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← Volver al día · 8 de septiembre de 2026

Costa Rica supera el 50% de adopción de IA en manufactura, pero la ola aún no llega a la fábrica

🕒 Publicado en Zendoric: 8 de septiembre de 2026 · 00:18

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El 53% de la manufactura costarricense ya usa IA, según la Cámara de Industrias, pero casi toda esa adopción es de oficina —administración, marketing, ventas— y no de fábrica. Por eso el 95,1% no tocó su plantilla. La brecha entre zonas francas (71,4%) y pymes locales (47,1%) marcará el siguiente capítulo.

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Por Zendoric · 8 de septiembre de 2026.

Costa Rica acaba de cruzar una barrera simbólica: el 53% de sus empresas manufactureras ya utiliza inteligencia artificial en algún proceso, según una encuesta de la Cámara de Industrias de Costa Rica realizada entre el 9 de abril y el 15 de julio de 2026, con un 95% de nivel de confianza y un margen de error del 3,1% por estrato. Es de las primeras veces que un país latinoamericano documenta con una encuesta formal que la mayoría de su industria ya trabaja con IA en el día a día.

El promedio esconde una brecha de fondo. En las zonas francas —el régimen que agrupa a multinacionales y exportadoras con beneficios fiscales, y que en Costa Rica concentra buena parte de los fabricantes de dispositivos médicos y componentes electrónicos— la adopción llega al 71,4%. En el régimen definitivo, donde operan mayoritariamente pymes de capital local, la cifra cae a 47,1%. Casi 25 puntos de diferencia entre la Costa Rica que exporta al mundo y la que vende puertas adentro.

Dónde se está usando la IA ayuda a entender el cuadro: según la encuesta, sobre todo en administración, gestión, marketing, ventas e innovación, y todavía muy poco en los procesos productivos o de servicio directo. Es una IA de oficina, no de planta. Las multinacionales de zona franca tienen más presupuesto, más presión de matriz y más proveedores de software empresarial tocando la puerta; las pymes locales, no.

Ese matiz explica el dato que más titulares atrapa: el 95,1% de las empresas que adoptaron IA declaró que su plantilla no cambió. Solo un 1,6% redujo personal y otro 1,6% lo aumentó, sin diferencias relevantes por régimen ni tamaño de empresa. Es un resultado consistente —no una casualidad costarricense— con lo que venimos observando en otros sectores en esta serie: la primera ola de adopción entra por el back-office (facturación, reporting, campañas, atención al cliente) y tarda mucho más en llegar al shop floor, donde cambiar un proceso implica tocar máquinas, seguridad industrial y certificaciones, no solo un flujo de trabajo en una pantalla.

Aquí conviene una advertencia que la propia encuesta no hace: que el empleo no se haya movido todavía no significa que la fotografía sea definitiva. Es una foto de una fase concreta de adopción, la más fácil y barata de implementar. La pregunta que de verdad importa para 2027-2028 no es si la IA está en la fábrica costarricense, sino cuándo migra de la oficina a la línea de producción, y qué pasa con el empleo cuando lo haga.

Costa Rica no es un caso aislado; es la punta visible de una infraestructura que se está montando en toda la región. En agosto de 2026, Epicor anunció la disponibilidad general de Epicor Prism en América Latina, un portafolio de agentes de IA verticales para manufactura y distribución integrado directamente en sus ERP —el software que gestiona toda la operación de una empresa— Kinetic y Prophet 21, según reportó Yahoo Finance; la propia Epicor lo describe como el salto hacia un "Cognitive ERP" que pasa de registrar operaciones a decidir sobre ellas. En junio, SORBA.ai firmó una alianza con ECN Automation para llevar su plataforma de IA industrial sin código a Estados Unidos y América Latina, y en julio cerró un acuerdo similar con Dautom en Colombia para mantenimiento predictivo y detección de anomalías en manufactura, alimentos y energía, según los respectivos comunicados. Ninguno de estos movimientos apunta a pilotos: apuntan a que la IA industrial se está convirtiendo en infraestructura de fábrica, como antes lo fue el propio ERP.

El telón de fondo económico ayuda a entender por qué Costa Rica es terreno fértil para esa infraestructura. En septiembre, PROCOMER reunió en el Costa Rica Trade & Investment Summit a más de 1.000 empresas exportadoras y delegaciones de más de 40 países, según reportó Bolsamania. Los servicios representan el 34% de la oferta exportable del país, los dispositivos médicos el 31% y el agro el 11%; más de 1.000 empresas con inversión extranjera directa generan 312.000 empleos, y las exportaciones de enero a julio de 2026 sumaron USD 13.821 millones, un 5% más que en el mismo período de 2025. Es una economía ya orientada a la manufactura de alto valor añadido —dispositivos médicos, sobre todo—, el tipo de industria donde la IA aplicada a control de calidad, mantenimiento predictivo y diseño puede sumar productividad sin necesariamente restar puestos de forma neta.

Nuestra lectura es que este dato costarricense es una buena noticia real, no cosmética, pero de alcance limitado en el tiempo. A corto plazo confirma algo que veníamos observando sector a sector: la narrativa de "la IA destruye empleo masivamente y ya" no se sostiene en manufactura, al menos en esta fase, porque el software vertical de IA hoy compite con las hojas de cálculo, no con la operaria de la línea de ensamblaje. Eso no es un consuelo permanente: es una ventana de tiempo —probablemente de dos o tres años— en la que empresas y gobierno podrían prepararse para la siguiente etapa, la del shop floor, en lugar de negarla.

La otra lectura, más incómoda, es la de la brecha entre zona franca y régimen definitivo. Si la multinacional exportadora automatiza su administración más rápido que la pyme local, la desigualdad no aparece primero en el empleo agregado, sino en la productividad relativa: la empresa exportadora reduce costes y gana margen mientras la pyme local compite con las mismas reglas y menos herramientas. Ese desequilibrio interno —más que el miedo genérico a que "la IA quite trabajos"— es el riesgo de corto plazo que un país como Costa Rica debería vigilar, y probablemente el argumento más sólido para que la política pública de adopción de IA no se limite a las zonas francas.

A largo plazo, sigue siendo la tesis de fondo que defendemos en Zendoric: una manufactura que usa IA para mantenimiento predictivo, control de calidad y diseño —aplicada, por ejemplo, a la fabricación de dispositivos médicos, uno de los pilares exportadores costarricenses— no es solo una historia de eficiencia. Es el tipo de automatización que abarata la producción de tecnología sanitaria y empuja en la dirección de la abundancia de salud que consideramos el horizonte real de esta tecnología. El reto, mientras tanto, es que esa transición no deje atrás a la pyme que hoy adopta IA a la mitad de velocidad que la multinacional de al lado.

Conviene además leer la propia encuesta con el rigor que merece: la levantó un gremio empresarial, la Cámara de Industrias, con un interés legítimo en mostrar una industria moderna y competitiva, y su margen de error del 3,1% por estrato es razonable pero no elimina el sesgo de quién responde este tipo de sondeos. Es un buen primer dato, no la última palabra sobre el impacto de la IA en la manufactura latinoamericana.

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Fuentes y referencias