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AvanteLab: Anthropic entra en Centroamérica de la mano de un plan para reconvertir, no solo automatizar, el empleo

🕒 Publicado en Zendoric: 2 de septiembre de 2026 · 08:27

✨ Generado con IA · cómo se hace

Dojo Coding y Garnier & Garnier lanzan en Costa Rica AvanteLab, la primera empresa centroamericana de IA agéntica, aliada con Anthropic. Detrás del anuncio corporativo hay una apuesta más interesante: capacitar talento antes de que la automatización golpee los empleos administrativos de la región.

Por Zendoric · 1 de septiembre de 2026.

Dojo Coding, escuela de formación de desarrolladores en América Latina, y Garnier & Garnier, grupo inmobiliario costarricense con tres décadas de trayectoria, han creado AvanteLab, presentada como la primera compañía centroamericana dedicada al desarrollo e implementación de IA agéntica —sistemas capaces de ejecutar tareas y procesos con un mayor grado de autonomía— en empresas de la región. La nueva firma nace con una alianza tecnológica con Anthropic, la compañía de investigación en IA creadora de los modelos Claude, que le da acceso a construir soluciones sobre esa tecnología bajo estándares internacionales de seguridad y confiabilidad.

AvanteLab combina dos patas: implementación de agentes de IA en procesos empresariales y programas de capacitación para reconvertir a los equipos de sus clientes hacia funciones de mayor valor. Esto último se apoya en Forward Costa Rica, la iniciativa de formación en desarrollo de software impulsada por Garnier & Garnier que, según la propia empresa, ya ha capacitado a más de 1.000 jóvenes. Los cuatro fundadores —Philippe Garnier, Daniel Bejarano, Juan C. Guerrero y Roberto Solano— plantean Costa Rica como cabeza de puente para expandirse después al resto de Centroamérica.

En general, buena parte del crecimiento del empleo terciario en Costa Rica y sus vecinos se ha construido sobre centros de servicios compartidos y de contacto para multinacionales: soporte, back-office, procesos administrativos repetitivos exportados desde Estados Unidos y Europa por su coste y su capital humano bilingüe. Es exactamente el tipo de tarea que la IA agéntica automatiza primero, porque son flujos estructurados y de reglas claras, no juicio experto ni trato presencial. Que la respuesta local llegue empaquetada como "reconversión de talento" y no solo como venta de software es, en ese contexto, la decisión correcta: reconoce el problema en lugar de esquivarlo.

El movimiento también encaja en un patrón más amplio de cómo los laboratorios de IA frontera están escalando fuera de sus mercados principales: en vez de abrir oficina propia en cada país, Anthropic delega en integradores locales —aquí, una empresa formada por educadores de developers y un grupo empresarial con red de contactos regional— la tarea de traducir la tecnología a las necesidades reales de empresas medianas que no tienen equipo propio de IA. Es la misma lógica de "quien controla la distribución gana" que ya vimos en la pugna entre grandes plataformas por integrar agentes: en mercados emergentes, la distribución la hacen los socios locales, no el laboratorio.

Nuestra lectura es que el valor real de este anuncio no está en la tecnología —construir agentes sobre Claude es hoy un ejercicio que decenas de consultoras ofrecen en cualquier geografía— sino en si la parte de reconversión se ejecuta a la escala y velocidad que exige la amenaza. Mil jóvenes capacitados en años anteriores por Forward Costa Rica es una cifra modesta frente al volumen de empleo administrativo y de contact center que sostiene la economía de servicios centroamericana. El discurso de "funciones de mayor valor" solo se sostiene si la formación llega antes de que la automatización desplace los puestos actuales, no después. Es el mismo dilema que documentamos sector a sector: el corto plazo es duro para quien hace tareas rutinarias, y ninguna alianza corporativa lo resuelve por decreto.

Dicho esto, el caso merece seguimiento porque es un experimento con apuestas reales: si Centroamérica logra reconvertir talento al ritmo de la adopción de IA agéntica, se convierte en modelo replicable para otras economías pequeñas y abiertas que dependen de servicios exportados. Si la capacitación no da abasto, el resultado será una brecha más aguda entre quienes migran a roles de supervisión y diseño de agentes y quienes se quedan en tareas que ya no existen. AvanteLab es, por ahora, una startup recién constituida con un comunicado de lanzamiento; su impacto se medirá en cuántos de esos mil-y-pico jóvenes formados terminan efectivamente empleados en algo que la IA no hace mejor que ellos.

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Fuentes y referencias