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Pew: los estadounidenses aceptan la IA en sanidad, pero solo con un humano al mando; solo el 6% la quiere sola en escáneres

🕒 Publicado en Zendoric: 31 de octubre de 2026 · 09:09

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Una encuesta de Pew muestra que el público acepta la IA en tareas administrativas y de apoyo, pero rechaza darle autonomía clínica: solo el 6% la admite sola en escáneres. La confianza, más que la tecnología, marcará el ritmo.

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Por CBS Austin / KEYE (The National News Desk) · 30 de octubre de 2026.

Una nueva encuesta del Pew Research Center indica que los estadounidenses están abiertos a la IA en algunas áreas de la medicina, pero lejos de ceder el control de su atención sanitaria. La cifra más llamativa: solo el 6% acepta que la IA analice escáneres médicos por sí sola.

El 60% lo admite si hay supervisión humana, y alrededor de una cuarta parte no la quiere en esa tarea en ningún caso. Según el mismo sondeo, también son minoritarios los que aceptan que la IA, sin intervención humana, explique resultados de laboratorio, haga un diagnóstico o decida una reclamación al seguro.

Las tareas de apoyo gozan de mejor acogida. La mayoría ve bien que la IA, sola o con revisión humana, traduzca para pacientes, gestione citas, pida renovaciones de recetas o tome notas durante la consulta. Con todo, un 60% dice sentirse incómodo con que su médico use IA en diagnósticos y tratamientos.

El público está dividido sobre el efecto en los resultados de salud: el 37% cree que mejorarán y el 36% que empeorarán. Los jóvenes de 18 a 29 años son los más pesimistas: el 45% espera un empeoramiento, frente al 29% de ese grupo hace cuatro años. Entre los mayores de 65 ocurre lo contrario: el 42% espera mejoras, frente al 34% de entonces.

Más de la mitad cree que la IA hará más vulnerable su información personal, y el 47% teme que dañe la relación médico-paciente. Los médicos son los más confiables: el 60% tiene al menos «algo» de confianza en que usarán la IA en interés del paciente. Hospitales, aseguradoras y Gobierno inspiran menos.

Como ejemplo del enfoque dominante, Michelle Stansbury, de Houston Methodist, afirma que su hospital siempre mantendrá «un humano en el circuito». Lo usa para que los médicos reciban antes los historiales de los pacientes, agilizar respuestas en el portal del paciente, tomar notas por escucha ambiental y optimizar quirófanos. Añade que cada vez más pacientes llegan con un autodiagnóstico hecho con ChatGPT o Claude.

**Nuestra lectura.** El dato del 6% no es un rechazo a la tecnología, sino una exigencia de responsabilidad: la gente quiere saber quién responde cuando algo sale mal. Y ese «humano en el circuito» es, hoy, una buena política. Tiene un matiz: supervisar no es lo mismo que decidir. Si la IA acaba superando de forma demostrada al radiólogo medio, mantener a una persona como mera firma tendrá un coste en vidas. Lo prudente es que la autonomía se gane con evidencia clínica, auditoría y transparencia, no con marketing.

El giro generacional es lo más interesante. Que los jóvenes se vuelvan más pesimistas mientras los mayores, que más sanidad usan, se vuelven más optimistas, sugiere que la opinión se forma por experiencia directa y por el ruido sobre empleo y privacidad. En general, la brecha entre lo que la IA ya hace bien y lo que el público tolera se cierra con resultados verificables, no con campañas.

A largo plazo, la tesis de Zendoric sigue en pie: la IA puede acercarnos a erradicar enfermedades y a una medicina mucho más precoz y accesible. Pero el camino pasa por ganarse la confianza, empezando por lo administrativo, que libera tiempo de los médicos para el paciente, y avanzando hacia lo clínico bajo supervisión. Las encuestas de confianza no frenan esa trayectoria: la ordenan. A corto plazo, el riesgo real es la privacidad de los datos, donde el escepticismo público tiene fundamento.

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Fuentes y referencias