan crecimiento futuro al precio de exponer a sus proveedores —y a sí mismos— a que la demanda de agentes de IA, voz y automatización empresarial crezca tan rápido como prometen las proyecciones. Si lo hace, este tipo de contratos son literalmente la tubería sobre la que se construye la abundancia de cómputo barato que sostiene la tesis de largo plazo: más capacidad, más barata y más repartida, es precondición para que la IA deje de ser un lujo corporativo. Si la demanda decepciona, empresas como Akamai —que ya ha comprometido 5.500 millones de dólares de gasto sin ingreso a la vista— son las que primero notarán el frenazo.

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Fuentes y referencias