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← Volver al día · 6 de octubre de 2026

Qué preocupa a los médicos en 2026: la IA domina los textos, pero el dolor y el 'moral injury' ganan lectores

🕒 Publicado en Zendoric: 6 de octubre de 2026 · 07:39

✨ Generado con IA · cómo se hace

Este informe —el primero de una nueva serie trimestral basada en el archivo de KevinMD, una plataforma que desde 2004 publica textos de personal clínico en primera persona— analiza los 805 artículos publicados entre julio y septiembre de 2026, de los cuales 574 fueron escritos por sanitarios (médicos, residentes,…

Este informe —el primero de una nueva serie trimestral basada en el archivo de KevinMD, una plataforma que desde 2004 publica textos de personal clínico en primera persona— analiza los 805 artículos publicados entre julio y septiembre de 2026, de los cuales 574 fueron escritos por sanitarios (médicos, residentes, estudiantes, enfermería, enfermería de práctica avanzada y auxiliares médicos) bajo 321 firmas distintas. El método es relevante en sí mismo: en lugar de partir de una encuesta con preguntas prefijadas, se observa de qué escriben los propios clínicos cuando nadie les marca el tema, y se cruza con el tiempo de lectura real que cada asunto genera en el público.

Tres temas concentraron la conversación del trimestre muy por encima del resto: la inteligencia artificial (77 ensayos de 59 autores distintos), el burnout o desgaste profesional (36 ensayos de 31 autores) y el dolor, los opioides y las adicciones (30 ensayos de 18 autores). Ningún otro de los treinta temas que el informe rastrea superó los 12 ensayos. Los autores del informe subrayan una precaución metodológica importante: un tema puede parecer en auge cuando en realidad lo sostiene una sola pluma prolífica —citan el caso de la mala praxis, donde 9 de 12 ensayos procedían de un único médico—, de modo que solo consideran que un tema 'sube' cuando crece sostenido por muchas voces y al compararlo con los cuatro trimestres anteriores.

La inteligencia artificial fue, con diferencia, el asunto más escrito: pasó de representar el 9,3 % de los ensayos clínicos en los cuatro trimestres previos al 13,4 % en este. El pódcast de la publicación refleja el mismo giro, con 16 de 73 episodios centrados en IA. Pero el dato más interesante no es cuánto se escribe, sino de qué: en 2023, tres de cada cuatro ensayos clínicos sobre IA (78 de 103) mencionaban ChatGPT o los chatbots de forma recurrente; este trimestre, solo lo hicieron 15 de 77, menos de uno de cada cinco. La conversación se ha desplazado de la novedad del chatbot a las herramientas ya integradas en el trabajo clínico diario y a sus efectos sobre la atención: un psiquiatra e internista cuestionó que una simple casilla de 'consentimiento obtenido' en un flujo de trabajo con escriba ambiental por IA equivalga a consentimiento real; una enfermera de práctica avanzada en psiquiatría describió pacientes que llegan a consulta atemorizados por pronósticos generados por IA, y propuso llamarlo 'ansiedad anticipatoria por IA'; otros médicos escribieron sobre el sesgo de automatización y sobre por qué la ingeniería de prompts falla a un médico de guardia a las dos de la madrugada. Sin embargo, el público lector no ha seguido el mismo ritmo: los ensayos sobre IA atrajeron, de media, solo dos tercios del tiempo de lectura de un artículo típico, y únicamente 15 de los 118 textos medibles sobre IA (de cualquier autor) entraron en el cuartil más leído del trimestre, cuando por simple proporción deberían haber sido unos 30.

El burnout, pese a seguir siendo el segundo tema más escrito, redujo su peso del 8,5 % al 6,3 % de los ensayos clínicos respecto a los cuatro trimestres anteriores. El informe advierte de que un solo trimestre no constituye una tendencia, pero señala un movimiento más consistente de fondo: el término 'moral injury' (lesión o daño moral) lleva aproximadamente un año estable en torno al 1-2 % de los ensayos clínicos, y este trimestre lo abordaron diez autores distintos. Una psiquiatra, Devina Maya Wadhwa, explica por qué cada vez más clínicos buscan otra palabra: 'esa palabra [burnout] está haciendo demasiado trabajo'. Una fisiatra, Sarah A. Vlach, lo plantea de forma tajante: 'la lesión moral no es agotamiento por exceso de trabajo'. El interés lector respalda este desplazamiento semántico: los ensayos sobre burnout atrajeron 1,49 veces el tiempo de lectura típico, y los de moral injury, 2,79 veces, de las cifras más altas de todo el trimestre.

El dolor, los opioides y las adicciones protagonizaron un repunte notable: su peso casi se duplicó, del 2,8 % al 5,2 % de los ensayos clínicos. Un solo médico firmó un tercio de esos textos, pero el informe comprobó que, incluso excluyéndolo, los otros 17 autores por sí solos más que duplicaron la cuota del tema, lo que descarta que se trate del efecto de una sola voz. Los ensayos discuten tanto el acceso a tratamiento como los fármacos en sí: Simon Feng, médico de familia y especialista en medicina de las adicciones, escribió que el sistema en torno al dolor crónico 'se beneficia enormemente, incluso exige, la supresión de las prescripciones de opioides'. Francisco M. Torres, fisiatra intervencionista, describió a pacientes que llegan a una derivación por dolor esperando sospecha y que 'a menudo dicen sentirse juzgados, incomprendidos y abandonados'. Otros autores escribieron sobre kratom y 7-OH, reducción de daños, y sobre el control del dolor postoperatorio perdido por efecto de la política sanitaria. El público respondió con intensidad: el ensayo típico sobre este tema generó un 60 % más de lectura que un artículo medio, y el texto de Feng sobre por qué los médicos no recetan opioides figuró entre los diez más leídos del trimestre.

