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Fotos animadas de familiares muertos y vídeos falsos: la IA generativa abre una nueva grieta en las relaciones personales

🕒 Publicado en Zendoric: 31 de julio de 2026 · 15:01

Bloomberg documenta cómo la IA generativa ya no solo divide a la sociedad por lo que la tecnología puede hacer, sino por qué tipo de futuro queremos: una mujer relata cómo un vídeo de vacas en miniatura y una foto animada de sus abuelos fallecidos han tensado sus lazos con amigos y familia.

Por Zendoric · 31 de julio de 2026.

Bloomberg abre así su boletín 'AI Today', firmado por la periodista Josie Cox: la inteligencia artificial generativa no solo separa a la sociedad por lo que la tecnología es capaz de hacer, sino por qué futuro quiere vivir cada uno con ella. El texto, de acceso solo para suscriptores, ilustra la tesis con el testimonio de Vanessa Walilko, crítica declarada del uso de datos personales por parte de las empresas de IA, de su huella medioambiental y de su efecto sobre la creatividad humana.

Según relata la propia Walilko a Bloomberg, esa postura le genera fricciones reales con su entorno. Un amigo le reenvió repetidamente vídeos generados por IA de 'vacas en miniatura', insistiendo en que eran reales; ella lo describe como 'exasperante'. Más delicado fue el caso de su prima, que le envió una fotografía animada por IA de sus abuelos ya fallecidos: Walilko dice haberse sentido 'asqueada' al ver 'manejados como marionetas' los cuerpos de sus familiares muertos, y admite que el episodio ha tensado, en sus palabras, su relación.

Nuestra lectura: el material disponible es la apertura de un boletín de pago —Bloomberg reserva el desarrollo completo a suscriptores—, así que lo que tenemos es un caso concreto, no un estudio con datos agregados. Pero el caso es revelador porque apunta a una fricción de corto plazo que va a crecer: la brecha de adopción de la IA generativa ya no es solo generacional o económica, también es moral y estética, y atraviesa las relaciones más cercanas. Reenviar un vídeo falso de animales o animar la imagen de un familiar muerto son gestos triviales para quien ya normalizó la herramienta, e invasivos para quien no lo ha hecho.

El episodio de la fotografía animada de los abuelos toca además un nervio especial: el de la memoria y el duelo. La tecnología para 'revivir' digitalmente a personas fallecidas —fotos animadas, voces clonadas, avatares conversacionales— avanza más rápido que las normas sociales sobre cuándo y cómo usarla, y ese desfase es exactamente lo que describe Walilko. El problema no es tanto la capacidad técnica como la falta de consenso sobre su uso, y aquí se ve en miniatura, dentro de una sola familia.

A largo plazo, esta fricción debería suavizarse a medida que se asienten normas de uso —como ocurrió con la fotografía digital o las redes sociales— y que la transparencia sobre qué es y qué no es generado por IA reduzca el componente de engaño que tanto molestó a Walilko en el vídeo de las vacas. Pero el aviso de Bloomberg es honesto y llega a tiempo: antes de esa madurez colectiva, la IA generativa seguirá abriendo pequeñas grietas domésticas, y conviene no subestimarlas por parecer anecdóticas.

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Fuentes y referencias