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← Volver al día · 9 de julio de 2026

Pekín estudia restringir el acceso extranjero a sus modelos de IA más avanzados

🕒 Publicado en Zendoric: 9 de julio de 2026 · 00:21

Reuters revela, citando tres fuentes conocedoras de las conversaciones, que las autoridades chinas han mantenido reuniones durante el último mes con las grandes tecnológicas del país para explorar cómo limitar el acceso desde el extranjero a los modelos de inteligencia artificial más avanzados de China, incluidos…

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Reuters revela, citando tres fuentes conocedoras de las conversaciones, que las autoridades chinas han mantenido reuniones durante el último mes con las grandes tecnológicas del país para explorar cómo limitar el acceso desde el extranjero a los modelos de inteligencia artificial más avanzados de China, incluidos algunos todavía no publicados. Los encuentros, liderados por el Ministerio de Comercio con participación de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (el organismo de planificación estatal), contaron con la presencia de Alibaba, ByteDance y la startup Z.ai. Ninguna de las tres empresas ni los organismos gubernamentales respondieron a las preguntas de Reuters, lo que deja el episodio en el terreno de lo no confirmado oficialmente pero respaldado por fuentes directas.

El trasfondo es claro: desde la irrupción del modelo R1 de DeepSeek el año pasado, los modelos chinos han ganado terreno a escala global gracias a su bajo coste y a una capacidad creciente. Alibaba con su familia Qwen y ByteDance con Doubao figuran entre los más utilizados dentro de China, mientras que la startup Z.ai ha causado sorpresa en Silicon Valley con su modelo GLM-5.2, cuyas prestaciones se acercan a las de los líderes estadounidenses pero a una fracción del coste. Es precisamente ese éxito exportador el que ahora Pekín parece querer poner bajo control: si finalmente se imponen restricciones, el artículo apunta a que los costes podrían subir para numerosas empresas en todo el mundo que hoy dependen de estos modelos más baratos.

En las reuniones se discutieron límites tanto para modelos cerrados como para versiones más abiertas (de pesos abiertos), es decir, no se trataría solo de proteger la propiedad intelectual de sistemas propietarios, sino también de controlar la difusión de las versiones que hoy pueden descargarse, ejecutarse y personalizarse libremente. Además, los funcionarios plantearon la posibilidad de tipificar como delito, bajo la estricta ley de seguridad nacional china, cualquier fuga o robo de tecnología de IA propietaria. También se habría abordado la idea de establecer nuevas restricciones sobre quién puede financiar a las startups chinas de IA, lo que apunta a un mayor escrutinio sobre inversión extranjera en el sector. Con todo, el propio artículo subraya la incertidumbre: el alcance de las medidas sigue en discusión, podría aplicarse solo a modelos futuros, y no está claro si, ni cuándo, llegarían a materializarse.

El paralelismo con Estados Unidos es uno de los ejes centrales de la pieza. La Administración Trump ha mostrado una preocupación creciente por que sus propios modelos de IA punteros puedan ser utilizados por servicios de inteligencia militar de China, Rusia u otros países considerados de riesgo. En junio, Washington ordenó que ciudadanos extranjeros no tuvieran acceso a los modelos más avanzados de Anthropic, Fable y Mythos, lo que llevó a la compañía a desactivarlos globalmente para todos los usuarios, al no poder verificar la nacionalidad en tiempo real. Las restricciones sobre Fable, orientado al público general, se levantaron después de introducir nuevas salvaguardas, pero Mythos, diseñado para profesionales de ciberseguridad, sigue limitado a un grupo de organizaciones estadounidenses "de confianza". El artículo también menciona que algunos expertos estadounidenses en IA han pedido que Washington regule igualmente el uso de modelos chinos, reforzando la idea de una escalada simétrica de controles en ambos sentidos.

Del lado chino, la inquietud específica en torno a Mythos resulta reveladora: según dos de las fuentes citadas, las autoridades temen que ese modelo pueda explotar vulnerabilidades de software y que Washington llegue a emplearlo contra intereses chinos. Ese temor ha sido expresado también públicamente por medios estatales y por Zhou Hongyi, fundador de la firma de ciberseguridad 360 y proveedor importante de clientes gubernamentales y corporativos, quien ha declarado que China necesita desarrollar su propio equivalente a Mythos. Es decir, la preocupación no es solo comercial o de propiedad intelectual, sino que se enmarca explícitamente en una lógica de seguridad nacional y de posible uso ofensivo de la IA entre potencias rivales.

Este movimiento no surge en el vacío: el reportaje recuerda una serie de pasos previos de Pekín en 2026 para mantener la IA nacional bajo control doméstico. En abril, el organismo de planificación estatal ordenó a Meta deshacer su adquisición, valorada en 2.000 millones de dólares, de la startup Manus, fundada por chinos. A principios de junio, las autoridades emitieron normas de gran alcance para endurecer el control sobre operaciones con el extranjero que involucren inversores chinos, tecnología, datos y seguridad nacional. Además, China abrió investigaciones este año sobre Manus y otras startups locales de IA que se habían trasladado al extranjero, para determinar si habían incumplido las leyes de control de exportaciones; Manus no respondió a las solicitudes de comentario de Reuters.

Una pista sobre cómo podría articularse en la práctica un futuro régimen de restricciones proviene de una mesa redonda de expertos legales chinos celebrada en mayo sobre la regulación de la IA de código abierto, cuyo resumen se publicó en una revista oficial del Tribunal Supremo Popular. Los participantes propusieron un sistema escalonado: las herramientas de código abierto básicas quedarían sujetas a un simple trámite de registro; las tecnologías más avanzadas requerirían revisiones de seguridad; y los modelos de frontera más sensibles quedarían directamente vetados para su publicación pública o restringidos únicamente a uso doméstico. Aunque Reuters no pudo confirmar si este esquema se traducirá en la política final, ofrece un marco plausible de cómo Pekín podría diferenciar entre distintos niveles de capacidad y riesgo.

En conjunto, la noticia documenta un giro significativo: China, que hasta ahora había impulsado la exportación agresiva de sus modelos de IA como palanca de influencia tecnológica y económica global, empieza a sopesar tratar a sus sistemas más avanzados como un activo estratégico que conviene proteger y controlar, de forma simétrica a como Estados Unidos ya trata a los suyos. De confirmarse, el efecto más inmediato y tangible para el resto del mundo sería el fin -o al menos la reducción- de la ventaja de coste que empresas y desarrolladores fuera de China han venido obteniendo del acceso a modelos como Qwen, Doubao o GLM-5.2. Conviene subrayar que, tal y como está redactado el artículo, se trata de discusiones en curso y no de una política ya aprobada: el propio texto reconoce que ni siquiera está claro si estas restricciones llegarán a implementarse.

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