Los fármacos GLP-1 crecieron desde una base pequeña: 11 ensayos de 9 autores, del 1,3 % al 1,9 % de los ensayos clínicos. El foco no estuvo tanto en el fármaco como en lo que ocurre alrededor de él: la endocrinóloga Hana Kahleova escribió sobre la recuperación de peso tras interrumpir el tratamiento y argumentó que 'estamos financiando la mitad de esta ecuación con el efecto menos duradero'. La enfermera Patience C. Ennis abordó el estigma que persigue a los pacientes incluso después de perder peso, resumido en la pregunta de una paciente: '¿Si supieras lo que costó cambiar mi cuerpo, pensarías peor de mí?'. Un médico de familia explicó, además, qué medía realmente un estudio sobre tirzepatida que había circulado en los medios.

La desinformación y las redes sociales también crecieron desde una base reducida, casi duplicando su peso (del 0,9 % al 1,7 %, con 10 ensayos de 9 autores), en buena medida porque los clínicos la encuentran primero en la propia consulta. El médico y escritor Arthur Lazarus explicó por qué las correcciones llegan tarde: 'cuando aparece una corrección, la afirmación ya puede sentirse familiar, reforzada socialmente y emocionalmente verdadera'. La médica Elizabeth Agyeman Prempeh defendió la postura contraria: 'creo que los verdaderos expertos médicos deben convertirse en influencers'. Es, sin embargo, uno de los temas que el informe señala expresamente como no recompensados por la audiencia: los ensayos sobre desinformación atrajeron un 30 % menos de lectura que un artículo medio.

Tres asuntos perdieron peso frente al año anterior: los seguros, las denegaciones de cobertura y la facturación cayeron del 2,3 % al 1,4 %; las vacunas, del 1,4 % al 1,0 %; y, como ya se ha dicho, el burnout, del 8,5 % al 6,3 %. El capital privado en la sanidad, pese a la atención mediática que suele recibir, apenas aparece: fue el tema central de solo 2 ensayos este trimestre (aunque se mencionó en 15), y en dos décadas de archivo nunca ha sido el foco principal de más de uno de cada 250 artículos en ningún año. Cuando algún médico lo aborda directamente, el tono es más histórico que acusatorio: Brian Hudes, gastroenterólogo que fue dueño de su consulta durante veinte años antes de pasar más de diez como empleado hospitalario, escribió que 'el capital privado no hizo imposible la práctica independiente. Llegó después y compró lo que quedaba, con descuento'.

Uno de los hallazgos más llamativos del trimestre es la lista de los diez artículos más leídos, medidos por tiempo de lectura comprometido: todos y cada uno fueron escritos por médicos, algo que, según el propio informe, tendría una probabilidad de ocurrir al azar de apenas una vez cada 250 intentos (dado que los médicos firmaron casi seis de cada diez artículos del trimestre). Los títulos incluyen piezas como 'Las médicas mueren antes. Los hospitales siguen sin actuar' (Ali Novitsky), 'No me gusta en quién me he convertido en atención primaria' (Wendy Shue), 'El trauma por covid en los médicos de urgencias puede aflorar de repente' (Howie Mell), 'Por qué los médicos abandonan la medicina tras una demanda por mala praxis' (Jordan Grumet), 'La carga administrativa en atención primaria y el final de mi carrera' (Susan Bennett), entre otros, junto con el ya citado ensayo de Simon Feng sobre los opioides. Shue resume el denominador común en diez palabras: 'no me gusta en quién me he convertido, trabajando en atención primaria'. Significativamente, ninguno de los diez trata sobre inteligencia artificial, pese a que esta representó uno de cada seis ensayos del trimestre, lo que encaja con el patrón general: el artículo clínico típico generó, de media, un tercio más de lectura que el artículo típico de cualquier otro tipo de autor.

El informe añade una perspectiva histórica que ilumina el presente. La historia clínica electrónica fue, durante una década, la tecnología dominante en los textos del personal sanitario: lideró todos los años entre 2009 y 2019, con un pico en 2014 de aproximadamente uno de cada 27 artículos, para luego estabilizarse desde 2020 en torno a uno de cada 100. La inteligencia artificial se mantuvo por debajo del 1 % de los artículos hasta 2019, y en 2026 ya es el foco de aproximadamente uno de cada ocho. El burnout siguió un arco parecido: en 2008 ningún artículo lo abordaba como tema central, y en 2025 lo hacía ya uno de cada 14. De aquellos años de la historia clínica electrónica queda una frase que el informe conecta directamente con los actuales debates sobre IA: el obstetra-ginecólogo Matthias Muenzer resumió por qué esos sistemas se diseñaron como se diseñaron en seis palabras: 'el comprador no es el usuario'. Los ensayos actuales sobre IA, señala el informe, preguntan de distintas maneras si las nuevas herramientas repetirán ese mismo error.

De cara a próximos trimestres, el informe plantea varias preguntas abiertas: si el repunte del dolor y los opioides se mantiene y se amplía más allá de unas pocas voces prolíficas; si la escritura sobre IA sigue creciendo mientras la lectura sigue rezagada; si más clínicos adoptan 'moral injury' como término para describir su malestar; y si los GLP-1 y la desinformación continúan creciendo desde sus bases todavía pequeñas. En conjunto, el cuadro que dibuja este primer informe trimestral es el de una profesión que escribe masivamente sobre la tecnología que está transformando su trabajo diario, pero que, a la hora de leer, presta más atención —y más tiempo— a los textos que hablan del coste humano de ejercer la medicina: el agotamiento, el dolor no tratado y la distancia entre lo que la práctica exige y lo que la persona que la ejerce puede sostener.

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Fuentes y referencias