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← Volver al día · 27 de junio de 2026

Registrar la voz como marca: la jugada legal con la que los artistas se anticipan a los deepfakes

🕒 Publicado en Zendoric: 27 de junio de 2026 · 09:00

BSB Entertainment ha solicitado ante la USPTO una marca sonora para la frase 'HI, WE'RE THE BACKSTREET BOYS'. Más allá de la anécdota, el movimiento dibuja una estrategia que ya comparten Taylor Swift, Lionel Richie o Matthew McConaughey: convertir la identidad vocal en un activo registrable frente a la clonación por IA. Una idea atractiva con un flanco jurídico aún sin resolver.

Hay decisiones empresariales que valen más por lo que anticipan que por lo que resuelven hoy. La solicitud de marca sonora que los Backstreet Boys han presentado ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO), a través de BSB Entertainment, pertenece a esa categoría. Lo que se pretende proteger no es una melodía ni un logotipo, sino unas palabras habladas —'HI, WE'RE THE BACKSTREET BOYS'— acreditadas con audios reales de anuncios de conciertos. Detectada por el bufete Gerben IP, la solicitud cubriría servicios de grabación de audio y vídeo, actuaciones en directo y plataformas multimedia.

Lo interesante es el patrón. Una banda con 33 años de trayectoria se suma a una tendencia que ya recorre géneros y generaciones: Taylor Swift registró 'Hey, it's Taylor' y 'Hey, it's Taylor Swift'; Lionel Richie tramitó fragmentos como 'Easy like Sunday morning'; y Matthew McConaughey acumula varias marcas de voz concedidas, lo que lo convierte en uno de los precedentes más sólidos. Las marcas sonoras no son un instrumento nuevo —el 'tu-dum' de Netflix es el ejemplo más célebre—, pero su aplicación a la identidad vocal de un artista responde claramente al nuevo contexto: la madurez de la síntesis y clonación de voz por IA.

La motivación que declaran estos artistas es doble y, a mi juicio, sensata. Por un lado, dotarse de una herramienta legal adicional para defenderse en los tribunales ante deepfakes de voz; por otro, construir una vía proactiva de licencias con plataformas de IA. No es una postura defensiva sin más, sino la semilla de un mercado: del mismo modo que hoy se negocian derechos de sincronización o de máster, mañana podrían negociarse derechos de uso de voz sintética. Según la fuente, empresas como ElevenLabs o Klay Vision ya han optado por rutas de licenciamiento para evitar litigios, lo que sugiere que el modelo de acuerdos estructurados tiene recorrido real.

Conviene, eso sí, no confundir intención con garantía. La propia Gerben IP admite que no está claro si una marca sobre una frase concreta sirve para perseguir cualquier audio que imite la voz del grupo sin reproducir exactamente esas palabras. Proteger 'Hi, we're the Backstreet Boys' no equivale, automáticamente, a blindar la voz en cualquier contexto. Esa zona gris es precisamente donde se jugará la utilidad práctica del mecanismo.

Para quienes construimos o integramos IA agéntica, el aviso es claro. Si los tribunales validan estas marcas como instrumento eficaz, los desarrolladores de agentes que generen audio tendrán que incorporar capas de comprobación y filtrado para evitar infracciones, con la fricción técnica y legal que ello añade a sus pipelines. Es coste, sí, pero también es la base de un ecosistema más limpio, donde el consentimiento y la compensación dejan de ser una excepción.

De momento, todo está en una fase temprana: las solicitudes de los Backstreet Boys, Swift y Richie aún deben superar el examen de la USPTO. Los próximos meses, y las eventuales disputas judiciales, ofrecerán la primera jurisprudencia real sobre hasta dónde llega esta protección frente a los deepfakes. La señal de fondo, en cualquier caso, ya es nítida: la voz se está convirtiendo en un activo jurídico de primer orden, y la industria empieza a tratarla como tal.

Fuentes y referencias