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Un estudio de la UCLA no halla (todavía) el colapso del empleo juvenil que se temía por la IA

🕒 Publicado en Zendoric: 29 de septiembre de 2026 · 08:25

✨ Generado con IA · cómo se hace

Dos profesores de UCLA firman uno de los primeros estudios sobre el efecto de la IA en la contratación de la promoción 2026: de momento no hay repunte de desempleo entre los recién graduados. El dato enfría el pánico, pero no cierra el debate sobre el futuro del primer empleo.

Por The Washington Post · 28 de septiembre de 2026.

Dos profesores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han publicado un working paper —un estudio académico todavía sin revisión por pares— que, según el propio diario, es uno de los primeros intentos serios de medir el efecto de la inteligencia artificial sobre la contratación de la promoción universitaria de 2026. Su conclusión, de momento: no aparece un repunte de desempleo entre los recién graduados que pueda atribuirse a la IA, pese a los temores de que la tecnología devastara la contratación de nivel inicial.

Hay que decirlo con honestidad: el material disponible sobre este paper es muy limitado. No incluye cifras concretas, tamaño de muestra, nombres de los autores ni el método exacto para aislar el efecto de la IA del resto de variables del mercado laboral. Con esa cautela por delante, el hallazgo —ausencia de un shock visible en el desempleo de los recién graduados— merece tomarse en serio, pero también con perspectiva.

En general, el temor a que la IA vaciara el primer peldaño de la carrera profesional lleva ya más de un año instalado en el debate laboral estadounidense: la lógica es que buena parte del trabajo que hoy hacen analistas junior, programadores recién licenciados o asistentes administrativos consiste en tareas rutinarias y bien delimitadas, justo el tipo de tarea donde mejor rinden los modelos de lenguaje actuales. Que esa devastación no aparezca aún en las estadísticas no significa que la presión no exista: puede estar manifestándose de forma más silenciosa, como una ralentización de la contratación o una subida del listón de entrada, antes que como despidos masivos y visibles.

Nuestra lectura es que este dato encaja con lo que venimos observando sector a sector: el impacto de la IA sobre el empleo no llega como un colapso repentino y homogéneo, sino como una recomposición gradual y desigual que primero erosiona las tareas más rutinarias dentro de cada profesión antes de tocar el volumen total de contratación. Para la promoción de 2026, la ausencia de un pico de paro es una buena noticia a corto plazo, pero no despeja la pregunta de fondo: si las empresas seguirán necesitando tantos puestos de entrada como antes, o si la escalera profesional se está transformando en algo distinto, con menos peldaños iniciales y más exigencia desde el primer día. Esa es, precisamente, la transición dura que reconocemos sin rodeos cuando defendemos que la abundancia que puede traer la IA a largo plazo no llegará sin fricción en el corto.

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Fuentes y referencias