Los videntes de IA ya son negocio, y su opacidad sobre datos íntimos es el verdadero problema, no la superstición

🕒 Publicado en Zendoric: 30 de octubre de 2026 · 00:05
✨ Generado con IA · cómo se hace
Apps como Your AI Psychic venden lecturas por monedas mientras los videntes humanos añaden cláusulas «sin IA». Detrás de la anécdota hay una pregunta seria: quién protege las confidencias que la gente le hace a un chatbot.
Por The Guardian · 29 de octubre de 2026.
La adivinación automatizada ya es un producto de consumo. Según el reportaje de Kari Paul en The Guardian, la app Your AI Psychic ofrece más de una docena de bots que dan lecturas por chat, vídeo y voz, además de quiromancia y cartas astrales. Funciona con monedas: cada pregunta cuesta 4,06, y los paquetes van de 9,99 dólares (82 monedas) a 99,99 dólares (1.180). Los videntes de IA también aparecen en TikTok Live, y según practicantes humanos, Etsy se llena de horóscopos y hechizos generados con IA.
Los profesionales humanos reaccionan a la defensiva. Lauryn Kellett, vidente con diez años de oficio, explica que enseña a distinguir lo humano de lo artificial y que anima a sus clientes a publicar vídeos y fotos de sí mismos para demostrar que no son bots. Otros añaden cláusulas «sin IA» a sus anuncios. Ahna Hendrix, que trabaja con los llamados registros akáshicos, sostiene que apoyarse en la IA para validar decisiones debilita la guía interna de cada persona.
La parte más sólida del reportaje no habla de lo sobrenatural, sino de transparencia. La app principal no menciona la IA en su política de privacidad, solo habla de «psychic advisors», y no nombra a ningún proveedor de modelos. Según el medio, ni el editor de la app (RF Master Group Ltd) ni la supuesta matriz («Expert Center») respondieron a sus peticiones. Otra plataforma, MystiCall, sí contestó: afirma que usa ElevenLabs para la voz y OpenAI para los resúmenes, que no vende conversaciones ni las usa para publicidad dirigida, y que ha desactivado el entrenamiento con datos en sus socios. Reconoce que su política admite conversaciones sobre salud mental, sexualidad o finanzas. Son afirmaciones de la propia empresa, no verificadas por nosotros.
La antropóloga Sally Applin aporta el marco más útil. Con Michael D. Fischer sostiene que consultar a un LLM (modelo de lenguaje que predice texto a partir de patrones estadísticos) es una versión moderna de la consulta oracular: el significado lo pone quien interpreta la respuesta, y se repite la pregunta hasta que gusta. Lo importante es que no hace falta una app «psíquica» para esto: mucha gente ya pregunta a ChatGPT si cambiar de trabajo o dejar a su pareja.
**Nuestra lectura.** Burlarse del vidente de IA es fácil y poco interesante. Lo relevante es que estas apps concentran lo más delicado de una conversación humana (miedos, rupturas, dinero, salud) en un producto sin supervisión, con modelos opacos y políticas de datos que ni reconocen que hay una IA. Aquí el riesgo no es que el bot acierte o falle: es que muchos usuarios le confíen lo íntimo sin saber a quién llega. El reportaje cita además estudios según los cuales los LLM pueden amplificar la paranoia en personas vulnerables a la psicosis; un chatbot complaciente que dice «te casarás pronto» es inofensivo, pero uno que valida una creencia dañina no lo es.
También hay que ser honestos con el otro lado. Laurie-Anne Bernard, cofundadora de MystiCall, argumenta que la IA elimina barreras de coste y disponibilidad, y es cierto que ese acceso importa para quien no puede pagar a un profesional. Pero esa lógica es exactamente la del debate sobre terapia con IA, y ahí lo que separa un servicio útil de uno dañino son los límites claros: no predecir, no diagnosticar, no recomendar decisiones de alto riesgo, y decir quién procesa los datos. Los propios videntes humanos que se niegan a opinar sobre salud o finanzas en TikTok Live aplican una norma de seguridad que muchas apps de IA no tienen.
A corto plazo cabe esperar más ruido: contenido sintético que se hace pasar por humano, y certificaciones de «hecho por personas» como señal de valor. En general, cuando la producción de un servicio se abarata hasta casi cero, lo que se vuelve escaso y se paga es la autenticidad verificable y la confianza. A largo plazo, el mismo tipo de asistentes bien gobernados, con datos protegidos y límites honestos, podría ofrecer acompañamiento emocional accesible a quien hoy no tiene nada. Que llegue a ser eso, o solo un negocio de monedas con datos sensibles, depende de la regulación y de la transparencia que se exija desde ya.
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