«AGI ya está aquí, más o menos»: por qué el matiz de Jensen Huang lo es todo

🕒 Publicado en Zendoric: 4 de julio de 2026 · 00:29
El CEO de NVIDIA afirma que la inteligencia artificial general ya ha llegado… con reservas. Pero ese «más o menos» no es un detalle: es donde vive toda la discusión. Y viniendo del hombre que vende las palas de esta fiebre del oro, conviene leerlo con cabeza.
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Los hechos, primero: según Mashable, el consejero delegado de NVIDIA, Jensen Huang, ha declarado que la AGI —la inteligencia artificial general, capaz de igualar al humano en cualquier tarea intelectual— ya está aquí, aunque matizándolo con un «más o menos». No es una proclamación rotunda: es una afirmación deliberadamente ambigua.
Y ese matiz es precisamente el punto. «AGI» no tiene una definición única y acordada; para algunos es un sistema que iguala al humano en la mayoría de tareas económicamente útiles, para otros exige autonomía, criterio y aprendizaje continuo. Según qué vara midas, la respuesta a «¿ya llegó?» oscila entre un sí entusiasta y un no rotundo. Cuando alguien dice «AGI, más o menos», en realidad está diciendo «depende de qué entiendas por AGI». Es una frase que se adapta al oyente.
El contexto obliga a un matiz adicional, y lo señalamos sin acritud: Huang dirige la empresa que fabrica las GPU sobre las que se entrena y ejecuta casi toda la IA actual. Es el vendedor de palas de esta fiebre del oro. Eso no invalida su criterio —pocos ven mejor el pulso real del cómputo—, pero sí nos obliga a distinguir la capacidad demostrada del relato que conviene al negocio. El propio «sort of» sugiere que él también lo sabe.
Nuestra lectura: la pregunta «¿ha llegado la AGI?» es cada vez menos útil, y este titular lo demuestra sin querer. Lo relevante no es cruzar una línea simbólica, sino qué puede hacer YA hoy esta tecnología —resolver problemas concretos, automatizar tareas, asistir a expertos— y qué todavía no. A corto plazo, el foco en la etiqueta «AGI» alimenta tanto la euforia inversora como el miedo, y ninguno de los dos ayuda a gobernar bien la transición: el empleo que se transforma, el poder que se concentra, los riesgos que hay que vigilar. A largo plazo, si estas capacidades siguen creciendo, el premio real no es coronar un hito de márketing, sino lo que esas máquinas puedan hacer por nosotros: acelerar la ciencia, ayudar a erradicar enfermedades y liberar tiempo humano para lo que de verdad importa. Ese es el horizonte que merece atención, no el debate semántico sobre cuándo poner la bandera.
Fuentes y referencias
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