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Anthropic desconecta cuentas de Claude robadas por 'infostealers': el fallo no está en la IA, está en tu PC

🕒 Publicado en Zendoric: 5 de septiembre de 2026 · 10:57

✨ Generado con IA · cómo se hace

Anthropic ha cerrado sesión y reembolsado cargos a usuarios cuyo Claude fue secuestrado por infostealers como Vidar o Lumma, malware que roba la cookie de sesión y esquiva contraseña y verificación en dos pasos. No hubo brecha en Anthropic: el malware vivía en sus propios PCs. Aviso de lo que se viene para las cuentas de IA.

Por Tech My Money · 4 de septiembre de 2026.

Anthropic ha empezado a avisar por correo, uno a uno, a usuarios de Claude cuyas cuentas fueron accedidas por terceros después de que un malware tipo "infostealer" robara sus cookies de sesión —el fichero que demuestra ante un servicio que un usuario ya ha iniciado sesión— directamente desde su propio ordenador. Según recoge el medio Tech My Money, Anthropic cerró las sesiones robadas, retiró el método de pago guardado en las cuentas afectadas y reembolsó los cargos generados por ese uso indebido.

El matiz importa: no hay una brecha en la infraestructura de Anthropic. La compañía es explícita en que no tiene indicios de que el malware llegara a través de Claude, ni de que esté relacionado con nada que el usuario hiciera dentro de la aplicación. El origen está en los propios equipos de los usuarios, casi todos con Windows y un número reducido con Mac. Anthropic nombra las familias de malware detectadas: Vidar, Lumma (también conocido como LummaC2), StealC, RedLine y Acreed en Windows, y Atomic Stealer (AMOS) en Mac. Son herramientas genéricas de robo de credenciales que suelen colarse con una descarga pirata o una app falsa, y que aspiran cualquier cosa de valor que encuentren en el navegador: contraseñas guardadas, datos de tarjeta y, también, las cookies de sesión activas. La cuenta de Claude era solo una más de la lista.

Ahí está la parte técnica que conviene entender bien. Una cookie de sesión no es una contraseña: es la prueba, ya validada, de que alguien ha superado el login. Si un atacante la copia y la reproduce en su propio navegador, entra directamente, sin que salte ni el aviso de contraseña ni la verificación en dos pasos (2FA), porque ese paso ya se superó cuando la víctima inició sesión legítimamente. Según el aviso de Anthropic, la señal que delató buena parte de los casos fue justamente esa: límites de uso de Claude que se rellenaban y se vaciaban solos, mientras el titular de la cuenta no estaba usando el servicio.

La respuesta de Anthropic tiene un límite que la propia compañía reconoce sin rodeos: cerrar la sesión detiene el abuso, pero no elimina el malware del equipo. Si el ordenador sigue infectado, un nuevo inicio de sesión legítimo puede generar una cookie igual de robable que la anterior. Por eso el correo pide, en este orden, limpiar la máquina, cambiar la contraseña y activar el 2FA en el correo asociado a la cuenta de Claude, y solo después volver a añadir un método de pago. Anthropic avisa también de que puede repetir el cierre de sesión forzado si reaparece un patrón de abuso similar. Lo que no ha hecho, hasta la fecha, es publicar un aviso público en su newsroom ni ofrecer una cifra de cuentas afectadas: todo lo que se sabe sale de los correos individuales y de la documentación ya existente en su Centro de Ayuda, donde Configuración > Cuenta permite ver las sesiones activas (dispositivo, navegador, ubicación aproximada, última actividad) y cerrarlas todas de golpe; las sesiones web, recuerda esa documentación, caducan a los 28 días de inactividad y se renuevan cada hora mientras hay uso activo.

Como contexto del sector, esto no es una vulnerabilidad exclusiva de Claude. El negocio del malware como servicio —infostealers que se alquilan o venden en foros clandestinos por cuotas mensuales— lleva años apuntando a cuentas de Steam, Discord, banca online y monederos de criptomonedas. Que ahora sume a Claude y, por lo que menciona el propio artículo, a mecanismos equivalentes en ChatGPT (el Lockdown Mode de OpenAI) no es casualidad: una cuenta de IA de pago vale dinero real, en créditos, límites de uso y tarjeta asociada, y eso la convierte en un objetivo tan legítimo para el cibercrimen genérico como cualquier otra cuenta con saldo.

Esa es, para nosotros, la lectura de fondo. El robo de sesión no dice nada malo sobre la seguridad de los modelos de Anthropic; dice algo sobre una tensión de diseño que comparte toda la industria del software como servicio. Cuanta menos fricción se le pone al login —sesiones persistentes, tokens de larga duración, para que el usuario no tenga que reautenticarse constantemente—, más valioso se vuelve ese token para un atacante, y la verificación en dos pasos deja de servir de nada una vez que la sesión ya está viva. A corto plazo, esto se traduce en fricción real para usuarios normales: cierres de sesión sin aviso previo, limpiar el equipo, rehacer credenciales. Es el peaje, incómodo pero manejable, de que el uso de IA ya mueva dinero de verdad.

A medio plazo, el episodio también apunta a por qué la identidad digital —passkeys, tokens vinculados a hardware, verificación continua en vez de puntual— se va a convertir en una prioridad de infraestructura tan importante como el propio modelo. Si la dirección del sector es que agentes de IA actúen cada vez más de forma autónoma con nuestras credenciales y tarjetas —compras, reservas, gestiones administrativas—, una identidad robusta deja de ser un extra de seguridad y pasa a ser la base sin la que esa promesa de autonomía útil, y en último término de abundancia, no se sostiene: nadie delega tareas críticas en un agente si la cuenta que lo autoriza puede volar por una cookie robada. Lo que menos convence de la gestión de Anthropic en este episodio es justamente la opacidad: avisos privados, sin cifra pública ni comunicado abierto. Si las cuentas de IA se están convirtiendo en objetivo de un cibercrimen ya industrializado, la transparencia sobre el alcance debería ser tan de serie como el propio parche.

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Fuentes y referencias