Anthropic y OpenAI van a bolsa: por qué comprar antes del IPO puede ser la peor apuesta de la fiebre IA

🕒 Publicado en Zendoric: 4 de julio de 2026 · 00:29
Ambas compañías han presentado ya el S-1 confidencial ante la SEC y podrían debutar en bolsa a finales de 2026. Pero las vías para invertir antes de esa fecha —mercados secundarios, SPVs y fondos como ARK Venture— esconden riesgos que rara vez se explican con claridad.
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Por The Motley Fool · 3 de julio de 2026.
El rumor lleva meses circulando y ya tiene fecha aproximada: OpenAI presentó su borrador confidencial de S-1 ante la SEC el 22 de mayo y Anthropic hizo lo propio el 1 de junio. Ambas podrían debutar en bolsa a finales de 2026 o principios de 2027. Las cifras que manejan son de otro planeta: OpenAI, valorada en 852.000 millones de dólares tras su última ronda, aspira a salir a cotizar con una capitalización de un billón, es decir, 50 veces su ritmo de ingresos anualizado de 20.000 millones a cierre de 2025. Anthropic, valorada en 965.000 millones, apuntaría a un billón con apenas 9.000 millones de ingresos anualizados: un múltiplo de 111 veces. Y ambas planean colocar solo entre el 5% y el 10% de sus acciones en la oferta, lo que —combinado con la expectación mediática— puede disparar el precio el primer día de cotización, con independencia de si esos múltiplos tienen sentido fundamental.
Ante esa expectativa, ha surgido todo un ecosistema para invertir antes de que suene la campana: inversores acreditados (patrimonio superior al millón de dólares o ingresos anuales por encima de 200.000) pueden comprar en mercados secundarios como Forge Global, Hiive o EquityZen; compañías como Robinhood han montado vehículos de propósito especial (SPV) que compran acciones privadas y las revenden empaquetadas a terceros; y existen fondos cotizados —ARK Venture Fund, Fundrise Innovation Fund— que dan exposición indirecta comprando esos SPVs institucionales. El problema, según detalla el análisis, es que tanto OpenAI como Anthropic están persiguiendo activamente estas ventas secundarias y tienen potestad legal para anularlas: cualquier acción comprada por esa vía puede quedar en nada antes de la salida a bolsa. Los fondos que invierten en SPVs institucionales evitan ese riesgo de anulación directa, pero abren otro: el precio de la participación en el fondo puede dispararse muy por encima de su valor liquidativo (NAV) real, empujado por la especulación, para luego desplomarse cuando la empresa cotice de verdad y los inversores salgan corriendo hacia las acciones reales. Es exactamente lo que ya ocurrió con los fondos que sostenían participaciones de SpaceX antes de su debut.
Nuestra lectura es que este episodio es un síntoma, no una anécdota. La industria de la IA ha entrado en una fase donde el capital privado se ha vuelto tan opaco y tan deseado que ha generado su propio mercado gris de instrumentos derivados —SPVs sobre SPVs, fondos que cotizan por encima de su NAV— antes incluso de que exista un mercado público de referencia. Esto no invalida el valor de fondo de estas compañías: Anthropic y OpenAI siguen siendo, con razón, las dos apuestas más comentadas de la frontera de la IA generativa. Pero valorar a una empresa a 111 veces sus ingresos anuales, cuando la mayoría del capital del sector se está desviando hacia infraestructura (centros de datos, chips, energía) y la competencia open-weight china —GLM, Qwen, DeepSeek, Kimi— cierra distancia mes a mes en calidad, es una apuesta sobre la narrativa, no sobre los fundamentales.
El mensaje de fondo, coherente con lo que venimos señalando sobre la dinámica competitiva del sector, es que la salida a bolsa de estos dos gigantes trasladará al mercado público una pregunta que hasta ahora solo se hacían los inversores de capital riesgo: ¿pueden estas empresas convertir el liderazgo tecnológico en beneficios sostenibles, o seguirán quemando efectivo mientras la competencia abierta erosiona su ventaja de precio? A corto plazo, es razonable esperar euforia el día del debut seguida de una corrección cuando el mercado digiera las pérdidas netas y las comparaciones desfavorables con los proveedores de infraestructura. A largo plazo, sin embargo, si estas compañías cumplen su promesa de acelerar la cura de enfermedades y la creación de abundancia material, el precio de entrada de julio de 2026 importará mucho menos que la pregunta de si el modelo de negocio de la IA generativa logra sostenerse por sí mismo. Comprar humo pre-IPO por miedo a quedarse fuera es, hoy por hoy, apostar contra la paciencia, y la paciencia suele ganar en tecnología transformadora.
Fuentes y referencias
- The Motley Fool — Anthropic y OpenAI van a bolsa: por qué comprar antes del IPO puede ser la peor apuesta de la fiebre IA
- La Ecuación Digital — Nutanix apuesta por gobernar los agentes de IA antes de que el gasto en tokens se descontrole
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