Zendoric
← Volver al día · 26 de junio de 2026

Anthropic, entre el acusador y el acusado: la denuncia contra Alibaba llega en plena tormenta regulatoria

🕒 Publicado en Zendoric: 26 de junio de 2026 · 09:00

Anthropic acusa a Alibaba de la mayor campaña de destilación conocida contra sus modelos —28,8 millones de intercambios con unas 25.000 cuentas fraudulentas en seis semanas, según la carta verificada por CNBC y avanzada por Bloomberg—. El contraste es lo interesante: la compañía reclama protección al Congreso justo cuando la propia administración Trump le ha ordenado suspender el acceso a sus últimos modelos a nacionales extranjeros por motivos de seguridad nacional.

Pocas historias capturan tan bien las contradicciones del momento como esta. Anthropic envió el 10 de junio de 2026 una carta al Comité Senatorial de Banca, dirigida a Tim Scott y Elizabeth Warren, en la que acusa a Alibaba y su laboratorio de IA de una campaña «descarada» e «ilícita» —según la propia terminología de la empresa— para extraer las capacidades de sus modelos. El contenido fue verificado por CNBC y avanzado por Bloomberg. Las cifras que se manejan: 28,8 millones de intercambios entre el 22 de abril y el 5 de junio, con unas 25.000 cuentas fraudulentas. Todo ello atribuido, insistamos, por una de las partes.

La técnica en cuestión, la destilación, no es ilegítima en sí: entrenar un modelo pequeño con las salidas de uno mayor es práctica habitual en aprendizaje automático. El problema, según Anthropic, surge cuando se hace a escala industrial, sobre sistemas de terceros, sin autorización y mediante cuentas falsas para evadir controles. Ahí deja de ser una optimización y pasa a ser, en su lectura, una violación de términos de servicio y una amenaza a la seguridad nacional estadounidense.

El caso no nace aislado. En febrero de 2026 la compañía ya había señalado tres campañas «a escala industrial» atribuidas a DeepSeek, Moonshot y MiniMax, y en torno a abril la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca emitió un memorando comprometiéndose a ayudar a detectar y coordinar respuestas. Anthropic sostiene que Alibaba habría seguido adelante pese a esas advertencias, lo que añade a su relato una dimensión de desafío deliberado. La narrativa, en suma, es de escalada.

Pero el ángulo más revelador es el que muestra a Anthropic en el papel inverso. En las mismas semanas, la compañía reveló haber recibido una directiva de control de exportaciones que le ordenaba suspender el acceso a sus últimos modelos —citados como Fable 5 y Mythos 5— a cualquier nacional extranjero, dentro o fuera de EE. UU., incluidos sus propios empleados extranjeros, invocando «autoridades de seguridad nacional» sin más concreción. Sus directivos viajaron a Washington para negociar, y la empresa afirmó que «ambas partes están trabajando rápidamente para resolver esto». Acusadora de un lado, restringida del otro: el liderazgo en IA empieza a pagarse también en fricción regulatoria.

Para quien construye sistemas agénticos sobre modelos de terceros, hay una lección práctica que trasciende el pulso geopolítico. La destilación que describe Anthropic no exige acceso a los pesos ni a la arquitectura del modelo: basta con consultarlo masivamente y aprender de sus respuestas. Eso convierte la capa de acceso —autenticación, detección de abuso, límites de uso— en una frontera de seguridad tan crítica como el propio entrenamiento. El episodio, lejos de ser solo un choque entre potencias, es un recordatorio de que en la era agéntica el valor reside en comportamientos que son, a la vez, valiosísimos y sorprendentemente fáciles de observar.

Fuentes y referencias