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Denuncian en Lomas de Zamora desnudos falsos con IA de 45 alumnas: la barrera técnica para el abuso ya no existe

🕒 Publicado en Zendoric: 8 de octubre de 2026 · 00:57

✨ Generado con IA · cómo se hace

Padres y alumnos protestaron frente a un colegio de Lomas de Zamora tras denunciarse que compañeros de 3º y 4º año usaron IA para crear y vender fotos desnudas falsas de unas 45 estudiantes. El caso expone cuánto bajó la barrera técnica del abuso y cuánto tarda la ley en alcanzarla.

Por Mi 8 (Mar del Plata) · 7 de octubre de 2026.

Padres y alumnos se plantaron frente a un colegio secundario de Lomas de Zamora, en el conurbano bonaerense, tras conocerse una denuncia grave: un grupo de estudiantes de 3º y 4º año habría usado herramientas de inteligencia artificial para transformar fotografías reales de unas 45 compañeras en imágenes falsas que simulaban desnudez, y luego las habría compartido e incluso ofrecido en venta, según la denuncia de las familias. El caso ya tiene intervención de la Inspección General de Educación bonaerense y avanza una causa judicial para determinar responsabilidades.

Según el relato de las familias, el colegio tuvo noticia del episodio semanas antes y, en un primer momento, les pidió a los propios estudiantes que no difundieran información sobre lo ocurrido; las familias cuestionaron además que la institución respondiera enviando una comunicación a las familias como primera medida frente al caso. Ese manejo —pedido de silencio puertas adentro y una nota como primera respuesta— es el que encendió la protesta: los padres reclaman que se adopten medidas para proteger a las alumnas afectadas y evitar que el material siga circulando. Entre las medidas que se evalúan está que los alumnos señalados continúen el curso de forma virtual, mientras avanza la investigación judicial y se reclama determinar cómo se obtuvieron las fotografías originales y quiénes participaron en la creación, circulación y eventual comercialización del material.

Como contexto del sector, este no es un fenómeno aislado ni exclusivo de un colegio. Las aplicaciones que "desnudan" fotografías mediante IA generativa llevan varios años circulando con una interfaz tan simple como subir una imagen y esperar unos segundos; no hace falta ninguna pericia técnica, ni siquiera entender cómo funciona el modelo por detrás. Esa combinación —herramienta trivial de usar, resultado hiperrealista, distribución instantánea por chat— ha producido episodios equivalentes en colegios de distintos países en los últimos años, siempre con el mismo patrón: adolescentes que convierten a sus propias compañeras en material sexual sintético sin que medie, muchas veces, una conciencia real de la gravedad del acto.

Ahí está el nudo legal que esta causa tendrá que resolver, y que no es exclusivo de Argentina: ¿qué figura penal corresponde cuando la imagen es "falsa" —generada por un modelo— pero representa de forma sexualizada a una persona real y menor de edad? Buena parte de los marcos legales del mundo se escribieron pensando en fotografías o videos reales, no en contenido sintético, y los tribunales y legisladores están teniendo que decidir, caso a caso, si una imagen inventada por IA encaja en las mismas protecciones que una imagen real. Mientras esa discusión avanza despacio, la tecnología para producir el daño ya está disponible, gratis o casi, en el teléfono de cualquier estudiante.

Nuestra lectura es que este episodio retrata mejor que cualquier debate abstracto cuál es el riesgo inmediato de la IA generativa: no hace falta una superinteligencia descontrolada para causar un daño real y masivo, basta con que una capacidad antes reservada a quien tuviera habilidad técnica —y algo de intención deliberada— quede al alcance de cualquier adolescente con un teléfono y sin filtros que le hagan dudar. El costo de esa facilidad lo pagan, de forma desproporcionada, niñas y adolescentes, y la responsabilidad se reparte en varios niveles que hoy fallan a la vez: las empresas que diseñan y distribuyen estas aplicaciones sin barreras efectivas contra este uso, las plataformas por donde circula y presuntamente se comercializa el material, y las instituciones educativas que, según esta denuncia, reaccionaron primero pensando en su propia exposición antes que en las víctimas.

En Zendoric sostenemos que, a largo plazo, la IA generativa puede liberar tiempo, acercarnos a curar enfermedades y repartir una abundancia que hoy parece lejana. Pero esa promesa solo se sostiene si, mientras tanto, se cierra la distancia entre lo que la tecnología ya permite hacer y lo que las leyes, los colegios y los propios fabricantes son capaces de impedir. Casos como el de Lomas de Zamora no cuestionan ese horizonte; lo que exponen, con una crudeza que no admite relativización, es cuánto nos queda por construir en el camino hacia él.

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Fuentes y referencias