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Vint Cerf respalda un estándar abierto para identificar agentes de IA en internet

🕒 Publicado en Zendoric: 18 de julio de 2026 · 01:58

Vint Cerf, uno de los arquitectos de los protocolos que dieron forma a internet (TCP/IP), acaba de dejar Google tras 20 años allí, pero no se retira de la primera línea técnica: se ha incorporado como asesor de Innovation Labs, una organización que busca crear una arquitectura abierta para que los agentes de…

Vint Cerf, uno de los arquitectos de los protocolos que dieron forma a internet (TCP/IP), acaba de dejar Google tras 20 años allí, pero no se retira de la primera línea técnica: se ha incorporado como asesor de Innovation Labs, una organización que busca crear una arquitectura abierta para que los agentes de inteligencia artificial puedan identificarse entre sí de forma verificable. Innovation Labs es una filial de Identity Digital, una empresa de registro de nombres de dominio (DNS) que ve en esta infraestructura una vía práctica para hacer responsables a los agentes de IA y para posicionarse de cara a un futuro en el que buena parte de la interacción en la red ocurra entre agentes y no entre personas.

El problema de fondo que intenta resolver esta iniciativa es concreto: hoy la mayoría de los agentes de IA operan dentro de sistemas propietarios, invocando recursos internos para tareas específicas y acotadas. Pero las empresas ya imaginan un escenario en el que estos agentes actúen de forma mucho más autónoma por toda la red, interactuando directamente con otros agentes de otras compañías. El obstáculo principal para que eso ocurra de forma segura es la falta de un estándar compartido para identificar y auditar a esos agentes: no existe hoy una manera común de saber quién es un agente, qué autoridad tiene para actuar, quién responde por su comportamiento y por qué se debería confiar en él.

Ante esa falta de estándar, están surgiendo varias propuestas en paralelo, y la de Innovation Labs se llama DNSid. La idea es crear identidades para los agentes y vincular cada una de ellas a un nombre de dominio ya existente en internet, usando pruebas criptográficas para registrar y verificar esa identidad a lo largo del tiempo. Según Allie Kline, CEO interina de la compañía, el estándar ya se está probando junto a varias hyperscalers y empresas de identidad digital, aunque de momento no se han revelado sus nombres.

Cerf explica que se sumó al proyecto porque siente que puede ayudar en un momento en que la cuestión de la identificación y el nombrado (naming) se vuelve cada vez más crítica, precisamente por el auge de los agentes de IA. Las preguntas que hay que responder, dice, son de fondo: qué autoridad tiene un agente, de dónde deriva esa autoridad, quién es responsable de su comportamiento en un contexto dado, cómo y dónde se establece su identidad, y por qué alguien debería confiarle una tarea. Cerf reconoce que estas cuestiones serán espinosas, porque un agente de IA es mucho más activo que un simple dominio web, y todavía no está claro qué tipo de compromiso asume una organización cuando registra uno.

Para Cerf, lo que viene será "una época fascinante -y al mismo tiempo posiblemente exasperante- en la evolución de internet", precisamente porque la funcionalidad que estos sistemas prometen es enorme. Sobre qué estándar terminará imponiéndose entre las distintas propuestas en competencia, Cerf apunta a la funcionalidad como factor decisivo, y pone como ejemplo el riesgo de fragmentación: que una empresa use la tecnología de un agente y otra use la de un agente distinto, y que ambos terminen siendo incompatibles entre sí. Su lectura es que ningún actor puede cubrir por sí solo todo lo que se le podría pedir a un agente, por lo que la presión para converger hacia un estándar común vendrá, en última instancia, de los propios usuarios, tal y como -según recuerda- ocurrió históricamente con la adopción de TCP/IP.

Un elemento que Kline destaca como clave para la propuesta de Innovation Labs es que la organización no tiene planes más amplios de entrar en otros negocios de IA ni de quedarse con la propiedad de los datos de registro. Según ella, existe cierto "rechazo de trasplante" (organ rejection) hacia la idea de que sea una gran hyperscaler la que publique un estándar de este tipo y termine controlando esos datos de forma propietaria; de ahí que posicionar la propuesta desde una empresa de infraestructura de dominios, y no desde un gigante tecnológico, sea parte de la estrategia para lograr una adopción amplia y neutral.

Preguntado sobre si la llamada "economía agéntica" es un destino inevitable para internet, Cerf matiza: no cree que sea inevitable en sí misma, pero sí considera inevitable que la gente lo intente. Su argumento es casi antropológico: somos, en sus palabras, criaturas fundamentalmente perezosas, y si existe la posibilidad de que un agente haga algo por nosotros, es muy probable que optemos por delegarlo simplemente porque resulta más cómodo. Esa combinación -incentivo económico y comodidad del usuario- es, según se desprende de sus declaraciones, la verdadera fuerza que empujará la adopción de estos sistemas, más allá de que exista o no un estándar técnico maduro para sostenerlos con garantías.

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Fuentes y referencias