ASML y sus máquinas de litografía de hasta 400 millones de dólares: la pieza clave del boom de los chips de IA

🕒 Publicado en Zendoric: 30 de julio de 2026 · 00:20
Este artículo es un explicativo de Reuters (publicado originalmente en enero de 2026 y actualizado el 28 de julio de 2026) sobre ASML, la compañía neerlandesa que se ha convertido en la empresa más valiosa de Europa gracias a su dominio absoluto en la fabricación de sistemas de litografía: las gigantescas 'impresoras…
Este artículo es un explicativo de Reuters (publicado originalmente en enero de 2026 y actualizado el 28 de julio de 2026) sobre ASML, la compañía neerlandesa que se ha convertido en la empresa más valiosa de Europa gracias a su dominio absoluto en la fabricación de sistemas de litografía: las gigantescas 'impresoras de chips' que pueden costar hasta 400 millones de dólares por unidad y que resultan indispensables para las empresas que impulsan el boom de la inteligencia artificial.
El razonamiento de fondo es sencillo: los avances en IA y la expansión global de centros de datos han llevado a los fabricantes de chips a ampliar su capacidad de producción de forma acelerada, y ASML es el proveedor clave de la maquinaria que hace posible esa expansión. Entre sus clientes figuran TSMC (que fabrica los chips que usa Nvidia), así como productores de chips de memoria como SK Hynix, Samsung y Micron. Es decir, prácticamente toda la cadena de suministro de semiconductores de vanguardia depende, directa o indirectamente, de la tecnología de ASML.
El artículo distingue tres categorías de máquinas según la longitud de onda de luz que utilizan para grabar los circuitos microscópicos sobre las obleas de silicio: DUV (ultravioleta profundo), EUV (ultravioleta extremo) y la más reciente 'High NA' EUV. Las máquinas DUV, con un coste aproximado de 60 millones de dólares cada una, se emplean en chips para electrónica industrial y de consumo; en este segmento ASML tiene una cuota de mercado superior al 80%, por delante de las japonesas Nikon y Canon. En el segmento EUV, en cambio, ASML mantiene un monopolio total: las máquinas estándar rondan los 200 millones de dólares y son las que hoy fabrican la mayoría de los chips de IA y los chips de memoria más avanzados. Empresas como Intel ya están probando la generación más nueva, las herramientas 'High NA' EUV, que se usarán en los próximos cinco años para fabricar chips de IA con circuitos aún más pequeños; de estas solo se ha construido un puñado hasta ahora, con un precio estimado de entre 350 y 400 millones de dólares cada una.
En cuanto a la tecnología en sí, una máquina EUV estándar tiene el tamaño de un autobús escolar, pesa 150 toneladas y combina láseres, espejos e imanes para trazar circuitos microscópicos sobre obleas de silicio, cada una de las cuales puede contener alrededor de un centenar de chips de IA. La luz EUV que usan tiene una longitud de onda de 13,5 nanómetros —para dar una idea de la escala, un cabello humano mide entre 80.000 y 100.000 nanómetros de grosor—. Para generar esa luz, gotas de estaño son impactadas 50.000 veces por segundo con algunos de los láseres más potentes jamás construidos, fabricados por la firma industrial alemana Trumpf. Un sistema de espejos fabricado por la también alemana Zeiss —con superficies más lisas que las usadas en telescopios espaciales y mantenidas al vacío— guía después esa luz hacia el interior de la máquina. Las obleas, por su parte, se desplazan sobre plataformas de levitación magnética a más de 3 metros por segundo, con aceleraciones y desaceleraciones de más de 15 veces la fuerza de la gravedad.
La logística de entrega es en sí misma un dato llamativo: estas máquinas se ensamblan en los Países Bajos, se empaquetan en unos 40 contenedores y se transportan en aviones de carga hasta las plantas de fabricación de chips de los clientes. Según cifras citadas en el artículo, ASML envió 48 de estos sistemas en 2025, y prevé vender 65 este año (2026) y 85 en 2027, una progresión que refleja el ritmo de expansión de la demanda ligada a la IA.
El texto también apunta a los riesgos que enfrenta la compañía pese a su posición dominante. Por un lado, surgen nuevos competidores chinos en el segmento medio de su gama de productos. Por otro, ASML está bajo presión de Estados Unidos respecto a las exportaciones de algunas de sus herramientas hacia China, un asunto que se enmarca en la disputa geopolítica más amplia sobre el acceso de Pekín a tecnología de semiconductores de vanguardia.
En conjunto, el artículo ofrece una radiografía útil de por qué ASML se ha convertido en un actor tan crítico —y tan valioso bursátilmente— dentro de la cadena de suministro de la IA: no fabrica los chips en sí, pero sin sus máquinas de litografía, ni TSMC ni el resto de fabricantes podrían producir los procesadores que alimentan el boom actual de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, su dependencia de proveedores especializados como Trumpf y Zeiss, y su exposición a las tensiones comerciales entre Washington y Pekín, muestran lo frágil y concentrada que sigue siendo esta cadena de suministro, con un puñado de empresas europeas y asiáticas controlando puntos de estrangulamiento tecnológico de los que depende toda la industria global de la IA.
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