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La guerra de máquinas se acerca, y el problema ya no son las armas sino los procesos que las gobiernan

🕒 Publicado en Zendoric: 21 de octubre de 2026 · 00:18

✨ Generado con IA · cómo se hace

El director del instituto de desarme de la ONU avisa de que los ciclos de decisión militar se comprimen a «velocidad de máquina». Su preocupación central: perder el control no de un arma, sino de procesos militares enteros.

Por Anadolu Ajansı · 21 de octubre de 2026.

Robin Geiss, director del Instituto de las Naciones Unidas para la Investigación sobre el Desarme (UNIDIR), afirmó el martes que la guerra de máquinas «se acerca cada vez más». Lo dijo en una rueda de prensa en la sede de la ONU en Nueva York. La pregunta que planteó fue directa: «¿Vamos a permitir que las máquinas apunten y maten a seres humanos?».

Según Geiss, la IA y la autonomía ya están presentes en el análisis de inteligencia, la identificación de objetivos, los drones, los ciberataques y las operaciones de información. Añadió que los ciclos de decisión se comprimen «a velocidad de máquina» y que el margen para el juicio humano es cada vez más estrecho, también en el ámbito nuclear.

El director de UNIDIR señaló además que la proliferación de estas capacidades baja el umbral de entrada para operaciones muy sofisticadas, lo que podría permitir que actores no estatales las realicen. A su juicio, un puñado de países y empresas está moldeando los resultados de seguridad de formas que los marcos tradicionales de control de armas no se diseñaron para abordar.

En lo institucional, UNIDIR lanzará el jueves, junto con Suiza y Pakistán, el nuevo foro de su Centro de Excelencia en IA, Paz y Seguridad. Geiss lo describió como el único órgano de múltiples partes interesadas de la ONU que trabaja sobre IA en paz y seguridad internacionales y en el ámbito militar. Anunció tres iniciativas más a lo largo de la semana. El objetivo, dijo, es identificar lagunas y proponer medidas concretas sin limitar el acceso a los usos pacíficos de la IA.

**Nuestra lectura.** Lo más valioso de la intervención es una frase que pasa casi desapercibida: la carrera militar de IA es «una carrera por la velocidad», centrada en acortar el tiempo entre el sensor y el disparador (*sensor-to-shooter*, el intervalo entre detectar un objetivo y atacarlo). Geiss advierte de que el riesgo mayor no es perder el control de un arma concreta, sino de procesos militares completos. Es una tesis más afinada que el clásico debate sobre «robots asesinos».

Coincide con lo que defendemos sobre la IA agéntica: el peligro real es de corto plazo y nace de la automatización y la velocidad, no de una superinteligencia lejana. Si la ventaja competitiva consiste en decidir más rápido, el humano «en el bucle» acaba siendo un trámite, igual que ocurre con el usuario que aprueba permisos por inercia sin controlar nada. Aprobar no es controlar, ni en un agente de programación ni en una cadena de mando.

También es importante el matiz geopolítico. Geiss admite que la tensión entre bloques es un obstáculo serio, pero sostiene que la preocupación ya trasciende esos bloques y mueve a las grandes potencias. Conviene mantener cautela: es su valoración, y un foro de la ONU sin poder vinculante no es un tratado. Los controles de armamento clásicos se apoyaban en objetos contables (ojivas, misiles). Un modelo o un software de decisión no se cuenta ni se inspecciona igual, y eso es justo lo que Geiss admite que el marco actual no sabe abordar.

Ganan, a corto plazo, quienes puedan integrar IA en sus procesos militares más rápido, y pierde la capacidad de supervisión humana significativa. El umbral de entrada más bajo para actores no estatales añade un riesgo que ningún acuerdo entre potencias resolvería por sí solo.

Nuestra posición es la de siempre: gobernanza basada en evidencia, no en pánico. Eso exige medidas concretas y verificables, como mantener control humano real sobre la decisión letal y sobre los procesos que la preceden, y no solo sobre el gatillo. Es también un buen ejemplo de por qué el optimismo a largo plazo no es automático. La abundancia que promete la IA depende de que las decisiones más graves sigan siendo humanas durante la transición. Que la ONU intente distinguir entre prevenir el mal uso y no frenar los beneficios civiles es un equilibrio razonable, aunque todavía no se sabe si tendrá dientes.

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Fuentes y referencias