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← Volver al día · 21 de julio de 2026

Científicos trabajan en dientes regenerados en laboratorio para sustituir empastes e implantes

🕒 Publicado en Zendoric: 21 de julio de 2026 · 00:20

Encuestas citadas en el artículo apuntan a que hasta un 70% de los adultos teme ir al dentista, lo que lleva a muchas personas a evitar revisiones y cuidados rutinarios.

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Encuestas citadas en el artículo apuntan a que hasta un 70% de los adultos teme ir al dentista, lo que lleva a muchas personas a evitar revisiones y cuidados rutinarios. Frente a ese miedo y frente a las limitaciones de los tratamientos actuales, un grupo creciente de científicos en distintas universidades está aplicando medicina regenerativa a la odontología, con el objetivo de que algún día visitar al dentista implique regenerar el tejido dañado de un diente —o incluso un diente entero— en lugar de repararlo con materiales sintéticos o extraerlo.

La bioquímica Hannele Ruohola-Baker, subdirectora del Institute for Stem Cell and Regenerative Medicine de la Universidad de Washington, cuenta que recibe casi a diario mensajes de personas que le piden participar en experimentos para regenerar sus propios dientes. Según explica, "la gente está lista para algo nuevo en odontología".

El artículo subraya que los dientes son más importantes para la salud general de lo que muchos creen. Pamela Yelick, profesora de la Tufts School of Dental Medicine, los describe como "la ventana al mundo": si a alguien le da miedo abrir la boca o no puede comer bien, entra en una espiral descendente. Históricamente se subestimó que la salud oral es clave para la salud sistémica; hoy se sabe que problemas dentales, como las bacterias asociadas a la enfermedad de las encías, pueden aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca e infecciones respiratorias, y que incluso se han vinculado al alzhéimer. La pérdida de dientes, por su parte, se asocia a más enfermedad y muerte prematura, afecta a la capacidad de comer, masticar y sonreír, y puede dañar el bienestar social y emocional, un ciclo que a veces comienza en la infancia.

Los empastes actuales, hechos con materiales como composites de resina, tienen una durabilidad muy variable —entre unos cinco y veinte años— y no es raro que los pacientes necesiten intervenciones repetidas. Anne George, profesora de biología oral en la Universidad de Illinois en Chicago, explica que estas soluciones se centran en "reparar el daño" en lugar de "restaurar la función biológica", por lo que la odontología regenerativa podría suponer un cambio de paradigma centrado en la curación.

Una de las líneas de investigación se centra en las caries, la causa más común de destrucción dental. El diente tiene cuatro capas —esmalte, dentina, cemento y pulpa dental— y las caries surgen cuando las bacterias de la placa producen ácidos que disuelven primero el esmalte y luego afectan a la dentina, más blanda. George investiga las proteínas que ayudan a la dentina a crecer, mineralizarse y repararse, y su equipo clonó uno de los genes implicados en su formación; ese conocimiento podría dar lugar a tratamientos que estimulen a los dientes dañados a repararse a sí mismos con nueva dentina, eliminando la necesidad de empastes tradicionales.

El equipo de Ruohola-Baker trabaja en "empastes vivos" basados en el esmalte. Tras estudiar muelas del juicio donadas, descubrieron que las células que fabrican esmalte, llamadas ameloblastos, mueren después de que el diente sale, por lo que ya no pueden estimularse. Usando señales químicas, consiguieron convertir células madre en ameloblastos y en odontoblastos (células que producen dentina); combinadas en una placa de laboratorio, estas células generaron un organoide dental capaz de secretar proteínas de esmalte por sí mismo. Ruohola-Baker imagina que esas proteínas podrían usarse para fabricar empastes o aplicarse directamente sobre dientes agrietados, aunque su meta a largo plazo es un diente completo cultivado en laboratorio, implantando en la boca del paciente las células necesarias y dejando que "la naturaleza haga el resto".

