El vídeo del PP con IA y Begoña Gómez muestra que avisar de la IA en letra casi invisible no basta para evitar el engaño

🕒 Publicado en Zendoric: 23 de octubre de 2026 · 00:20
✨ Generado con IA · cómo se hace
El Partido Popular ha publicado un vídeo electoral con versiones falsas, hechas con IA, de Begoña Gómez, José Luis Rodríguez Zapatero y otras personas cercanas al PSOE. Casi 2 millones de personas lo han visto. Puede que sea legal, pero la letra casi transparente del aviso pone a prueba algo que los partidos todavía no han resuelto: cómo usar la IA en campaña sin engañar al votante.
El Partido Popular (PP) ha publicado en sus redes sociales oficiales un vídeo electoral generado con inteligencia artificial. En él aparecen imágenes falsas de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de otras personas relacionadas con el PSOE. Lo cuenta The Guardian, recogido por UA.NEWS. El vídeo llega a cinco semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre. Según esas fuentes, el viernes ya rozaba los 2 millones de visualizaciones.
El contenido es delicado. Un deepfake es un vídeo que imita con IA la cara y la voz de una persona real. En este, las versiones generadas de personas del entorno socialista «confiesan» haber contratado servicios sexuales y cobrado comisiones. La falsa Begoña Gómez dice que consiguió un puesto en la universidad gracias al trabajo de su marido. El falso Zapatero habla de joyas escondidas en una caja fuerte. Las escenas aluden a investigaciones abiertas, y tanto Gómez como Zapatero han negado haber cometido ninguna irregularidad. El vídeo incluía un aviso de que estaba hecho con IA, pero en letra pequeña y casi transparente, al pie de la pantalla.
La reacción ha sido inmediata. Óscar López, ministro para la Transformación Digital, ha advertido de que alguien poco familiarizado con esta tecnología podría tomar el vídeo por real. También ha criticado que lo difundan las cuentas oficiales de un partido. Leire Díez, exmilitante socialista cuya imagen también aparece, ha acudido a los tribunales. Pide que el anuncio se retire de inmediato y, según The Guardian, acusa al PP de difamación y de uso ilegítimo de su identidad digital. El PP lo ve de otra manera. Su portavoz, Borja Sémper, sostiene que el partido no pretendía hacer creer que los personajes eran reales, sino criticar a los socialistas con herramientas digitales. La mayoría de los nueve abogados consultados por El País cree que el vídeo no es ilegal, porque estaba etiquetado como IA y tiene tono satírico.
Nuestra tesis: es posible que el vídeo sea legal y aun así sea un mal precedente. Hay que separar dos cosas. Una es la sátira política, que es legítima y necesaria en democracia. Otra es poner en boca de personas reales, con su cara y su voz, confesiones sobre casos que siguen en los tribunales. La sátira clásica se reconoce como sátira. Un deepfake realista funciona al revés: su gracia está en parecer auténtico. Por eso el aviso es la clave. Una etiqueta casi transparente cumple con la forma, pero no con su objetivo, que es que el espectador sepa lo que está viendo. Y los vídeos circulan recortados y reenviados, muchas veces sin ese aviso y sin el contexto de quién los publicó.
Tampoco es un caso marginal. No lo ha difundido una cuenta anónima, sino uno de los dos grandes partidos de España desde sus canales oficiales. Eso le da una legitimidad que ningún bulo anónimo tiene. Ya hemos señalado antes que el riesgo de la IA a corto plazo no es una superinteligencia lejana, sino la automatización barata de la manipulación. Esto es una variante de lo mismo, solo que con logo de partido. Si este formato funciona en visualizaciones, lo normal es que otros lo copien, con versiones cada vez más realistas y avisos cada vez más pequeños.
Nuestra lectura: la respuesta no puede ser el pánico ni prohibir la IA en campaña. Esta tecnología también sirve para explicar programas, traducir mítines o hacer accesible la política a más gente. Lo que hace falta es una regla sencilla y comprobable: si aparece una persona real diciendo algo que no dijo, el aviso tiene que verse tanto como la imagen. La demanda de Leire Díez puede servir para fijar ese criterio. Si los tribunales distinguen entre etiqueta legal y etiqueta legible, la campaña del 29-N habrá dejado algo útil. Si no, el precedente quedará como un permiso implícito. A largo plazo, una IA que nos aporte abundancia necesita un ecosistema informativo en el que se pueda confiar. Defender esa confianza ahora, con normas basadas en hechos y no en el escándalo del día, forma parte de ese camino.
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