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La NSA sube la IA al rango de dirección propia en su mayor reforma en una década y ya usa el modelo de Anthropic pese al veto del Pentágono

🕒 Publicado en Zendoric: 14 de septiembre de 2026 · 07:48

✨ Generado con IA · cómo se hace

La Agencia de Seguridad Nacional de EEUU emprende su reestructuración más profunda en al menos diez años: crea cinco direcciones de misión, una dedicada en exclusiva a la inteligencia artificial. Dirigida por el general Joshua Rudd, la agencia ya usa el modelo Mythos de Anthropic pese a un veto vigente del Pentágono, según The Washington Post.

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Por The Washington Post · 13 de septiembre de 2026.

La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, el mayor y más financiado servicio de inteligencia de señales del país, especializado en interceptar comunicaciones electrónicas) se dispone a acometer su reestructuración interna más profunda en al menos una década. El plan, presentado la semana pasada a la cúpula de la agencia, es obra del general del Ejército Joshua M. Rudd, director de la NSA desde marzo, según funcionarios actuales y anteriores citados por The Washington Post.

El diseño crea cinco nuevas organizaciones en la sede de Fort Meade (Maryland): inteligencia artificial, China, ciberseguridad, apoyo al combate y conducción de la guerra, e inteligencia global. Cada una tendrá un "director de misión" con atribuciones "efectivas" de subdirector de la agencia, según un exfuncionario. El calendario es exigente: los rediseños deben llegar a Rudd antes de fin de mes, la implementación arrancaría a mediados de octubre y la "capacidad operativa plena" está fijada para mediados de enero de 2027.

La premura tiene un precedente que invita a la cautela. La última gran reforma de la NSA, la llamada "NSA21" de 2016 bajo el entonces director Mike Rogers, tenía un plazo de dos años y, según el primer exfuncionario consultado, sigue sin concluir una década después. Dentro de la propia agencia —que, según se cree, emplea a más de 30.000 personas, más que la CIA— no está claro todavía si los nuevos directores de misión se superpondrán a la burocracia existente o la sustituirán de raíz. Rudd, según un exfuncionario, "admitió que no saben cómo van a hacerlo, así que se precipitarán a tomar decisiones reversibles, por si están equivocados".

El capítulo de IA es el que más contexto añade. La NSA ya ha desplegado una herramienta interna llamada "Ask Mary" y ha reconstituido Operaciones de Acceso a Medida (TAO), la unidad de intrusión digital de élite fundada en 1997 y disuelta como marca en 2016, que ahora recibirá un aumento presupuestario significativo en el año fiscal que arranca el 1 de octubre y quedará bajo el director de misión de inteligencia global. Más llamativo: según los exfuncionarios consultados por el Post, la agencia ya emplea el modelo Mythos de Anthropic pese a una prohibición vigente del Pentágono sobre el uso de esa compañía. Rudd, añaden, visita con frecuencia la Casa Blanca y la IA domina esas conversaciones, en paralelo a una propuesta de la Administración para aumentar en varios miles de millones de dólares la inversión en cómputo y tecnologías de la información de la agencia —cifras que, al formar parte del "presupuesto negro" aprobado por el Congreso, no se hacen públicas.

Lo relevante de este organigrama no es la mecánica burocrática en sí, sino lo que revela sobre cómo Washington entiende ya la IA dentro del aparato de seguridad nacional: deja de ser una herramienta transversal de apoyo y pasa a ser un pilar institucional con asiento propio y un director con rango de número dos de la agencia, al mismo nivel que China o la ciberseguridad. Es la misma lógica de fondo: la capacidad de IA de frontera se trata cada vez más como un activo estratégico que hay que gobernar, no como un producto de consumo más.

El detalle del veto del Pentágono sorteado —tal como lo describen los exfuncionarios citados por el Post, sin que la NSA haya respondido a la solicitud de comentarios del diario— es también un síntoma útil: cuando la propia burocracia de defensa estadounidense encuentra rentable saltarse sus restricciones internas para acceder antes a un modelo comercial de frontera, queda claro que la capacidad de la IA avanza más rápido que los marcos de gobernanza pensados para contenerla, incluso dentro del gobierno que los redacta. Es el mismo desfase que venimos señalando en el terreno regulatorio civil, trasladado ahora a la sala de máquinas de la inteligencia.

Que "China" reciba su propia dirección de misión, separada de la "inteligencia global", confirma además algo que hemos sostenido en nuestra cobertura sobre la competencia tecnológica entre ambas potencias: en la mentalidad institucional de Washington, la carrera de la IA y la rivalidad con Pekín ya no son dos asuntos distintos, sino las dos caras de una misma prioridad organizativa.

A corto plazo, esta reforma concentra más poder de decisión sobre sistemas de vigilancia masiva en manos de un puñado de directores de misión, con presupuestos clasificados y sin el contrapeso público que tendría cualquier reestructuración equivalente en una agencia civil; eso merece vigilancia, no aplauso automático. Pero si el resultado final es una NSA que usa IA de frontera para detectar amenazas reales —desde ciberataques a infraestructuras críticas hasta operaciones de potencias hostiles— con la supervisión adecuada, encaja en la tesis de fondo que manejamos en Zendoric: la inversión en cómputo y talento de IA es la infraestructura sobre la que se construye después la abundancia y la seguridad colectiva. La condición, aquí como en el resto del sector, es que la gobernanza aprenda a correr al mismo ritmo que la capacidad. Por ahora, según lo que cuenta esta reforma, todavía no lo hace.

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Fuentes y referencias