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Los bandazos de Trump en política de IA podrían regalarle terreno a China en la carrera tecnológica

🕒 Publicado en Zendoric: 3 de julio de 2026 · 01:20

El artículo de POLITICO describe cómo la errática política de la administración Trump hacia la inteligencia artificial avanzada podría estar abriendo una ventana de oportunidad para China en la carrera por desarrollar herramientas de IA con capacidades cibernéticas ofensivas y defensivas.

El artículo de POLITICO describe cómo la errática política de la administración Trump hacia la inteligencia artificial avanzada podría estar abriendo una ventana de oportunidad para China en la carrera por desarrollar herramientas de IA con capacidades cibernéticas ofensivas y defensivas. Mientras Washington ha restringido y demorado el lanzamiento de modelos punteros estadounidenses, empresas chinas han anunciado sistemas que, según afirman, igualan las capacidades de sus rivales estadounidenses a una fracción del costo.

El caso concreto que desencadena la preocupación: la Casa Blanca impuso controles de exportación sobre dos de los modelos más avanzados de Anthropic por dudas sobre la robustez de sus barreras de seguridad, y OpenAI limitó el lanzamiento de su modelo GPT-5.6 tras una petición del gobierno. Días después, sin embargo, la administración levantó por completo esas restricciones sobre los modelos de Anthropic, restaurando el acceso para empresas y gobiernos aliados que usan estas herramientas para proteger sus redes. Este vaivén se produce en el marco de una orden ejecutiva de junio que pide a los desarrolladores de IA someter voluntariamente sus modelos a revisión de seguridad nacional 30 días antes de su lanzamiento público, rechazando controles obligatorios pero generando de todos modos fricciones regulatorias poco después.

Expertos en seguridad citados en el artículo, como Alex Stamos de Corridor, califican estas políticas de contraproducentes si el objetivo real es que EE.UU. le gane la carrera a China. Matt Pearl, exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional bajo Biden, reconoce que la administración enfrenta un difícil equilibrio entre seguridad nacional e innovación, pero advierte sobre el riesgo de crear un 'cuello de botella opaco' que impida a usuarios estadounidenses y aliados aprovechar estas herramientas para protegerse.

En paralelo, empresas chinas como 360 Security Technology y Z.ai han presentado nuevos modelos —entre ellos GLM-5.2— que according a evaluaciones de firmas como Semgrep y Graphistry, muestran capacidades de detección de vulnerabilidades comparables a las de los modelos líderes estadounidenses, pero a una fracción del costo. Graphistry incluso sugiere que estas capacidades podrían derivar de una 'destilación ilegal' de modelos estadounidenses como GPT-5.5 y Claude Opus 4.8, es decir, una posible apropiación indebida de tecnología. Isaac Evans, fundador de Semgrep, matiza que GLM-5.2 aún está en 'una clase separada' respecto a Mythos de Anthropic, pero reconoce que representa un salto significativo.

Un elemento adicional de preocupación es que, a diferencia de los modelos de Anthropic u OpenAI, los chinos suelen ser de 'peso abierto' (open-weight), lo que permite a los usuarios descargarlos y modificarlos directamente, incluyendo la eliminación de las barreras de seguridad que impiden su uso como arma cibernética. Esto multiplica el riesgo de proliferación descontrolada, ya que grupos de hackers vinculados a estados adversarios y cibercriminales podrían aprovechar estas versiones modificadas con mayor facilidad que los modelos cerrados occidentales.

El artículo también recoge estimaciones —hoy en entredicho— de que Washington contaba con un margen de seis a doce meses antes de que Beijing alcanzara las capacidades de IA estadounidenses, un plazo que legisladores como el republicano Andrew Garbarino, presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara, consideran que se está reduciendo drásticamente, hablando de 'semanas o meses' para que China alcance capacidades de frontera comparables.

En definitiva, el texto plantea una paradoja: en su intento de proteger la seguridad nacional restringiendo el acceso a modelos avanzados con capacidades ofensivas, la administración Trump podría estar debilitando la capacidad de defensores cibernéticos estadounidenses y aliados para prepararse ante una futura ola de ciberataques potenciados por IA, mientras China avanza rápidamente y sin las mismas restricciones internas. Es un ejemplo claro de cómo la gobernanza de la IA dual-use (con aplicaciones tanto defensivas como ofensivas) se ha convertido en un terreno geopolítico de alta tensión, donde decisiones regulatorias erráticas pueden tener consecuencias estratégicas significativas en la carrera tecnológica entre EE.UU. y China.

Fuentes y referencias