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Anthropic repite su sondeo global sobre IA, pero esta vez promete publicar las respuestas sin editar

🕒 Publicado en Zendoric: 4 de octubre de 2026 · 09:58

✨ Generado con IA · cómo se hace

Anthropic abre hasta el 6 de octubre una segunda ronda de entrevistas -conducidas por una IA propia- sobre lo que la gente espera y teme de la tecnología. La novedad frente al estudio de diciembre, que reunió a 81.000 personas: quien quiera podrá hacer pública su entrevista íntegra para que cualquiera, incluidos reguladores, la lea.

Por Anthropic · 29 de septiembre de 2026. Anthropic ha abierto una nueva ronda de su estudio de opinión sobre inteligencia artificial, esta vez con una condición inédita: los participantes pueden decidir que su entrevista completa se publique tal cual, sin editar, para que cualquiera -investigadores, periodistas, reguladores o simples curiosos- pueda leerla. La encuesta, que se desarrolla entre el 29 de septiembre y el 6 de octubre de 2026, está abierta a usuarios de Claude y Claude Code (planes gratuito, Pro y Max) con cuentas de al menos dos semanas de antigüedad, y cada sesión dura unos 15 minutos.

Quien conduce la entrevista no es una persona, sino "Anthropic Interviewer", un sistema de IA que pregunta por los momentos más significativos -buenos y malos- que el usuario ha vivido con la tecnología, y por lo que querría que la IA cambiara en el trabajo, la educación, la sanidad o la administración pública. Es la segunda edición de un ejercicio similar realizado en diciembre de 2025, en el que participaron 81.000 personas y cuyos resultados, según la propia Anthropic, alimentaron la agenda del Anthropic Institute y se presentaron ante líderes internacionales en el Foro Económico Mundial. Esta vez, en vez de publicar solo hallazgos agregados y algunas citas sueltas, la compañía quiere liberar las transcripciones completas de quienes den su consentimiento, junto con el país de origen de cada conversación, aunque sin datos de cuenta como nombre o correo electrónico.

La propia compañía admite las fricciones de ese enfoque. En su FAQ reconoce que, aunque no publicará datos de cuenta, no puede garantizar que nadie sea identificado a partir de detalles aparentemente inocuos -edad, profesión, ciudad, estudios- combinados por otra IA; cita estudios previos que ya han conseguido reidentificar a participantes de entrevistas de Anthropic Interviewer por esta vía. También deja claro que la decisión de hacer pública una entrevista es, en la práctica, irreversible: la compañía puede borrar su copia si se lo piden, pero no lo que terceros ya hayan guardado. Y reconoce sin rodeos la limitación de fondo: quienes responden son usuarios de Claude, no una muestra representativa de la población, y quienes además aceptan publicar su entrevista son un subconjunto todavía más sesgado.

En general, que un laboratorio de IA abra sus datos de opinión de usuarios en bruto -más allá del resumen ejecutivo de turno- sigue siendo raro en el sector. La mayoría de las empresas de IA generativa comunican el impacto social de su tecnología a través de notas de prensa y estudios con metodología cerrada; aquí cualquiera podrá comprobar si los hallazgos que Anthropic publique después se corresponden con lo que la gente dijo realmente, y los investigadores podrán rastrear patrones que la propia compañía ni siquiera pensó en buscar. El propio planteamiento del ejercicio, además, se apoya en una idea que compartimos: "cómo sopesar estos beneficios y riesgos no debería dejarse solo en manos de las empresas de IA", escribe Anthropic, en una frase que roza la autocrítica institucional poco habitual en el sector.

Nuestra lectura es que el valor real de este ejercicio se medirá más adelante, cuando se publiquen las entrevistas y se vea si realmente cambian algo o se quedan en gesto de relaciones públicas con barniz científico. El precedente de diciembre apunta a que no es pura cosmética: ese estudio sí dejó huella documentada en la agenda de investigación de la propia Anthropic y llegó a foros de decisión internacionales. Pero el sesgo de muestra que la compañía misma reconoce -solo usuarios de Claude, y entre ellos solo quienes aceptan exponerse públicamente- limita lo que este tipo de consulta puede decirnos sobre la sociedad en su conjunto; en el mejor de los casos es un termómetro de alta resolución de una población ya convencida de usar IA, no un referéndum ciudadano.

Lo que sí nos parece revelador es el contenido de las preguntas: qué le gustaría a la gente que la IA cambiara del trabajo, la escuela, la sanidad o el gobierno. Son exactamente las preguntas que importan en la transición que defendemos desde hace tiempo en Zendoric -dura a corto plazo, con pérdida de empleos y desajustes reales, pero con un horizonte de abundancia si se gestiona bien-, y es una buena señal que una de las compañías que más influye en hacia dónde va esa transición pregunte directamente a la gente, en lugar de asumir que ya sabe la respuesta. Que lo haga con una IA entrevistando sobre el impacto de la propia IA añade una capa casi recursiva al ejercicio, pero no le resta seriedad: al contrario, es un uso legítimo y relativamente poco explotado de estos modelos como herramienta de investigación social a gran escala.

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Fuentes y referencias