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Apple amplía su ofensiva legal contra OpenAI y apunta a decenas de sus antiguos empleados

🕒 Publicado en Zendoric: 21 de julio de 2026 · 00:20

Aviso al lector: el artículo original (Financial Times, vía Financial Post) está mayormente detrás de un muro de pago. La página muestra avisos de suscripción, pero también deja ver una cantidad considerable de contenido del cuerpo de la noticia, que es lo que se resume aquí.

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Aviso al lector: el artículo original (Financial Times, vía Financial Post) está mayormente detrás de un muro de pago. La página muestra avisos de suscripción, pero también deja ver una cantidad considerable de contenido del cuerpo de la noticia, que es lo que se resume aquí. No se ha inventado ningún dato, cifra o cita adicional a lo que aparece literalmente en el texto disponible.

Apple ha enviado cartas legales personales a unos 40 antiguos empleados de la compañía que ahora trabajan en OpenAI, en el marco de la recopilación de pruebas para sustentar su denuncia de que la creadora de ChatGPT robó secretos comerciales. Según fuentes citadas por el Financial Times, esas cartas exigen a los destinatarios preservar documentos y comunicaciones, además de reunirse con los abogados de Apple. La cifra equivale a aproximadamente el 10% de los 400 exempleados de Apple que actualmente trabajan en OpenAI.

Esta ronda de cartas se produce apenas días después de que Apple presentara una demanda de gran calado contra OpenAI y dos empleados, acusándolos de haber sustraído planes secretos de hardware. La demanda, presentada el viernes anterior a la publicación de este artículo, nombra únicamente a dos personas: entre ellas, un antiguo diseñador de dispositivos de Apple que hoy dirige el área de hardware de OpenAI. Ni el consejero delegado de OpenAI, Sam Altman, ni Jony Ive —exresponsable de diseño de Apple— figuran como acusados en la demanda, pese a que Ive se incorporó a OpenAI el año pasado cuando la compañía adquirió su estudio de diseño io por 6.400 millones de dólares.

Apple ha afirmado en sus escritos judiciales que las pruebas presentadas hasta ahora son solo "la punta del iceberg" respecto a la supuesta conducta de OpenAI. Por su parte, OpenAI ha respondido que toma en serio las acusaciones pero que no tiene constancia de "ninguna prueba de que la demanda tenga fundamento", y ha añadido que la empresa no tiene "ningún interés" en los secretos comerciales de otras compañías.

El conflicto se produce mientras OpenAI trabaja, precisamente con el exjefe de diseño de Apple, en el desarrollo de sus propios dispositivos. Según la demanda de Apple, todo el negocio de hardware de OpenAI estaría comprometido por secretos comerciales apropiados de forma indebida, lo que generaría complicaciones legales para los planes de la startup de lanzar su propia familia de dispositivos de inteligencia artificial. El primer dispositivo de OpenAI se espera que sea un gadget portátil, del tamaño de la palma de la mano, pensado para el hogar, similar a un altavoz inteligente. Su diseño no incluye pantalla, pero sí micrófono y cámaras que le permitirían captar señales de audio y video del entorno. El aparato daría soporte a un asistente de IA capaz de utilizar los datos personales del usuario y sus interacciones diarias. Incluso antes de la demanda de Apple, OpenAI no esperaba empezar a enviar este dispositivo este mismo año, ya que la compañía se ha enfrentado a dificultades para equilibrar la utilidad del asistente con el riesgo de resultar intrusivo, a preocupaciones de privacidad y a la dificultad de encontrar chips suficientemente potentes para ejecutar sus modelos en un dispositivo de consumo masivo.

La disputa marca una ruptura significativa entre dos de los nombres más importantes de Silicon Valley. Ambas compañías habían colaborado anteriormente para integrar la tecnología de OpenAI en el asistente de voz Siri, pero Apple se ha asociado desde entonces con Google, utilizando sus modelos como base del asistente de voz y texto similar a ChatGPT que presentó en junio. La demanda, además, supone un problema legal relevante para OpenAI justo cuando la empresa se prepara para su muy esperada oferta pública inicial (IPO), ya que pone en entredicho la solidez de su negocio de hardware en un momento clave.

El hecho de que, poco después de presentar la demanda, los abogados de Apple enviaran una oleada de cartas individuales a una décima parte de los exempleados de la compañía que hoy trabajan en OpenAI es, según los conocedores del caso, una señal de lo amplio y combativo que podría llegar a ser este enfrentamiento legal. Ni Apple ni OpenAI han querido hacer comentarios adicionales sobre el asunto.

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Fuentes y referencias