Un distrito de Nueva York llevará un robot humanoide a clase — y su fabricante viene del negocio de las muñecas sexuales

🕒 Publicado en Zendoric: 19 de julio de 2026 · 00:04
El distrito escolar de Salamanca, en el oeste de Nueva York, incorporará este otoño un robot humanoide de la empresa Realbotix como apoyo docente en STEM. El detalle que dispara la polémica: Realbotix es también el fabricante de las muñecas sexuales RealDoll, según revelan otros medios.
Por Zendoric · 18 de julio de 2026.
El Salamanca City Central School District, en el condado de Cattaraugus (oeste de Nueva York), desplegará este otoño un robot humanoide llamado "Sally" en sus aulas de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), según informó Syracuse.com y recoge Fox News. El robot, fabricado por la compañía Realbotix, tiene piel de silicona, pelo largo castaño, permanece sentado y puede mover el torso y gesticular con el rostro. Se acompaña de un asistente de IA llamado Optio, al que los alumnos acceden desde su portátil con un identificador único que permite al sistema recordar interacciones previas y adaptar sus respuestas al historial de aprendizaje de cada estudiante.
El coste de la operación es de 57.590 dólares, según recoge Biggo. El superintendente del distrito, Mark Beehler, justificó la decisión señalando que prohibir la IA en el aula no funciona: "muchos colegios optan por la solución fácil de simplemente prohibirla, pero he comprobado que los estudiantes encuentran la forma de saltarse casi cualquier norma", declaró a Syracuse.com. El CEO de Realbotix, Andrew Kiguel, calificó el despliegue de "momento histórico" para la robótica humanoide y aseguró a Fox News Digital que el sistema operará bajo supervisión del distrito y de los docentes, con "salvaguardas específicas para educación" y sin que Realbotix tenga acceso a los datos de los alumnos.
Lo que la pieza de Fox News omite —y que sí destacan Kotaku, Gizmodo y Biggo— es el origen de Realbotix: la compañía es conocida sobre todo como fabricante de RealDoll, muñecas sexuales hiperrealistas. Es un dato que cambia por completo la lectura del caso. No es lo mismo que un robot humanoide para niños lo construya una empresa robótica industrial que una que ha construido su negocio y su experiencia en piel sintética, expresividad facial y personalización sobre productos de naturaleza sexual. Ese antecedente no invalida automáticamente el proyecto educativo, pero sí exige un escrutinio mucho más estricto del que ha recibido hasta ahora, y explica por qué el mismo hecho ha generado coberturas tan distintas según el medio.
El impulso de fondo —usar IA y robótica para personalizar la enseñanza STEM— encaja con lo que ya hemos documentado en el sector educativo: gana el modelo donde el profesor orquesta la IA como herramienta de apoyo, no donde la sustituye. Beehler lo plantea así, y es razonable: enseñar el uso correcto de la tecnología es mejor estrategia que prohibirla, sobre todo cuando los propios estudiantes ya la usan fuera del aula. Un asistente que recuerda el historial de cada alumno y adapta su respuesta tiene potencial pedagógico real, y no hay motivo para descartarlo solo por venir envuelto en un cuerpo humanoide.
Pero el vehículo elegido para esa personalización —un robot con apariencia humana femenina, piel de silicona y pelo largo, fabricado por una empresa especializada en muñecas sexuales— introduce preguntas que van más allá de la pedagogía. ¿Qué controles independientes existen sobre el diseño y el comportamiento del robot más allá de las garantías verbales de la propia empresa? ¿Qué efecto tiene en niños y adolescentes vincularse emocionalmente con una máquina antropomorfa diseñada por quien mejor domina precisamente la ingeniería del realismo humano con fines sexuales? Ninguna de estas cuestiones está resuelta, y ni el distrito ni Realbotix han ofrecido hasta ahora una auditoría externa que las despeje.
Esto es exactamente el tipo de fricción de corto plazo que anticipamos cuando la IA se mueve del despacho al aula: la tecnología puede ser genuinamente útil, pero su despliegue institucional avanza más rápido que los estándares de seguridad, privacidad y adecuación que debería tener. En sanidad, en banca, en el ejército, hemos visto que la gobernanza va por detrás de la capacidad; en la escuela, con menores de por medio, ese desfase pesa mucho más. Si el proyecto de Salamanca funciona y se documenta con transparencia —resultados académicos, protocolos de supervisión, revisión independiente del vendedor—, podría ser un precedente valioso de cómo integrar IA física en la educación. Si se limita a un titular llamativo sin ese rigor, será solo el primer capítulo de una polémica evitable.
🔗 Relacionadas en Zendoric
- Un instituto de Nueva York compra un robot educativo de la matriz de RealDoll: el debate no es el sexo, es la gobernanza · 2026-07-18
- Un robot-profesor fabricado por la matriz de una empresa de muñecas sexuales: la IA educativa sin criterio · 2026-07-19
- Un robot-LLM de 57.590 $ en un aula: el problema no es el escándalo, es la gobernanza · 2026-07-18
Fuentes y referencias
- Tema EN · jóvenes y niños — Un distrito de Nueva York llevará un robot humanoide a clase — y su fabricante viene del negocio de las muñecas sexuales
- Tema EN · sexo y relaciones — New York School Buys $57,590 AI Robot From Maker of RealDoll Sex Mannequins - finance.biggo.com
- Tema EN · jóvenes y niños — Sex Doll Company Plans To Create AI Teachers For New York School District - Kotaku
- Tema EN · sexo y relaciones — Your Child’s Next Teacher Could Be a Sex Robot - Gizmodo