Cuando un diente tiene muchas caries y deterioro, la solución habitual es extraerlo y colocar un implante, compuesto por un tornillo, una corona artificial y un conector. Pero los implantes carecen de nervios que permitan sentir al masticar, por lo que existe el riesgo de morder con demasiada fuerza y agrietarlos; además, las bacterias pueden adherirse a ellos y afectar a los dientes sanos restantes, y las coronas artificiales deben sustituirse cada 15 años aproximadamente, con un coste de miles de dólares según el seguro.

Por eso, algunos investigadores apuestan por dientes cultivados enteramente en laboratorio como alternativa más duradera. Ana Angelova Volponi, directora de odontología regenerativa en King's College London, defiende usar un "remplazo biológico" en lugar de simplemente parchear el daño, y su equipo también desarrolla un organoide capaz de convertirse en un diente de recambio. Su grupo logró que células tomadas de tejido de encía humana adulta, combinadas con células formadoras de dientes procedentes de ratones, produjeran una estructura dental híbrida humano-ratón con raíces viables en desarrollo. Ahora trabaja en recrear las instrucciones biológicas que guían esa formación dental, junto con biomateriales diseñados para ayudar a que esas células se organicen en una estructura dental funcional.

A diferencia de otros animales, los humanos no pueden regenerar dientes de forma continua una vez dañado el juego de dientes adultos. El artículo recuerda que los tiburones tienen un suministro interminable de dientes que se renuevan como en una cinta transportadora, que los canguros y los elefantes desarrollan varios juegos de molares a lo largo de su vida, y que los cerdos presentan una peculiaridad biológica: sus mandíbulas contienen múltiples juegos de brotes dentales adultos aún sin erupcionar. Aprovechando esa característica, Yelick logró hacer crecer dientes de aspecto humano en minicerdos Yucatán adultos combinando células dentales humanas y porcinas. Su equipo recogió células formadoras de dentina de dientes humanos y células formadoras de esmalte de dientes no erupcionados de mandíbulas de cerdo descartadas por carnicerías —Yelick señala que, aunque un cerdo se sacrifique para consumo, en su mandíbula hay brotes dentales listos para formar otro diente—. Tras cultivar esas células en laboratorio, los investigadores las combinaron sobre un armazón bioingenierizado que imita el entorno de un diente en desarrollo, y al cabo de tres meses se formaron estructuras similares a dientes a un ritmo cercano al del crecimiento dental natural del cerdo. Yelick califica el resultado de "prueba de principio" de que el enfoque puede funcionar, y relata que muchas personas desesperadas por resolver sus propios problemas dentales se pusieron en contacto con ella tras conocerse el estudio; ahora busca repetir el experimento durante más tiempo y directamente dentro de la mandíbula de un cerdo, con el objetivo final de inducir el crecimiento dental en la boca de una persona sin usar células porcinas.

A pesar del interés y la demanda, el artículo es claro en que aún faltan años para que alguien pueda someterse a un empaste autorregenerado o a un reemplazo dental cultivado en laboratorio. Ruohola-Baker señala que, antes de poder plantear estudios en humanos, es necesario experimentar primero con primates no humanos, lo que requerirá más investigación, tiempo y financiación. Además, para llevar dientes cultivados en laboratorio a la boca humana, los investigadores necesitan crear entornos mejorados para el desarrollo dental. Mientras tanto, según Yelick, las lecciones aprendidas en odontología regenerativa —al tratarse los dientes de "órganos vivos altamente sofisticados"— están ayudando a entender a un nivel muy básico cómo interactúan los tejidos duros y blandos, conocimiento aplicable a esfuerzos más amplios de regeneración de órganos y huesos. Volponi se muestra confiada en que, aunque no ocurrirá pronto, con el tiempo existirán soluciones dentales regenerativas seguras y sostenibles disponibles para el público: "ahí es donde veo el futuro", dice; "no está muy claro, pero es esperanzador".

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Fuentes y referencias