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← Volver al día · 31 de julio de 2026

EE.UU. quiere que Asia use su IA, pero China domina con modelos más baratos

🕒 Publicado en Zendoric: 31 de julio de 2026 · 15:01

La carrera por la inteligencia artificial entre Estados Unidos y China se está librando ahora mismo en el terreno más grande del planeta: Asia. Y según reporta CNBC desde Pekín, el pulso está mostrando un giro incómodo para Washington.

La carrera por la inteligencia artificial entre Estados Unidos y China se está librando ahora mismo en el terreno más grande del planeta: Asia. Y según reporta CNBC desde Pekín, el pulso está mostrando un giro incómodo para Washington. En la cumbre de "Digital Weeks" de la APEC celebrada en Chengdu (China) el pasado 23 de julio de 2026, la presencia estadounidense fue notablemente discreta, a pesar de que tanto un funcionario de EE.UU. como un representante empresarial habían anunciado meses antes que la IA sería un tema central del evento.

El contraste con la primera cumbre de IA de la APEC, celebrada el verano anterior en Corea del Sur, es llamativo. Entonces, Michael Kratsios, asesor principal de política científica y tecnológica del presidente Donald Trump, presentó con fuerza el Plan de Acción de IA de EE.UU. y el recién creado "American AI Exports Program" (Programa de Exportación de IA estadounidense). Un año después, en Chengdu, el funcionario que representó al Departamento de Comercio, Bill Guidera, siguió centrando su discurso en ese mismo programa de exportaciones, calificándolo como "el diseño brillante que demuestra la fortaleza, seguridad y capacidad de la IA estadounidense". Sin embargo, el respaldo empresarial fue escaso: según constató CNBC, solo Google y Meta tuvieron stands entre las compañías estadounidenses, frente a numerosos expositores chinos y tailandeses. Y ni siquiera esas dos empresas apostaron por sus modelos de lenguaje insignia: Google exhibió su sistema de IA molecular AlphaFold en lugar de Gemini (que su vicepresidente de asuntos gubernamentales, Wilson L. White, solo mencionó de forma tangencial), mientras Meta mostró aplicaciones de IA para pequeños negocios.

El trasfondo de esta retirada discreta incluye un dato revelador citado por Politico y recogido en el artículo: el Departamento de Comercio habría recibido solo 78 solicitudes para el programa de exportación de IA, una cifra por debajo de lo esperado según tres antiguos funcionarios consultados. Curiosamente, un portavoz de la International Trade Administration (ITA) respondió a CNBC que el volumen de solicitudes "superó nuestras expectativas", una contradicción que el propio artículo deja sin resolver y que apunta a cierta confusión —o disonancia comunicativa— dentro de la Administración sobre cómo está funcionando realmente su estrategia de exportación tecnológica. La Casa Blanca, por su parte, no respondió a la petición de comentarios de CNBC.

Enfrente, Pekín ha aprovechado el momento con una ofensiva diplomática bien orquestada. El presidente chino Xi Jinping anunció en la Conferencia Mundial de IA de Shanghái, el 17 de julio, que China ofrecerá a países en desarrollo 5.000 plazas de formación y seminarios en IA, además de crear centros de cooperación en aplicaciones de IA con el sudeste asiático y otras regiones. Días después, Pekín envió al vicepremier Zhang Guoqing a defender el desarrollo de estándares tecnológicos conjuntos ante otras economías de la región en la propia cumbre de Chengdu. El resultado: las 21 economías miembro de la APEC, incluido Estados Unidos, acordaron el 23 de julio respaldar la inteligencia artificial de código abierto "con seguridad sólida", un movimiento que, según Wei Sun, analista principal de IA en Counterpoint Research, otorga a la estrategia china de modelos abiertos "mayor legitimidad regional", especialmente en economías emergentes asiáticas donde el coste de despliegue y la soberanía tecnológica son prioridades. En el propio evento, el vicepresidente de Tencent, Cai Guangzhong, subió al escenario justo después del representante de Google para presumir de la creciente adopción de su modelo Hunyuan y de un proyecto de nube en Tailandia.

Gary Dvorchak, director gerente de The Blueshirt Group, resume la lógica de fondo: la estrategia estadounidense busca impedir que China se convierta en el proveedor de IA dominante para el resto de Asia "y, francamente, para el mundo entero". Aunque reconoce que las alternativas chinas son más baratas, sostiene que EE.UU. todavía ofrece una solución más completa, de los chips a los modelos. Pero el artículo sugiere que ese argumento de la "pila tecnológica completa" choca con una realidad práctica: nuevos modelos chinos han lanzado capacidades similares a las estadounidenses por mucho menos dinero, justo cuando Anthropic daba marcha atrás en el lanzamiento de su modelo Fable por cambios abruptos en la política estadounidense (un episodio mencionado sin más detalle en el propio artículo).

Ni la propia geografía del sudeste asiático facilita una solución sencilla en un solo bloque. Con más de 1.300 lenguas vivas solo en esa subregión, según se cita en el artículo, adoptar sin más un modelo estadounidense o chino no resuelve el problema de la localización lingüística. Ahí opera Votee AI, una startup con financiación privada cuyo consejero delegado, Pak-Sun Ting, afirma trabajar con al menos cinco gobiernos —dos de ellos en el sudeste asiático— y generar más de 10 millones de dólares anuales en ingresos ayudando a adaptar sistemas de IA a idiomas locales; según él, los gobiernos de la región están gastando "miles de millones" en esta tarea. Ting explica que las entidades del sudeste asiático suelen usar chips de Nvidia, sobre todo para entrenamiento, aunque pueden usar otros chips para ejecutar los modelos, y revela un dato que ilustra bien la mezcla de ecosistemas: el modelo de código abierto de Votee para hablantes de cantonés se desarrolló en parte a partir del modelo Qwen, de código abierto, de Alibaba.

Esa mezcla es precisamente lo que anticipan varios analistas citados en el artículo. Wei Sun cree improbable un mundo dividido en esferas puras de IA estadounidense o china; más bien prevé una combinación de ambas tecnologías, especialmente en Asia. Yue Su, economista principal de la Economist Intelligence Unit, coincide en que, pese a competir ferozmente en tecnología y diplomacia de IA con enfoques distintos, Washington y Pekín no pueden desacoplarse por completo. Su también matiza que la discreta presencia estadounidense en la APEC no debe sobredimensionarse: el mismo 24 de julio, el gobierno surcoreano organizaba en paralelo una Cumbre de IA en San Francisco, donde el presidente Lee Jae-myung se reunió con los máximos responsables de la IA de frontera estadounidense —Sam Altman (OpenAI), Dario Amodei (Anthropic) y Jensen Huang (Nvidia)— para reforzar los megaproyectos surcoreanos de chips e inteligencia artificial. En otras palabras: la diplomacia de la IA se está jugando en varios tableros a la vez, y el que Washington elija no siempre coincide con el que ocupa Pekín.

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Fuentes y referencias