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Mayoría de trabajadores en EE.UU. respalda un fondo soberano de IA ante el aumento de despidos tecnológicos

🕒 Publicado en Zendoric: 15 de julio de 2026 · 08:41

Una encuesta reciente revela un cambio significativo en la opinión pública estadounidense sobre cómo deberían repartirse las ganancias generadas por la inteligencia artificial.

Una encuesta reciente revela un cambio significativo en la opinión pública estadounidense sobre cómo deberían repartirse las ganancias generadas por la inteligencia artificial. Según un sondeo nacional realizado por la firma de investigación Verasight a 1.690 adultos durante junio y publicado a principios de julio, el 69% de los estadounidenses respalda ahora "obligar" a las empresas de IA a transferir el 50% de sus acciones a un fondo soberano de riqueza de carácter público.

Benjamin Leff, consejero delegado de Verasight, explicó que, a ojos del público, este tipo de fondos soberanos de IA se perciben como una herramienta para redistribuir hacia la sociedad en general las ganancias generadas por la industria de la inteligencia artificial.

La propuesta conecta directamente con una iniciativa legislativa concreta: en junio, el senador Bernie Sanders presentó la "American AI Sovereign Wealth Fund Act", una ley que, de aprobarse, otorgaría al público una participación del 50% en las mayores empresas de IA de Estados Unidos. Sanders defendió la medida afirmando que garantizaría que los beneficios económicos generados por la IA se usen para mejorar la vida de todos, y no simplemente para enriquecer aún más a las personas más ricas del mundo. El senador añadió que el futuro de la IA y el destino de la humanidad no deben decidirse a puerta cerrada en Silicon Valley por parte de multimillonarios que buscan maximizar su poder y sus beneficios.

El respaldo ciudadano a esta idea no surge en el vacío: el creciente número de despidos en el sector tecnológico estadounidense ha dejado a muchos trabajadores frustrados y preocupados por su estabilidad laboral, en un contexto en que las corporaciones siguen aumentando su gasto de capital para expandir sus capacidades de IA pese a registrar beneficios corporativos generales al alza. Esa combinación —más ganancias empresariales junto a más despidos— alimenta la percepción de que los frutos de la IA no se están repartiendo de forma equitativa.

El artículo cita una estimación de Joseph Briggs, economista global sénior de Goldman Sachs, según la cual más del 9% de la fuerza laboral estadounidense, alrededor de 15 millones de trabajadores, podría perder su empleo durante un periodo de transición hacia la IA de diez años, de acuerdo con un informe del banco publicado el mes pasado. Briggs compara esta magnitud con el tipo de choque de automatización y reasignación laboral que se vivió a finales de los años noventa y principios de la década de 2000, en otros periodos de cambio tecnológico significativo. No obstante, el propio informe de Goldman Sachs matiza que estas pérdidas de empleo probablemente serán temporales, ya que se espera que la IA termine creando numerosos puestos de trabajo nuevos a largo plazo, incluso mientras destruye los existentes.

Más allá de la coyuntura de los despidos, el texto repasa el papel que pueden desempeñar los fondos soberanos de riqueza en el ámbito de la IA. Según la firma de investigación Windfall Trust, estos fondos pueden liderar el desarrollo de IA a nivel nacional financiando infraestructuras intensivas en capital, adquirir participaciones accionariales en empresas de IA y capturar una parte de las ganancias económicas derivadas de la IA para las arcas públicas.

Sin embargo, Windfall Trust también advierte de las tensiones inherentes a este modelo: existe un conflicto potencial entre el mandato financiero de un fondo soberano —maximizar el rendimiento para los ciudadanos— y su mandato estratégico —construir capacidad nacional en IA y mantener influencia sobre los sistemas más avanzados—, ya que ambos objetivos pueden chocar cuando la mejor inversión financiera resulta ser una empresa de IA extranjera en lugar de una nacional.

En conjunto, el artículo retrata un momento en el que la opinión pública estadounidense se muestra cada vez más receptiva a mecanismos de redistribución forzosa de la riqueza generada por la IA, impulsada por la ansiedad laboral concreta que provocan los despidos tecnológicos, mientras legisladores como Sanders intentan traducir ese malestar en propuestas legislativas concretas, y analistas de fondos soberanos empiezan a mapear los dilemas prácticos que tendría instrumentar una fórmula así.

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Fuentes y referencias