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Álava forma cantera de IA física: 50 jóvenes enseñarán a robots a aprender imitando a personas

🕒 Publicado en Zendoric: 29 de septiembre de 2026 · 08:25

✨ Generado con IA · cómo se hace

Robotekin reúne del 23 al 25 de octubre a 50 jóvenes de entre 18 y 35 años en Vitoria para entrenar robots mediante aprendizaje por imitación, la técnica que enseña a las máquinas observando gestos humanos. Es un hackathon modesto, pero retrata hacia dónde se mueve la IA: de la pantalla al cuerpo.

Por El Correo · 29 de septiembre de 2026.

La Asociación Vasca de Robótica y Automatización (Robotekin) organiza del 23 al 25 de octubre el primer Hackathon LeRobot 2026 en el Robotory, la sede que la asociación tiene en el Campus Vitoria del Parque Tecnológico de Álava. Durante 48 horas, 50 jóvenes de entre 18 y 35 años trabajarán en equipo en retos de manipulación de objetos, visión robótica y aplicaciones sociales ligadas a educación, accesibilidad o asistencia, según la fuente. Habrá mentores especializados en robótica e inteligencia artificial (IA) y premios para las mejores soluciones.

El hilo técnico que conecta todos los retos es el aprendizaje por imitación (en inglés, imitation learning o learning from demonstration): en vez de programar a mano cada movimiento del robot, un humano lo teleopera o lo hace de forma manual varias veces y un modelo de IA aprende a partir de esas demostraciones a reproducir y generalizar la tarea. Es, de hecho, el enfoque que da nombre al hackathon: LeRobot es un proyecto de código abierto impulsado por Hugging Face que se ha convertido en una referencia para entrenar brazos robóticos de bajo coste con esta técnica, y ha ayudado a bajar la barrera de entrada a la robótica con IA fuera de los grandes laboratorios.

Robotekin plantea el encuentro como algo más que una competición puntual. «Si queremos que nuestra industria siga siendo competitiva, tenemos que preparar hoy el talento que necesitaremos mañana. La robótica y la inteligencia artificial están transformando la manera de producir y necesitamos que nuestros jóvenes puedan experimentar con estas tecnologías y aprender a aplicarlas», señala Saray Zárate, presidenta de la asociación y diputada de Desarrollo Económico y Sostenibilidad (PNV), según recoge El Correo. La asociación aspira a convertir esta primera edición en una comunidad estable que conecte cada año a jóvenes, especialistas y empresas.

Conviene situar la iniciativa en su tamaño real: es un hackathon de 50 personas, primera edición, 48 horas de duración. No hay aquí ningún salto tecnológico que anunciar, y sería un error leerlo como tal. Lo relevante no es el evento en sí, sino la dirección que marca: mientras la conversación pública sobre IA sigue dominada por los modelos de lenguaje, la frontera de la investigación —y ahora también la formación de talento a escala local— se desplaza cada vez más hacia la llamada IA física o embodied AI, es decir, sistemas que no solo generan texto o imágenes sino que perciben y actúan en el mundo real.

Esa transición conecta con algo que venimos observando en nuestro seguimiento del impacto de la IA por sectores: en tecnología, lo que gana peso no es la tarea rutinaria sino la integración y el gobierno de estas herramientas, los perfiles capaces de tender el puente entre un modelo y una aplicación concreta. La manipulación robótica añade una capa más difícil que el lenguaje —el mundo físico no perdona errores de la misma manera que un texto mal generado— y por eso, a corto plazo, no debería esperarse una ola de automatización de tareas manuales comparable a la que ya viven las tareas administrativas. Pero sembrar cantera ahora, con kits de bajo coste y frameworks abiertos como el que da nombre a este hackathon, es exactamente lo que permite a un territorio pequeño no quedarse fuera cuando esa ola llegue.

Ahí está, a nuestro juicio, la lectura de fondo que trasciende lo local: la democratización de la robótica con IA mediante herramientas de código abierto reproduce, en el terreno físico, el mismo patrón que ya vimos con los modelos de lenguaje abiertos —más acceso, más control, menos dependencia de un puñado de gigantes—. Es una pieza pequeña, pero coherente con la idea de que la abundancia que promete la IA a largo plazo no llegará solo de los grandes laboratorios, sino también de que miles de jóvenes en sitios como Vitoria puedan tocar, entrenar y equivocarse con un brazo robótico real.

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Fuentes y referencias