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Anthropic le paga 40.000 millones a la infraestructura de su mayor rival: la paradoja de alquilarle el suelo a Musk

🕒 Publicado en Zendoric: 10 de julio de 2026 · 00:24

Musk elogia a Mythos/Fable y jura no 'cortar' a Anthropic, pero la compañía depende ya de los centros de datos de xAI por un contrato de unos 40.000 millones de dólares. Entre la palabra de un rival imprevisible y las cláusulas de un contrato, el caso desnuda cuánto pesa hoy controlar el suelo físico de la IA.

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Por TechCrunch · 9 de julio de 2026.

Elon Musk ha hecho un giro de 180 grados sobre Anthropic. En septiembre de 2025 escribió que "ganar nunca estuvo entre los resultados posibles" para la compañía; esta semana, en X, admitió que se equivocó y la calificó de líder indiscutible de la IA, asegurando que "ningún otro laboratorio ha lanzado un modelo tan bueno como Mythos/Fable" y que Mythos 2 llegará pronto. El cambio de tono no es casual: desde mayo, Anthropic compra a xAI (fusionada con SpaceX en febrero) toda la salida del centro de datos Colossus 1, cerca de Memphis, 300 megavatios de cómputo, por 1.250 millones de dólares al mes hasta 2029 — unos 40.000 millones de dólares en total para el negocio de Musk. Google tiene un acuerdo similar con SpaceX, 920 millones mensuales hasta junio de 2029. Ante la sugerencia de usuarios de que podría "desenchufar" a Anthropic para dañar a un competidor, Musk respondió que eso "no es su estilo", citando como precedentes el compromiso de Tesla de no litigar patentes contra quien las use de buena fe, la apertura de su red de Superchargers y el hecho de que SpaceX no encarece su servicio frente a rivales de constelaciones satelitales.

Conviene no tomar la promesa al pie de la letra. El propio Musk demandó a OpenAI, y durante ese juicio admitió ante un tribunal que la "destilación" entre empresas de IA —usar cuentas falsas para extraer, mediante prompts masivos, cómo funciona el modelo de un competidor— es una práctica habitual del sector ("generalmente las empresas de IA destilan a otras empresas de IA", dijo). No es un detalle menor: Anthropic acusó en febrero a tres desarrolladores chinos de hacer justamente eso con Claude, una acusación que, como toda imputación de este tipo, conviene tratar como denuncia de parte y no como hecho probado. Que la infraestructura que entrena y sirve los modelos de Anthropic corra ahora sobre servidores de un competidor directo —aunque presumiblemente con salvaguardas técnicas y contractuales— es, cuando menos, una situación de visibilidad que ningún otro rival de Anthropic tiene sobre sus operaciones.

Nuestra lectura: esta noticia confirma una tesis que ya veníamos apuntando al analizar la alianza de distribución entre Google y Microsoft frente a OpenAI y Anthropic — la competencia en IA se ha desplazado del modelo al control de la "fontanería": energía, chips y centros de datos. Anthropic puede tener, según los índices de calidad que seguimos en Zendoric, el modelo de mayor rendimiento del mercado con Mythos/Fable, y aun así depender físicamente de la infraestructura de quien fue durante años uno de sus críticos más ácidos. Las garantías reales no están en la buena voluntad de Musk —por definición volátil, como demuestra su propio historial litigioso— sino en las cláusulas contractuales y en el enorme incentivo económico que tiene SpaceX en no romper un acuerdo de 40.000 millones de dólares. Es, en el fondo, el mismo patrón que ya vimos con Amazon alojando cómputo de Anthropic: la dependencia de infraestructura ajena se ha normalizado como coste de escalar, y el verdadero indicador de madurez del sector ya no es solo qué modelo puntúa más alto, sino qué grado de auditabilidad y trazabilidad exige cada laboratorio a quien le presta el hardware.

A medio plazo esto es un riesgo de concentración de poder que encaja con la parte incómoda de nuestra tesis: cuantos menos actores controlan la energía y los centros de datos que hacen posible entrenar modelos de frontera, más frágil es el equilibrio competitivo, y más veces tendremos que fiarnos de que un puñado de multimillonarios cumplan su palabra en lugar de una ley. Pero a largo plazo, si estos acuerdos entre rivales se generalizan —Google y Anthropic comprando cómputo a xAI, Amazon alojando a Anthropic— es también la señal de que el cuello de botella real de la abundancia prometida por la IA, la energía y el silicio disponibles, se está resolviendo mediante cooperación forzada por el mercado incluso entre enemigos declarados. La ironía de que Musk necesite los 40.000 millones de Anthropic tanto como Anthropic necesita sus megavatios es, paradójicamente, un indicio de que el sector empieza a pesar más como industria interdependiente que como suma de imperios aislados. Eso no hace irrelevante el riesgo de corto plazo; solo indica hacia dónde apunta, si se gestiona con la gobernanza adecuada, el tablero de más cómputo para todos.

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