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Comma.ai, bajo investigación federal de EE.UU. tras dos accidentes mortales con su sistema de conducción sin manos

🕒 Publicado en Zendoric: 25 de septiembre de 2026 · 03:17

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La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de EE.UU. (NHTSA), a través de su Oficina de Investigación de Defectos (ODI), ha abierto una investigación sobre Comma.ai, la startup fundada en 2015 por el conocido hacker George Hotz.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de EE.UU. (NHTSA), a través de su Oficina de Investigación de Defectos (ODI), ha abierto una investigación sobre Comma.ai, la startup fundada en 2015 por el conocido hacker George Hotz. El detonante son cinco accidentes reportados que involucran los dispositivos de asistencia a la conducción "manos libres" de la compañía, dos de los cuales terminaron en un total de tres muertes. En cuatro de los cinco siniestros resultaron heridas hasta 11 personas, algunas de gravedad.

Según la ODI, el patrón común en los accidentes es que el sistema de Comma.ai falló al detectar o reaccionar ante vehículos detenidos o que circulaban lentamente en el mismo carril. Es un problema que no es exclusivo de esta empresa: los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) han mostrado dificultades históricas con obstáculos estacionarios, y tanto Tesla como Ford han sido objeto de investigaciones similares en el pasado.

Un dato relevante que añade complejidad al caso es que algunos de los accidentes, incluido al menos uno de los mortales, podrían haber involucrado versiones "forked" o modificadas del software de Comma.ai, es decir, adaptaciones no oficiales creadas por terceros a partir del código abierto de la compañía. Uno de los siniestros fatales, ocurrido en febrero de 2026 en Ascension Parish (Luisiana), implicó a un Toyota RAV4 de 2022 que circulaba con FrogPilot, un fork de terceros del software "openpilot" de Comma.ai. Según la policía estatal de Luisiana, el vehículo impactó contra una unidad del Departamento de Policía de Gonzales que estaba detenida, sin ocupantes, en el carril izquierdo con las luces de emergencia encendidas mientras los agentes investigaban otro choque. Dos pasajeros que viajaban en los asientos traseros del Toyota murieron en el impacto. El segundo accidente mortal no ha podido identificarse con precisión a partir de los números de reporte citados por la ODI.

Comma.ai comercializa dispositivos instalables en una amplia gama de coches modernos que, mediante su software openpilot, controlan el Control de Crucero Adaptativo (ACC) y el Centrado Automático de Carril (ALC) del vehículo, con funciones que la propia empresa compara con Tesla Autopilot y GM Super Cruise. Su lema es "hacer que conducir sea relajado" ("make driving chill"), y su web asegura que openpilot "puede dirigir, acelerar y frenar automáticamente en función de otros vehículos dentro de su carril". El sistema incorpora además un monitor del conductor basado en cámara para detectar distracción o somnolencia.

Pese a estas capacidades, Comma.ai advierte explícitamente a los usuarios —de forma similar a como lo hacen Tesla y GM con sus propios sistemas— de que el conductor debe estar siempre en condiciones de retomar el control manual de inmediato, ya sea pisando alguno de los pedales o pulsando el botón de cancelación. La propia compañía reconoce en su web que el rendimiento del Control de Crucero Adaptativo de openpilot puede verse afectado por "vehículos en el mismo carril que no se están moviendo", y que el sistema está diseñado con límites en la capacidad de desaceleración y aceleración cuando se requieren maniobras de frenado abruptas.

Ni Comma.ai ni Hotz respondieron a las solicitudes de comentarios. Cabe destacar que Hotz se desvinculó de la gestión diaria de la startup en 2022, por lo que actualmente no ocupa un rol operativo directo en la compañía.

El caso se suma a la creciente presión regulatoria sobre los sistemas de conducción semiautónoma en Estados Unidos, en un contexto donde reguladores y fabricantes siguen debatiendo hasta qué punto estas tecnologías —tanto las desarrolladas internamente por los fabricantes de coches como las de proveedores externos tipo aftermarket como Comma.ai— son capaces de gestionar con seguridad escenarios de tráfico real, especialmente ante vehículos detenidos u obstáculos estáticos. La existencia de forks no oficiales del software, como FrogPilot, añade una capa adicional de incertidumbre sobre quién asume la responsabilidad cuando el código que realmente circula en la carretera difiere del que la propia empresa desarrolla y valida.

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Fuentes y referencias