Cuatro microrreactores nucleares en EE.UU. alcanzan la criticidad, un hito simbólico camino al suministro eléctrico

🕒 Publicado en Zendoric: 10 de julio de 2026 · 00:24
El artículo de Casey Crownhart en MIT Technology Review repasa un hito reciente de la industria nuclear estadounidense: cuatro microrreactores experimentales lograron alcanzar la 'criticidad' —el punto técnico en el que un reactor puede sostener una reacción en cadena— justo a tiempo para el 4 de julio, fecha del 250…
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El artículo de Casey Crownhart en MIT Technology Review repasa un hito reciente de la industria nuclear estadounidense: cuatro microrreactores experimentales lograron alcanzar la 'criticidad' —el punto técnico en el que un reactor puede sostener una reacción en cadena— justo a tiempo para el 4 de julio, fecha del 250 aniversario de Estados Unidos. La administración Trump había fijado el año pasado el objetivo de que al menos tres microrreactores nuevos alcanzaran ese hito para esa fecha simbólica, dentro del llamado Reactor Pilot Program del Departamento de Energía (DOE). No solo se cumplió el objetivo: se superó, ya que cuatro compañías distintas lo lograron.
El programa, lanzado en agosto del año pasado, seleccionó 11 proyectos de reactores para un desarrollo acelerado, ofreciéndoles terrenos y apoyo del sistema de laboratorios nacionales. Se trata en todos los casos de microrreactores, muchísimo más pequeños —decenas o cientos de veces— que los grandes reactores de agua ligera que hoy dominan la red eléctrica. Antares Nuclear fue la primera empresa en alcanzar la criticidad, en junio, con su reactor de prueba Mark-0. Le siguieron Valar Atomics, Deployable Energy y Aalo Atomics, esta última justo en las primeras horas del 4 de julio, cumpliendo el plazo por muy poco margen. Es llamativo que Valar, Antares y Aalo fueron fundadas en 2023 y Deployable apenas en 2025, lo que da una idea de la velocidad con la que se ha movido este proceso en una industria históricamente marcada por retrasos y sobrecostes masivos.
Sin embargo, la autora subraya con claridad el matiz técnico central del artículo: alcanzar la criticidad no equivale, ni de lejos, a poder generar electricidad para la red. Todos estos reactores llegaron a lo que se denomina 'criticidad de potencia cero', es decir, una prueba de que puede iniciarse la reacción en cadena, pero sin que el reactor produzca una cantidad significativa de energía. Se cita a Kathryn Huff, exsubsecretaria de energía nuclear y directora del Departamento de Ingeniería Nuclear de la Universidad de Wisconsin-Madison, quien señaló en el podcast Catalyst que una prueba de criticidad de potencia cero puede lograrse sin haber hecho un progreso real de ingeniería en el combustible o el diseño del reactor.
A partir de aquí, las empresas deberán abordar retos técnicos considerables, como añadir sistemas de refrigeración capaces de extraer el calor del núcleo del reactor, algo indispensable para generar electricidad de forma real. Pese a ello, las compañías manejan calendarios muy ambiciosos: Aalo afirma haber comenzado ya el trabajo en su segundo reactor y planea producir 10 megavatios de electricidad en 2027 para alimentar un centro de datos in situ, mientras que Deployable Energy dice que prevé desplegar reactores comerciales en 2028. La periodista expresa un escepticismo razonable ante estos plazos, recordando que se trata de máquinas extraordinariamente complejas y que las startups nucleares suelen enfrentarse a problemas fuera de su control, especialmente de tipo regulatorio.
En ese sentido, se menciona que la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) es el organismo a cargo de aprobar el uso nuclear civil y comercial en EE.UU., y que históricamente este proceso de aprobación ha sido lento. La NRC propuso este año un nuevo marco para acelerar la aprobación de microrreactores, aunque todavía está por verse cuán rápido avanzará en la práctica. El artículo apunta además que algunos expertos en energía nuclear han cuestionado si la administración Trump está flexibilizando demasiado las normas de seguridad nuclear.
No todo el sector recibe este hito con entusiasmo. El think tank de políticas públicas Third Way calificó el enfoque federal en el programa de microrreactores como una 'distracción poco útil' respecto al objetivo más relevante de aumentar de forma significativa la capacidad nuclear del país. Según su memorando, citado en el artículo, 'acelerar artificialmente los plazos de los proyectos es una solución a corto plazo, no una solución duradera'.
La conclusión de la autora es mesurada: la criticidad es un primer paso importante, pero queda mucho camino —tanto técnico como regulatorio— antes de que cualquiera de estos microrreactores llegue a operar de forma comercial, y mucho más antes de que estas pequeñas unidades puedan convertirse en una fuente relevante de electricidad para la red. El texto también deja entrever, aunque de forma tangencial, la conexión de este tipo de tecnología con la creciente demanda energética asociada a los centros de datos —como el que Aalo planea alimentar—, un tema relevante para cualquier lector interesado en la infraestructura que sostiene el auge de la inteligencia artificial, aunque el artículo en sí se centra en la política y la tecnología nuclear, no en la IA.
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