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← Volver al día · 30 de julio de 2026

Wall Street empieza a temer el coste real del boom de la IA tras las cifras de Google

🕒 Publicado en Zendoric: 30 de julio de 2026 · 00:20

La temporada de resultados trimestrales ha traído una sorpresa incómoda para los inversores: Google elevó su previsión de gasto de capital hasta un máximo de 205.000 millones de dólares, frente a los 190.000 millones que había proyectado el trimestre anterior.

La temporada de resultados trimestrales ha traído una sorpresa incómoda para los inversores: Google elevó su previsión de gasto de capital hasta un máximo de 205.000 millones de dólares, frente a los 190.000 millones que había proyectado el trimestre anterior. Incluso el extremo inferior de la nueva horquilla, 195.000 millones, supera ya el techo que la compañía manejaba antes. Más allá de la cifra en sí, lo que inquieta a los mercados es lo que revela: Google admite, en la práctica, que no puede prever con precisión sus propios costes, algo que rara vez transmite confianza a quienes analizan sus cuentas.

El problema se agrava porque Google está gastando más dinero del que ingresa por este concepto, en un momento en el que además afronta presión competitiva por parte de herramientas de IA chinas y presión de precios que le obliga a mantener bajo el coste de sus modelos. La combinación es la peor posible desde el punto de vista financiero: más gasto, sin margen para subir precios, y en algunos casos con el riesgo de obtener menos ingresos por el mismo esfuerzo.

Esta dinámica no se limita a Google. Meta, Amazon y Microsoft presentan sus resultados esta misma semana, y hay muchas voces que anticipan que también ellas anunciarán gastos superiores a lo esperado en la construcción de centros de datos. La preocupación por la financiación del boom de la IA se extiende, además, a otros frentes del ecosistema. Las acciones de SpaceX cotizan a casi la mitad de su valor máximo. Los inversores también están inquietos por la deuda que Oracle está asumiendo para levantar centros de datos; Oracle actúa como una especie de representante en los mercados públicos de OpenAI, que no cotiza.

Nvidia, por su parte, ha mantenido rondas de negociaciones por acuerdos que suman en conjunto tres cuartos de billón de dólares. La compañía ocupa un lugar aún más central que OpenAI en el entramado de financiación circular que sostiene a la industria de la IA. Si Nvidia está inyectando cada vez más capital para sostener esa construcción, eso podría ser indicio de que la demanda real es más débil de lo que se pensaba. En este sentido, Billy Leung, estratega de inversión del sector tecnológico en Global X Management, declaró a Bloomberg que el hecho de que Nvidia esté garantizando deuda de OpenAI por valor de 250.000 millones de dólares es 'tanto un recordatorio de la tensión de financiación en la construcción de infraestructura de IA como una señal de demanda'.

A todo esto se suma el nerviosismo recurrente que provoca cada vez que una startup china lanza un nuevo modelo, algo que ha vuelto a ocurrir. La razón de fondo es que, en teoría, las compañías chinas no tienen el mismo acceso a chips gráficos que las estadounidenses, y aun así sus sistemas de IA siguen siendo competitivos. Si esto es cierto, podría anticipar un límite al actual auge de ingresos de Nvidia y otros fabricantes de chips, y sugerir que se está construyendo una capacidad de centros de datos superior a la necesaria.

La autora del análisis, periodista de The Verge, señala que lleva tres años preguntando a personas del sector cómo piensan las empresas de IA generar beneficios reales, sin haber recibido todavía una respuesta convincente. Según relata, muchos de los inversores más optimistas con los que ha hablado coinciden en que este período de entusiasmo llevará probablemente a un exceso de construcción de centros de datos, y en que buena parte de las empresas de IA desaparecerán cuando llegue la corrección inevitable. Aun así, mantienen sus inversiones porque calculan que las compañías que sobrevivan generarán más beneficios de los que se perderán con las que caigan. En otras palabras, incluso los defensores del sector vigilan la llegada de un techo de mercado, sabiendo que tarde o temprano se producirá, aunque anticiparlo con exactitud sea muy difícil.

El texto cierra con un apunte irónico: si se buscan señales de que el mercado está tocando techo, Elon Musk suele ser un indicador bastante fiable, y da la casualidad de que SpaceX acaba de salir a bolsa. En conjunto, el artículo no afirma que la burbuja de la IA vaya a estallar de inmediato, sino que documenta una acumulación de señales —previsiones de gasto descontroladas, caídas bursátiles, preocupación por la deuda, financiación circular y competencia china— que están empezando a poner nerviosos a los inversores, después de meses en los que el entusiasmo por la IA parecía no tener techo.

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Fuentes y referencias