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Amazon recorta su propia división de IA general: quien construye los modelos también entra en el ajuste

🕒 Publicado en Zendoric: 24 de julio de 2026 · 00:29

Amazon confirmó esta semana nuevos despidos dentro de su organización de inteligencia artificial general (AGI), sin precisar cifras ni roles. La ironía es evidente: el equipo que construye los modelos de IA de la compañía no es inmune a la reestructuración que esa misma IA, según Amazon, ayuda a justificar en el resto de la empresa.

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Por Zendoric · 24 de julio de 2026.

Amazon confirmó esta semana una nueva ronda de despidos dentro de su organización de inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés), la división responsable de desarrollar los modelos avanzados de la compañía y que desde una reorganización anunciada a finales de 2025 también supervisa el desarrollo de silicio propio y las iniciativas de computación cuántica. La empresa no ha revelado cuántos empleados se ven afectados ni qué puestos concretos desaparecen.

En su comunicado, un portavoz de Amazon justificó el recorte como parte de un "espacio que se mueve rápido", en el que la compañía dice estar "afinando el foco en las iniciativas que más importan para los clientes" para "movernos más rápido en lo que cuenta". Eso, según el propio texto, implica "decisiones difíciles", incluida la eliminación de algunos puestos dentro de partes de la organización AGI, mientras se sigue invirtiendo en las áreas que la empresa considera prioritarias. A los empleados afectados en Estados Unidos, Amazon les ofrece 90 días de sueldo y beneficios, apoyo para la búsqueda de nuevo empleo, acceso temporal a cobertura sanitaria y derecho a indemnización, según detalla la propia compañía.

Esta ronda se suma a un año de recortes corporativos sostenidos. En enero de 2026, Amazon eliminó cerca de 16.000 puestos corporativos en todo el mundo, la segunda gran ola en tres meses; los registros estatales mostraron que 2.198 de esos empleos estaban en el área de Seattle, más de 1.400 en la propia ciudad y unos 630 en Bellevue. Esa ronda llegó después de otros 14.000 despidos corporativos anunciados en octubre de 2025, en torno al 4% de la plantilla corporativa de la empresa en ese momento. El consejero delegado, Andy Jassy, ha repetido que la IA generativa permitirá automatizar con el tiempo partes del trabajo de oficina, a la vez que genera demanda de nuevos perfiles centrados en IA.

Lo llamativo de este episodio es a quién golpea. Las rondas anteriores afectaron sobre todo a recursos humanos, retail, Amazon Web Services (AWS) y Prime Video: trabajo administrativo y de soporte, el argumento clásico de "la IA sustituye tareas rutinarias". Aquí el recorte llega dentro de la propia fábrica de IA de Amazon, el equipo que construye los modelos que, en teoría, están vaciando otros departamentos. Amazon no ha explicado qué proyectos concretos pierden gente y cuáles ganan prioridad, pero el patrón —recortar en un frente de la IA mientras se invierte en otro— apunta a algo distinto de la narrativa de "la máquina reemplaza al humano": es una redistribución de apuestas dentro de la propia carrera de modelos de frontera.

Nuestra lectura: cuando incluso la organización de IA general de una de las tecnológicas con más músculo financiero del mundo recorta plantilla, la señal no es que la IA haya vuelto prescindibles a sus propios ingenieros de un día para otro. Es que competir en modelos de frontera contra OpenAI, Anthropic y Google exige decisiones de asignación de capital cada vez más duras, y que Amazon parece priorizar las aplicaciones que generan ingresos directos —comercio, Alexa, servicios en la nube— frente a líneas de investigación más exploratorias dentro de su apuesta por la AGI. Es coherente con algo que ya hemos visto en otras compañías este año: los despidos ligados a la IA no siempre responden a una sustitución tecnológica limpia, sino a decisiones de gestión tomadas con prisa bajo la presión de mostrar disciplina de gasto a los inversores, con el riesgo de que meses después haya que recontratar, como le ha pasado a otras empresas que recortaron alegando IA y luego rectificaron.

A corto plazo, esto confirma lo que venimos sosteniendo: el ajuste de plantillas por IA es real, desigual y a menudo más gestual que estrictamente necesario, y golpea también a quienes trabajan directamente en construir la tecnología, no solo a quienes la usan. A largo plazo, seguimos pensando que la carrera por modelos cada vez más capaces —aunque hoy se libre a golpe de reorganizaciones dolorosas— es la vía hacia una abundancia de recursos y conocimiento que, bien gestionada, debería traducirse en mejores condiciones para más gente, no en menos. La distancia entre ambos horizontes depende de que compañías como Amazon expliquen con más transparencia qué construyen y qué descartan, en lugar de reducirlo todo a comunicados genéricos sobre "sharpening focus".

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Fuentes y referencias